Iov 37:1
אַף־לְ֭זֹאת יֶחֱרַ֣ד לִבִּ֑י וְ֝יִתַּ֗ר מִמְּקוֹמֽוֹ׃
También por esto tiembla mi corazón, y salta de su lugar.
אַף־לְ֭זֹאת יֶחֱרַ֣ד לִבִּ֑י וְ֝יִתַּ֗ר מִמְּקוֹמֽוֹ׃
También por esto tiembla mi corazón, y salta de su lugar.
שִׁמְע֤וּ שָׁמ֣וֹעַ בְּרֹ֣גֶז קֹל֑וֹ וְ֝הֶ֗גֶה מִפִּ֥יו יֵצֵֽא׃
Escuchad atentamente el estruendo de Su voz, y el sonido que sale de Su boca.
תַּֽחַת־כׇּל־הַשָּׁמַ֥יִם יִשְׁרֵ֑הוּ וְ֝אוֹר֗וֹ עַל־כַּנְפ֥וֹת הָאָֽרֶץ׃
Debajo de todos los cielos lo dirige, y Su luz hasta los confines de la tierra.
אַחֲרָ֤יו ׀ יִשְׁאַג־ק֗וֹל יַ֭רְעֵם בְּק֣וֹל גְּאוֹנ֑וֹ וְלֹ֥א יְ֝עַקְּבֵ֗ם כִּֽי־יִשָּׁמַ֥ע קוֹלֽוֹ׃
Después de ella ruge una voz; truena con la voz de Su majestad, y no los retiene cuando se oye Su voz.
יַרְעֵ֤ם אֵ֣ל בְּ֭קוֹלוֹ נִפְלָא֑וֹת עֹשֶׂ֥ה גְ֝דֹל֗וֹת וְלֹ֣א נֵדָֽע׃
Dios truena maravillosamente con Su voz; hace grandes cosas que no conocemos.
כִּ֤י לַשֶּׁ֨לֶג ׀ יֹאמַ֗ר הֱוֵ֫א־אָ֥רֶץ וְגֶ֥שֶׁם מָטָ֑ר וְ֝גֶ֗שֶׁם מִטְר֥וֹת עֻזּֽוֹ׃
Porque dice a la nieve: “Cae sobre la tierra”; y a la lluvia, y a la lluvia fuerte de Su poder.
בְּיַד־כׇּל־אָדָ֥ם יַחְתּ֑וֹם לָ֝דַ֗עַת כׇּל־אַנְשֵׁ֥י מַעֲשֵֽׂהוּ׃
Sella la mano de todo hombre, para que todos los hombres conozcan Su obra.
וַתָּב֣וֹא חַיָּ֣ה בְמוֹ־אָ֑רֶב וּבִמְע֖וֹנֹתֶ֣יהָ תִשְׁכֹּֽן׃
La bestia entra en su guarida, y permanece en sus moradas.
מִן־הַ֭חֶדֶר תָּב֣וֹא סוּפָ֑ה וּֽמִמְּזָרִ֥ים קָרָֽה׃
Del sur viene la tempestad, y de los vientos del norte, el frío.
מִנִּשְׁמַת־אֵ֥ל יִתֶּן־קָ֑רַח וְרֹ֖חַב מַ֣יִם בְּמוּצָֽק׃
Por el aliento de Dios se da el hielo, y la anchura de las aguas se solidifica.
אַף־בְּ֭רִי יַטְרִ֣יחַ עָ֑ב יָ֝פִ֗יץ עֲנַ֣ן אוֹרֽוֹ׃
También carga la nube con humedad; dispersa la nube de Su luz.
וְה֤וּא מְסִבּ֨וֹת ׀ מִתְהַפֵּ֣ךְ בְּתַחְבּוּלֹתָ֣ו לְפׇעֳלָ֑ם כֹּ֖ל אֲשֶׁ֥ר יְצַוֵּ֓ם ׀ עַל־פְּנֵ֖י תֵבֵ֣ל אָֽרְצָה׃
Y ella gira en circuitos, cambiando por Su dirección, para hacer todo lo que Él les ordena sobre la faz del mundo terrestre.
