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Kitzur Shulchan Arukh 29:1
הָאֲנָשִׁים חֲלוּקִים הֵם בְּדֵעוֹתֵיהֶם (פֵּרוּשׁ בְּטִבְעֵיהֶם), יֵשׁ אָדָם שֶׁהוּא בַּעַל חֵמָה כּוֹעֵס תָּמִיד, וְיֵשׁ שֶׁדַּעְתּוֹ מְיֻשֶׁבֶת עָלָיו, וְאֵינוֹ כּוֹעֵס כְּלָל, אוֹ שֶׁהוּא כּוֹעֵס פַּעַם אַחַת בְּהַרְבֵּה שָׁנִים. יֵשׁ אָדָם שֶׁהוּא גְּבַהּ לֵב בְּיוֹתֵר, וְיֵשׁ שֶׁהוּא שְׁפַל רוּחַ בְּיוֹתֵר. יֵשׁ שֶׁהוּא בַּעַל תַּאֲוָה, שֶׁלֹא תִּשְׂבַּע נַפְשׁוֹ מֵהֲלֹךְ בְּתַאֲוָה, וְיֵשׁ שֶׁהוּא לֵב טָהוֹר מְאֹד, וְלֹא יִתְאַוֶּה אֲפִלּוּ לִדְבָרִים מְעַטִּים שֶׁהַגּוּף צָרִיךְ לָהֶם. יֵשׁ בַּעַל נֶפֶשׁ רְחָבָה, שֶׁלֹּא תִּשְׂבַּע נַפְשׁוֹ מִכָּל מָמוֹן שֶׁבָּעוֹלָם, כְּעִנְיָן שֶׁנֶּאֱמַר אוֹהֵב כֶּסֶף לֹא יִשְׂבַּע כֶּסֶף, וְיֵשׁ ֹשֶהוּא מְקַצֵּר נַפְשׁוֹ, וְדַי לוֹ אֲפִלּוּ דָּבָר מוּעָט, שֶׁלֹּא יַסְפִּיק לוֹ וְלֹא יִרְדֹּף לְהַשִּׂיג דֵּי צָרְכּוֹ. יֵשׁ שֶׁהוּא מְסַגֵּף עַצְמוֹ בָּרַעַב. וְקוֹבֵץ עַל יָדוֹ, וּמַה שֶּׁהוּא אוֹכֵל מִשֶּׁלוֹ אוֹכְלוֹ בְּצַעַר. וְיֵשׁ שֶׁהוּא מְפַזֵר כָּל מָמוֹנוֹ, וְכֵן בְּכָל הַמִּדּוֹת וְהַדֵּעוֹת, כְּגוֹן מְהוֹלָל וְאוֹנֵן כִּילַי וְשׁוֹעַ אַכְזָר וְרַחְמָן רַךְ לֵבָב וְאַמִּיץ לֵבָב וְכַיּוֹצֵא בָּהֶן.
Las personas difieren en sus temperamentos. Hay quien es irascible y se enoja constantemente, mientras que otra persona posee una mente tranquila y no se enoja nunca, o solamente una vez después de muchos años.
Hay quien es sumamente arrogante y quien es extremadamente humilde.
Hay quien está dominado por los deseos y nunca se satisface persiguiéndolos, mientras que otro posee un corazón sumamente puro y ni siquiera desea más que lo mínimo que el cuerpo necesita.
Hay quien posee un apetito ilimitado por las riquezas, de modo que ni todos los bienes del mundo podrían satisfacerlo, como está escrito: «Quien ama el dinero no se saciará de dinero». Hay otro que restringe tanto sus aspiraciones que se conforma incluso con una cantidad insuficiente y no se esfuerza por conseguir lo necesario.
Hay quien se atormenta con hambre y acumula dinero, pero incluso aquello que consume de sus propios bienes lo come con sufrimiento. Otro, en cambio, derrocha todo su dinero.
Lo mismo sucede con las demás cualidades y temperamentos: algunos son frívolos, otros melancólicos; algunos avaros, otros generosos; algunos crueles, otros compasivos; algunos débiles de corazón y otros valientes, y así sucesivamente.
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