Mishlei 24:1
אַל־תְּ֭קַנֵּא בְּאַנְשֵׁ֣י רָעָ֑ה וְאַל־תִּ֝תְאָ֗ו לִֽהְי֥וֹת אִתָּֽם׃
No envidies a los hombres malos, ni desees estar con ellos.
אַל־תְּ֭קַנֵּא בְּאַנְשֵׁ֣י רָעָ֑ה וְאַל־תִּ֝תְאָ֗ו לִֽהְי֥וֹת אִתָּֽם׃
No envidies a los hombres malos, ni desees estar con ellos.
כִּי־שֹׁ֭ד יֶהְגֶּ֣ה לִבָּ֑ם וְ֝עָמָ֗ל שִׂפְתֵיהֶ֥ם תְּדַבֵּֽרְנָה׃
Porque su corazón medita violencia, y sus labios hablan maldad.
בְּ֭חׇכְמָה יִבָּ֣נֶה בָּ֑יִת וּ֝בִתְבוּנָ֗ה יִתְכּוֹנָֽן׃
Con sabiduría se construye una casa, y con entendimiento se afirma.
וּ֭בְדַעַת חֲדָרִ֣ים יִמָּלְא֑וּ כׇּל־ה֖וֹן יָקָ֣ר וְנָעִֽים׃
Y con conocimiento se llenan las habitaciones de toda riqueza preciosa y agradable.
גֶּבֶר־חָכָ֥ם בַּע֑וֹז וְאִֽישׁ־דַּ֝֗עַת מְאַמֶּץ־כֹּֽחַ׃
El hombre sabio tiene fuerza, y el hombre de conocimiento aumenta el poder.
כִּ֣י בְ֭תַחְבֻּלוֹת תַּעֲשֶׂה־לְּךָ֣ מִלְחָמָ֑ה וּ֝תְשׁוּעָ֗ה בְּרֹ֣ב יוֹעֵֽץ׃
Porque con estrategias harás tu guerra, y la salvación está en la abundancia de consejeros.
רָאמ֣וֹת לֶאֱוִ֣יל חׇכְמ֑וֹת בַּ֝שַּׁ֗עַר לֹ֣א יִפְתַּח־פִּֽיהוּ׃
Demasiado altas son las sabidurías para el necio; en la puerta no abrirá su boca.
מְחַשֵּׁ֥ב לְהָרֵ֑עַ ל֝֗וֹ בַּעַל־מְזִמּ֥וֹת יִקְרָֽאוּ׃
Al que piensa hacer el mal, lo llamarán dueño de intrigas.
זִמַּ֣ת אִוֶּ֣לֶת חַטָּ֑את וְתוֹעֲבַ֖ת לְאָדָ֣ם לֵֽץ׃
El pensamiento de la necedad es pecado, y el burlador es abominación para el hombre.
הִ֭תְרַפִּיתָ בְּי֥וֹם צָרָ֗ה צַ֣ר כֹּחֶֽכָה׃
Si te debilitas en el día de angustia, estrecha es tu fuerza.
הַ֭צֵּל לְקֻחִ֣ים לַמָּ֑וֶת וּמָטִ֥ים לַ֝הֶ֗רֶג אִם־תַּחְשֽׂוֹךְ׃
Libra a los llevados a la muerte; y a los que van tambaleando hacia la matanza, no te abstengas.
כִּֽי־תֹאמַ֗ר הֵן֮ לֹא־יָדַ֢עְנ֫וּ זֶ֥ה הֲֽלֹא־תֹ֘כֵ֤ן לִבּ֨וֹת ׀ הֽוּא־יָבִ֗ין וְנֹצֵ֣ר נַ֭פְשְׁךָ ה֣וּא יֵדָ֑ע וְהֵשִׁ֖יב לְאָדָ֣ם כְּפׇעֳלֽוֹ׃
Si dices: “He aquí, no sabíamos esto”, ¿acaso Aquel que pesa los corazones no lo entenderá? El que guarda tu alma, Él lo sabrá, y pagará al hombre conforme a su obra.
אֱכׇל־בְּנִ֣י דְבַ֣שׁ כִּי־ט֑וֹב וְנֹ֥פֶת מָ֝ת֗וֹק עַל־חִכֶּֽךָ׃
Come miel, hijo mío, porque es buena, y el panal es dulce a tu paladar.
כֵּ֤ן ׀ דְּעֶ֥ה חׇכְמָ֗ה לְנַ֫פְשֶׁ֥ךָ אִם־מָ֭צָאתָ וְיֵ֣שׁ אַחֲרִ֑ית וְ֝תִקְוָתְךָ֗ לֹ֣א תִכָּרֵֽת׃
Así conoce la sabiduría para tu alma: si la hallas, habrá futuro, y tu esperanza no será cortada.
אַל־תֶּאֱרֹ֣ב רָ֭שָׁע לִנְוֵ֣ה צַדִּ֑יק אַֽל־תְּשַׁדֵּ֥ד רִבְצֽוֹ׃
No aceches, malvado, la morada del justo; no destruyas su lugar de descanso.
כִּ֤י שֶׁ֨בַע ׀ יִפּ֣וֹל צַדִּ֣יק וָקָ֑ם וּ֝רְשָׁעִ֗ים יִכָּשְׁל֥וּ בְרָעָֽה׃
Porque siete veces cae el justo y se levanta, pero los malvados tropiezan en el mal.
בִּנְפֹ֣ל (אויביך) אַל־תִּשְׂמָ֑ח וּ֝בִכָּשְׁל֗וֹ אַל־יָגֵ֥ל לִבֶּֽךָ׃
Cuando caiga tu enemigo, no te alegres; y cuando tropiece, no se regocije tu corazón.
