Mishlei 29:1
אִ֣ישׁ תּ֭וֹכָחוֹת מַקְשֶׁה־עֹ֑רֶף פֶּ֥תַע יִ֝שָּׁבֵ֗ר וְאֵ֣ין מַרְפֵּֽא׃
El hombre que, reprendido muchas veces, endurece la cerviz, de repente será quebrantado, y no habrá cura.
אִ֣ישׁ תּ֭וֹכָחוֹת מַקְשֶׁה־עֹ֑רֶף פֶּ֥תַע יִ֝שָּׁבֵ֗ר וְאֵ֣ין מַרְפֵּֽא׃
El hombre que, reprendido muchas veces, endurece la cerviz, de repente será quebrantado, y no habrá cura.
בִּרְב֣וֹת צַ֭דִּיקִים יִשְׂמַ֣ח הָעָ֑ם וּבִמְשֹׁ֥ל רָ֝שָׁ֗ע יֵאָ֥נַֽח עָֽם׃
Cuando aumentan los justos, se alegra el pueblo; pero cuando gobierna el malvado, gime el pueblo.
אִישׁ־אֹהֵ֣ב חׇ֭כְמָה יְשַׂמַּ֣ח אָבִ֑יו וְרֹעֶ֥ה ז֝וֹנ֗וֹת יְאַבֶּד־הֽוֹן׃
El hombre que ama la sabiduría alegra a su padre, pero el que frecuenta prostitutas perderá su riqueza.
מֶ֗לֶךְ בְּ֭מִשְׁפָּט יַעֲמִ֣יד אָ֑רֶץ וְאִ֖ישׁ תְּרוּמ֣וֹת יֶהֶרְסֶֽנָּה׃
El rey con justicia afirma la tierra, pero el hombre de sobornos la destruye.
גֶּ֭בֶר מַחֲלִ֣יק עַל־רֵעֵ֑הוּ רֶ֝֗שֶׁת פּוֹרֵ֥שׂ עַל־פְּעָמָֽיו׃
El hombre que adula a su prójimo extiende una red ante sus pasos.
בְּפֶ֤שַֽׁע אִ֣ישׁ רָ֣ע מוֹקֵ֑שׁ וְ֝צַדִּ֗יק יָר֥וּן וְשָׂמֵֽחַ׃
En la transgresión del hombre malo hay trampa, pero el justo canta y se alegra.
יֹדֵ֣עַ צַ֭דִּיק דִּ֣ין דַּלִּ֑ים רָ֝שָׁ֗ע לֹא־יָבִ֥ין דָּֽעַת׃
El justo conoce el juicio de los pobres; el malvado no entiende conocimiento.
אַנְשֵׁ֣י לָ֭צוֹן יָפִ֣יחוּ קִרְיָ֑ה וַ֝חֲכָמִ֗ים יָשִׁ֥יבוּ אָֽף׃
Los hombres burladores encienden una ciudad, pero los sabios apartan la ira.
אִֽישׁ־חָכָ֗ם נִ֭שְׁפָּט אֶת־אִ֣ישׁ אֱוִ֑יל וְרָגַ֥ז וְ֝שָׂחַ֗ק וְאֵ֣ין נָֽחַת׃
Si un hombre sabio pleitea con un hombre necio, este se irrita o se ríe, y no hay calma.
אַנְשֵׁ֣י דָ֭מִים יִשְׂנְאוּ־תָ֑ם וִ֝ישָׁרִ֗ים יְבַקְשׁ֥וּ נַפְשֽׁוֹ׃
Los hombres sanguinarios odian al íntegro, pero los rectos buscan su vida.
כׇּל־ר֭וּחוֹ יוֹצִ֣יא כְסִ֑יל וְ֝חָכָ֗ם בְּאָח֥וֹר יְשַׁבְּחֶֽנָּה׃
El necio saca todo su espíritu, pero el sabio lo calma al final.
מֹ֭שֵׁל מַקְשִׁ֣יב עַל־דְּבַר־שָׁ֑קֶר כׇּֽל־מְשָׁרְתָ֥יו רְשָׁעִֽים׃
Si un gobernante presta atención a palabra mentirosa, todos sus servidores serán malvados.
רָ֤שׁ וְאִ֣ישׁ תְּכָכִ֣ים נִפְגָּ֑שׁוּ מֵ֤אִיר־עֵינֵ֖י שְׁנֵיהֶ֣ם יְהֹוָֽה׃
El pobre y el hombre de intrigas se encuentran; Adonái ilumina los ojos de ambos.
