Mishlei 23:1
כִּֽי־תֵ֭שֵׁב לִלְח֣וֹם אֶת־מוֹשֵׁ֑ל בִּ֥ין תָּ֝בִ֗ין אֶת־אֲשֶׁ֥ר לְפָנֶֽיךָ׃
Cuando te sientes a comer con un gobernante, considera bien lo que está delante de ti.
כִּֽי־תֵ֭שֵׁב לִלְח֣וֹם אֶת־מוֹשֵׁ֑ל בִּ֥ין תָּ֝בִ֗ין אֶת־אֲשֶׁ֥ר לְפָנֶֽיךָ׃
Cuando te sientes a comer con un gobernante, considera bien lo que está delante de ti.
וְשַׂמְתָּ֣ שַׂכִּ֣ין בְּלֹעֶ֑ךָ אִם־בַּ֖עַל נֶ֣פֶשׁ אָֽתָּה׃
Y pon cuchillo a tu garganta, si eres dueño de apetito.
אַל־תִּ֭תְאָו לְמַטְעַמּוֹתָ֑יו וְ֝ה֗וּא לֶ֣חֶם כְּזָבִֽים׃
No desees sus manjares, porque son pan engañoso.
אַל־תִּיגַ֥ע לְֽהַעֲשִׁ֑יר מִֽבִּינָתְךָ֥ חֲדָֽל׃
No te fatigues por enriquecerte; cesa de tu propio entendimiento.
(התעוף) ־עֵינֶ֥יךָ בּ֗וֹ וְֽאֵ֫ינֶ֥נּוּ כִּ֤י עָשֹׂ֣ה יַעֲשֶׂה־לּ֣וֹ כְנָפַ֑יִם כְּ֝נֶ֗שֶׁר (ועיף) הַשָּׁמָֽיִם׃
¿Pondrás tus ojos en ello, y ya no estará? Porque ciertamente se hará alas, como águila que vuela hacia los cielos.
אַל־תִּלְחַ֗ם אֶת־לֶ֭חֶם רַ֣ע עָ֑יִן וְאַל־תִּ֝תְאָ֗ו לְמַטְעַמֹּתָֽיו׃
No comas el pan del de mal ojo, ni desees sus manjares.
כִּ֤י ׀ כְּמ֥וֹ שָׁעַ֥ר בְּנַפְשׁ֗וֹ כֶּ֫ן־ה֥וּא אֱכ֣וֹל וּ֭שְׁתֵה יֹ֣אמַר לָ֑ךְ וְ֝לִבּ֗וֹ בַּל־עִמָּֽךְ׃
Porque como calcula en su alma, así es él. “Come y bebe”, te dirá, pero su corazón no está contigo.
פִּֽתְּךָ־אָכַ֥לְתָּ תְקִיאֶ֑נָּה וְ֝שִׁחַ֗תָּ דְּבָרֶ֥יךָ הַנְּעִימִֽים׃
Tu bocado que comiste lo vomitarás, y habrás desperdiciado tus palabras agradables.
בְּאׇזְנֵ֣י כְ֭סִיל אַל־תְּדַבֵּ֑ר כִּי־יָ֝ב֗וּז לְשֵׂ֣כֶל מִלֶּֽיךָ׃
No hables a oídos del necio, porque despreciará la inteligencia de tus palabras.
אַל־תַּ֭סֵּג גְּב֣וּל עוֹלָ֑ם וּבִשְׂדֵ֥י יְ֝תוֹמִ֗ים אַל־תָּבֹֽא׃
No desplaces el límite antiguo, ni entres en los campos de los huérfanos.
כִּֽי־גֹאֲלָ֥ם חָזָ֑ק הֽוּא־יָרִ֖יב אֶת־רִיבָ֣ם אִתָּֽךְ׃
Porque su Redentor es fuerte; Él defenderá su causa contra ti.
הָבִ֣יאָה לַמּוּסָ֣ר לִבֶּ֑ךָ וְ֝אׇזְנֶ֗ךָ לְאִמְרֵי־דָֽעַת׃
Trae tu corazón a la disciplina, y tu oído a las palabras de conocimiento.
אַל־תִּמְנַ֣ע מִנַּ֣עַר מוּסָ֑ר כִּֽי־תַכֶּ֥נּוּ בַ֝שֵּׁ֗בֶט לֹ֣א יָמֽוּת׃
No niegues disciplina al joven; si lo corriges con la vara, no morirá.
אַ֭תָּה בַּשֵּׁ֣בֶט תַּכֶּ֑נּוּ וְ֝נַפְשׁ֗וֹ מִשְּׁא֥וֹל תַּצִּֽיל׃
Tú lo corregirás con la vara, y salvarás su alma del Sheol.
בְּ֭נִי אִם־חָכַ֣ם לִבֶּ֑ךָ יִשְׂמַ֖ח לִבִּ֣י גַם־אָֽנִי׃
Hijo mío, si tu corazón se hace sabio, también mi corazón se alegrará.
וְתַעְלֹ֥זְנָה כִלְיוֹתָ֑י בְּדַבֵּ֥ר שְׂ֝פָתֶ֗יךָ מֵישָׁרִֽים׃
Y se regocijarán mis entrañas cuando tus labios hablen rectitud.
אַל־יְקַנֵּ֣א לִ֭בְּךָ בַּחַטָּאִ֑ים כִּ֥י אִם־בְּיִרְאַת־יְ֝הֹוָ֗ה כׇּל־הַיּֽוֹם׃
No envidie tu corazón a los pecadores; más bien, permanece en el temor de Adonái todo el día.