אִם־לְשֵׁ֥בֶט אִם־לְאַרְצ֑וֹ אִם־לְ֝חֶ֗סֶד יַמְצִאֵֽהוּ׃
Ya sea para castigo, ya sea para Su tierra, ya sea para misericordia, Él la hace llegar.
הַאֲזִ֣ינָה זֹּ֣את אִיּ֑וֹב עֲ֝מֹ֗ד וְהִתְבּוֹנֵ֤ן ׀ נִפְלְא֬וֹת אֵֽל׃
Escucha esto, Iyov; detente y considera las maravillas de Dios.
הֲ֭תֵדַע בְּשׂוּם־אֱל֣וֹהַּ עֲלֵיהֶ֑ם וְ֝הֹפִ֗יעַ א֣וֹר עֲנָנֽוֹ׃
¿Sabes cuándo Dios las dispone y hace brillar la luz de Su nube?
הֲ֭תֵדַע עַל־מִפְלְשֵׂי־עָ֑ב מִ֝פְלְא֗וֹת תְּמִ֣ים דֵּעִֽים׃
¿Conoces los equilibrios de las nubes, las maravillas del Perfecto en conocimiento?
אֲשֶׁר־בְּגָדֶ֥יךָ חַמִּ֑ים בְּהַשְׁקִ֥ט אֶ֝֗רֶץ מִדָּרֽוֹם׃
Tú, cuyas vestiduras se calientan cuando la tierra se aquieta por el viento del sur,
תַּרְקִ֣יעַ עִ֭מּוֹ לִשְׁחָקִ֑ים חֲ֝זָקִ֗ים כִּרְאִ֥י מוּצָֽק׃
¿extendiste con Él los cielos, firmes como espejo fundido?
ה֭וֹדִיעֵנוּ מַה־נֹּ֣אמַר ל֑וֹ לֹֽא־נַ֝עֲרֹ֗ךְ מִפְּנֵי־חֹֽשֶׁךְ׃
Enséñanos qué le diremos; no podemos ordenar palabras a causa de la oscuridad.
הַֽיְסֻפַּר־ל֭וֹ כִּ֣י אֲדַבֵּ֑ר אִֽם־אָ֥מַר אִ֝֗ישׁ כִּ֣י יְבֻלָּֽע׃
¿Se le contará que yo hablo? ¿O dirá alguien algo para ser destruido?
וְעַתָּ֤ה ׀ לֹ֘א־רָ֤אוּ א֗וֹר בָּהִ֣יר ה֭וּא בַּשְּׁחָקִ֑ים וְר֥וּחַ עָ֝בְרָ֗ה וַֽתְּטַהֲרֵֽם׃
Y ahora no se ve la luz brillante que está en las nubes, hasta que pasa el viento y las limpia.
מִ֭צָּפוֹן זָהָ֣ב יֶאֱתֶ֑ה עַל־אֱ֝ל֗וֹהַּ נ֣וֹרָא הֽוֹד׃
Del norte viene el resplandor dorado; sobre Dios hay majestad temible.
שַׁדַּ֣י לֹא־מְ֭צָאנֻהוּ שַׂגִּיא־כֹ֑חַ וּמִשְׁפָּ֥ט וְרֹב־צְ֝דָקָ֗ה לֹ֣א יְעַנֶּֽה׃
A Shaddai no lo hemos alcanzado; es grande en poder, y no oprime en juicio ni en abundante justicia.
לָ֭כֵן יְרֵא֣וּהוּ אֲנָשִׁ֑ים לֹֽא־יִ֝רְאֶ֗ה כׇּל־חַכְמֵי־לֵֽב׃
Por eso los hombres le temen; Él no mira a todos los sabios de corazón.
El estudiante lee sin distracciones; al tocar un pasaje abre comentarios, Rashí, Onkelos, notas privadas, preguntas, tarjetas y progreso guardado.
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