מֶ֤לֶךְ שׁוֹפֵ֣ט בֶּאֱמֶ֣ת דַּלִּ֑ים כִּ֝סְא֗וֹ לָעַ֥ד יִכּֽוֹן׃
El rey que juzga con verdad a los pobres, su trono será establecido para siempre.
שֵׁ֣בֶט וְ֭תוֹכַחַת יִתֵּ֣ן חׇכְמָ֑ה וְנַ֥עַר מְ֝שֻׁלָּ֗ח מֵבִ֥ישׁ אִמּֽוֹ׃
La vara y la reprensión dan sabiduría, pero el joven abandonado avergüenza a su madre.
בִּרְב֣וֹת רְ֭שָׁעִים יִרְבֶּה־פָּ֑שַׁע וְ֝צַדִּיקִ֗ים בְּֽמַפַּלְתָּ֥ם יִרְאֽוּ׃
Cuando aumentan los malvados, aumenta la transgresión; pero los justos verán su caída.
יַסֵּ֣ר בִּ֭נְךָ וִינִיחֶ֑ךָ וְיִתֵּ֖ן מַעֲדַנִּ֣ים לְנַפְשֶֽׁךָ׃
Corrige a tu hijo y te dará descanso, y dará deleites a tu alma.
בְּאֵ֣ין חָ֭זוֹן יִפָּ֣רַֽע עָ֑ם וְשֹׁמֵ֖ר תּוֹרָ֣ה אַשְׁרֵֽהוּ׃
Sin visión, el pueblo se desenfrena; pero dichoso el que guarda la Torá.
בִּ֭דְבָרִים לֹא־יִוָּ֣סֶר עָ֑בֶד כִּי־יָ֝בִ֗ין וְאֵ֣ין מַעֲנֶֽה׃
Con palabras no será corregido el siervo, porque entiende, pero no responde.
חָזִ֗יתָ אִ֭ישׁ אָ֣ץ בִּדְבָרָ֑יו תִּקְוָ֖ה לִכְסִ֣יל מִמֶּֽנּוּ׃
¿Has visto a un hombre apresurado en sus palabras? Más esperanza hay para el necio que para él.
מְפַנֵּ֣ק מִנֹּ֣עַר עַבְדּ֑וֹ וְ֝אַחֲרִית֗וֹ יִהְיֶ֥ה מָנֽוֹן׃
El que consiente a su siervo desde joven, al final será ingrato.
אִֽישׁ־אַ֭ף יְגָרֶ֣ה מָד֑וֹן וּבַ֖עַל חֵמָ֣ה רַב־פָּֽשַׁע׃
El hombre iracundo provoca contienda, y el dueño de furia abunda en transgresión.
גַּאֲוַ֣ת אָ֭דָם תַּשְׁפִּילֶ֑נּוּ וּשְׁפַל־ר֝֗וּחַ יִתְמֹ֥ךְ כָּבֽוֹד׃
La soberbia del hombre lo humillará, pero el humilde de espíritu sostendrá honor.
חוֹלֵ֣ק עִם־גַּ֭נָּב שׂוֹנֵ֣א נַפְשׁ֑וֹ אָלָ֥ה יִ֝שְׁמַ֗ע וְלֹ֣א יַגִּֽיד׃
El que comparte con un ladrón odia su propia alma; oye el juramento y no declara.
חֶרְדַּ֣ת אָ֭דָם יִתֵּ֣ן מוֹקֵ֑שׁ וּבוֹטֵ֖חַ בַּיהֹוָ֣ה יְשֻׂגָּֽב׃
El temor al hombre pone trampa, pero el que confía en Adonái será elevado.
רַ֭בִּים מְבַקְשִׁ֣ים פְּנֵֽי־מוֹשֵׁ֑ל וּ֝מֵיְהֹוָ֗ה מִשְׁפַּט־אִֽישׁ׃
Muchos buscan el rostro del gobernante, pero de Adonái viene el juicio de cada hombre.
תּוֹעֲבַ֣ת צַ֭דִּיקִים אִ֣ישׁ עָ֑וֶל וְתוֹעֲבַ֖ת רָשָׁ֣ע יְשַׁר־דָּֽרֶךְ׃
Abominación para los justos es el hombre injusto, y abominación para el malvado es el recto de camino.
El estudiante lee sin distracciones; al tocar un pasaje abre comentarios, Rashí, Onkelos, notas privadas, preguntas, tarjetas y progreso guardado.
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