כִּ֭י אִם־יֵ֣שׁ אַחֲרִ֑ית וְ֝תִקְוָתְךָ֗ לֹ֣א תִכָּרֵֽת׃
Porque ciertamente hay un futuro, y tu esperanza no será cortada.
שְׁמַע־אַתָּ֣ה בְנִ֣י וַחֲכָ֑ם וְאַשֵּׁ֖ר בַּדֶּ֣רֶךְ לִבֶּֽךָ׃
Escucha tú, hijo mío, y sé sabio; dirige tu corazón por el camino.
אַל־תְּהִ֥י בְסֹֽבְאֵי־יָ֑יִן בְּזֹלְלֵ֖י בָשָׂ֣ר לָֽמוֹ׃
No estés entre los bebedores de vino, ni entre los glotones de carne.
כִּֽי־סֹבֵ֣א וְ֭זוֹלֵל יִוָּרֵ֑שׁ וּ֝קְרָעִ֗ים תַּלְבִּ֥ישׁ נוּמָֽה׃
Porque el bebedor y el glotón empobrecerán, y la somnolencia vestirá de harapos.
שְׁמַ֣ע לְ֭אָבִיךָ זֶ֣ה יְלָדֶ֑ךָ וְאַל־תָּ֝ב֗וּז כִּֽי־זָקְנָ֥ה אִמֶּֽךָ׃
Escucha a tu padre, que te engendró, y no desprecias a tu madre cuando envejezca.
אֱמֶ֣ת קְ֭נֵה וְאַל־תִּמְכֹּ֑ר חׇכְמָ֖ה וּמוּסָ֣ר וּבִינָֽה׃
Compra la verdad y no la vendas; también sabiduría, disciplina y entendimiento.
(גול) יָ֭גִיל אֲבִ֣י צַדִּ֑יק (יולד) חָ֝כָ֗ם (וישמח) בּֽוֹ׃
Mucho se alegrará el padre del justo; quien engendra a un sabio se alegrará en él.
יִֽשְׂמַח־אָבִ֥יךָ וְאִמֶּ֑ךָ וְ֝תָגֵ֗ל יוֹלַדְתֶּֽךָ׃
Que se alegren tu padre y tu madre, y se regocije la que te dio a luz.
תְּנָה־בְנִ֣י לִבְּךָ֣ לִ֑י וְ֝עֵינֶ֗יךָ דְּרָכַ֥י (תרצנה) ׃
Dame, hijo mío, tu corazón, y que tus ojos se complazcan en mis caminos.
כִּֽי־שׁוּחָ֣ה עֲמֻקָּ֣ה זוֹנָ֑ה וּבְאֵ֥ר צָ֝רָ֗ה נׇכְרִיָּֽה׃
Porque fosa profunda es la prostituta, y pozo angosto la extraña.
אַף־הִ֭יא כְּחֶ֣תֶף תֶּאֱרֹ֑ב וּ֝בוֹגְדִ֗ים בְּאָדָ֥ם תּוֹסִֽף׃
También ella acecha como ladrón, y aumenta los traidores entre los hombres.
לְמִ֨י א֥וֹי לְמִ֪י אֲב֡וֹי לְמִ֤י (מדונים) לְמִ֥י שִׂ֗יחַ לְ֭מִי פְּצָעִ֣ים חִנָּ֑ם לְ֝מִ֗י חַכְלִל֥וּת עֵינָֽיִם׃
¿Para quién es el “¡ay!”? ¿Para quién el “¡dolor!”? ¿Para quién las contiendas? ¿Para quién la queja? ¿Para quién heridas sin causa? ¿Para quién los ojos enrojecidos?
לַֽמְאַחֲרִ֥ים עַל־הַיָּ֑יִן לַ֝בָּאִ֗ים לַחְקֹ֥ר מִמְסָֽךְ׃
Para los que se demoran junto al vino, para los que van a buscar mezcla.
אַל־תֵּ֥רֶא יַּיִן֮ כִּ֤י יִתְאַ֫דָּ֥ם כִּֽי־יִתֵּ֣ן (בכיס) עֵינ֑וֹ יִ֝תְהַלֵּ֗ךְ בְּמֵֽישָׁרִֽים׃
No mires el vino cuando se enrojece, cuando da su brillo en la copa y baja suavemente.
אַ֭חֲרִיתוֹ כְּנָחָ֣שׁ יִשָּׁ֑ךְ וּֽכְצִפְעֹנִ֥י יַפְרִֽשׁ׃
Al final muerde como serpiente, y como víbora derrama veneno.
עֵ֭ינֶיךָ יִרְא֣וּ זָר֑וֹת וְ֝לִבְּךָ֗ יְדַבֵּ֥ר תַּהְפֻּכֽוֹת׃
Tus ojos verán cosas extrañas, y tu corazón hablará perversidades.
וְ֭הָיִיתָ כְּשֹׁכֵ֣ב בְּלֶב־יָ֑ם וּ֝כְשֹׁכֵ֗ב בְּרֹ֣אשׁ חִבֵּֽל׃
Y serás como quien yace en medio del mar, o como quien yace en lo alto de un mástil.
הִכּ֥וּנִי בַל־חָלִיתִי֮ הֲלָמ֗וּנִי בַּל־יָ֫דָ֥עְתִּי מָתַ֥י אָקִ֑יץ א֝וֹסִ֗יף אֲבַקְשֶׁ֥נּוּ עֽוֹד׃
“Me golpearon, pero no sentí dolor; me hirieron, pero no lo supe. ¿Cuándo despertaré? Volveré a buscarlo otra vez”.
El estudiante lee sin distracciones; al tocar un pasaje abre comentarios, Rashí, Onkelos, notas privadas, preguntas, tarjetas y progreso guardado.
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