פֶּן־יִרְאֶ֣ה יְ֭הֹוָה וְרַ֣ע בְּעֵינָ֑יו וְהֵשִׁ֖יב מֵעָלָ֣יו אַפּֽוֹ׃
No sea que Adonái lo vea y sea malo ante Sus ojos, y retire de él Su ira.
אַל־תִּתְחַ֥ר בַּמְּרֵעִ֑ים אַל־תְּ֝קַנֵּ֗א בָּֽרְשָׁעִֽים׃
No te irrites por los malhechores; no envidies a los malvados.
כִּ֤י ׀ לֹא־תִהְיֶ֣ה אַחֲרִ֣ית לָרָ֑ע נֵ֖ר רְשָׁעִ֣ים יִדְעָֽךְ׃
Porque no habrá futuro para el malo; la lámpara de los malvados se apagará.
יְרָא־אֶת־יְהֹוָ֣ה בְּנִ֣י וָמֶ֑לֶךְ עִם־שׁ֝וֹנִ֗ים אַל־תִּתְעָרָֽב׃
Teme a Adonái, hijo mío, y al rey; no te mezcles con los inestables.
כִּֽי־פִ֭תְאֹם יָק֣וּם אֵידָ֑ם וּפִ֥יד שְׁ֝נֵיהֶ֗ם מִ֣י יוֹדֵֽעַ׃
Porque de repente se levantará su calamidad, y la ruina de ambos, ¿quién la conocerá?
גַּם־אֵ֥לֶּה לַחֲכָמִ֑ים הַֽכֵּר־פָּנִ֖ים בְּמִשְׁפָּ֣ט בַּל־טֽוֹב׃
También estas cosas pertenecen a los sabios: hacer acepción de personas en el juicio no es bueno.
אֹ֤מֵ֨ר ׀ לְרָשָׁע֮ צַדִּ֢יק אָ֥֫תָּה יִקְּבֻ֥הוּ עַמִּ֑ים יִזְעָמ֥וּהוּ לְאֻמִּֽים׃
El que dice al malvado: “Tú eres justo”, los pueblos lo maldecirán, las naciones lo detestarán.
וְלַמּוֹכִיחִ֥ים יִנְעָ֑ם וַ֝עֲלֵיהֶ֗ם תָּב֥וֹא בִרְכַּת־טֽוֹב׃
Pero a los que reprenden les irá bien, y sobre ellos vendrá bendición de bien.
שְׂפָתַ֥יִם יִשָּׁ֑ק מֵ֝שִׁ֗יב דְּבָרִ֥ים נְכֹחִֽים׃
Besará los labios quien responde palabras rectas.
הָ֘כֵ֤ן בַּח֨וּץ ׀ מְלַאכְתֶּ֗ךָ וְעַתְּדָ֣הּ בַּשָּׂדֶ֣ה לָ֑ךְ אַ֝חַ֗ר וּבָנִ֥יתָ בֵיתֶֽךָ׃
Prepara afuera tu labor, y dispónla en el campo; después edificarás tu casa.
אַל־תְּהִ֣י עֵד־חִנָּ֣ם בְּרֵעֶ֑ךָ וַ֝הֲפִתִּ֗יתָ בִּשְׂפָתֶֽיךָ׃
No seas testigo sin causa contra tu prójimo, ni engañes con tus labios.
אַל־תֹּאמַ֗ר כַּאֲשֶׁ֣ר עָֽשָׂה־לִ֭י כֵּ֤ן אֶֽעֱשֶׂה־לּ֑וֹ אָשִׁ֖יב לָאִ֣ישׁ כְּפׇעֳלֽוֹ׃
No digas: “Como él me hizo, así le haré; pagaré al hombre conforme a su obra”.
עַל־שְׂדֵ֣ה אִישׁ־עָצֵ֣ל עָבַ֑רְתִּי וְעַל־כֶּ֝֗רֶם אָדָ֥ם חֲסַר־לֵֽב׃
Pasé junto al campo de un hombre perezoso, y junto a la viña de un hombre falto de corazón.
וְהִנֵּ֨ה עָ֘לָ֤ה כֻלּ֨וֹ ׀ קִמְּשֹׂנִ֗ים כׇּסּ֣וּ פָנָ֣יו חֲרֻלִּ֑ים וְגֶ֖דֶר אֲבָנָ֣יו נֶהֱרָֽסָה׃
Y he aquí, todo estaba cubierto de espinos; su superficie estaba cubierta de ortigas, y su muro de piedra estaba derribado.
וָאֶחֱזֶ֣ה אָ֭נֹכִי אָשִׁ֣ית לִבִּ֑י רָ֝אִ֗יתִי לָקַ֥חְתִּי מוּסָֽר׃
Entonces lo observé, puse mi corazón; lo vi y tomé disciplina.
מְעַ֣ט שֵׁ֭נוֹת מְעַ֣ט תְּנוּמ֑וֹת מְעַ֓ט ׀ חִבֻּ֖ק יָדַ֣יִם לִשְׁכָּֽב׃
Un poco de sueño, un poco de somnolencia, un poco de cruzar las manos para descansar,
וּבָֽא־מִתְהַלֵּ֥ךְ רֵישֶׁ֑ךָ וּ֝מַחְסֹרֶ֗יךָ כְּאִ֣ישׁ מָגֵֽן׃
y vendrá tu pobreza como caminante, y tu carencia como hombre armado.
El estudiante lee sin distracciones; al tocar un pasaje abre comentarios, Rashí, Onkelos, notas privadas, preguntas, tarjetas y progreso guardado.
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