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Kitzur Shulchan Arukh 6:1
קֹדֶם שֶׁיְּבָרֵךְ אֵיזוֹ בְרָכָה צָרִיךְ הוּא לָדַעַת אֵיזוֹ בְרָכָה שֶׁהוּא צָרִיךְ לְבָרֵךְ, כְּדֵי שֶׁבְּשָׁעָה שֶׁהוּא מַזְכִּיר אֶת הַשֵּׁם יִתְבָּרַךְ שֶׁהוּא עִקַּר הַבְּרָכָה, יֵדַע מַה שֶּׁיְּסַיֵּם. וְאָסוּר לַעֲשׂוֹת שׁוּם דָּבָר בְּשָׁעָה שֶׁהוּא מְבָרֵךְ. וְלֹא יְבָרֵךְ בִּמְהִירוּת, אֶלָּא יְכַוֵּן פֵּרוּשׁ הַמִּלּוֹת (סִימָן ה' לצ"א ובחיי"א). וְזֶה לְשׁוֹן סֵפֶר חֲסִידִים, כְּשֶׁהוּא נוֹטֵל יָדָיו אוֹ שֶׁמְּבָרֵךְ עַל הַפֵּרוֹת אוֹ עַל הַמִּצְווֹת הַשְּׁגוּרוֹת בְּפִי כָּל אָדָם, יְכַוֵּן לִבּוֹ לְבָרֵךְ בְּשֵׁם בּוֹרְאוֹ אֲשֶר הִפְלִיא חַסְדּוֹ עִמּוֹ וְנָתַן לוֹ הַפֵּרוֹת אוֹ הַלֶּחֶם לֵהָנוֹת מֵהֶם וְצִוָּהוּ עַל הַמִּצְוָה, וְלֹא יַעֲשֶׂה כְּאָדָם הָעוֹשֶׂה דָבָר בְּמִנְהָג וּמוֹצִיא דְבָרִים מִפִּיו בְּלֹא הֶגְיוֹן הַלֵּב. וְעַל דָּבָר זֶה חָרָה אַף ה' וְשָׁלַח לָנוּ בְּיַד יְשַׁעְיָהוּ וְאָמַר, יַעַן כִּי נִגַּשׁ הָעָם הַזֶּה בְּפִיו וּבִשְׂפָתָיו כִּבְּדוּנִי וְלִבּוֹ רִחַק מִמֶּנִּי וַתְּהִי יִרְאָתָם אֹתִי מִצְוַת אֲנָשִׁים מְלֻמָּדָה. אָמַר הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא לִישַׁעְיָה, רְאֵה מַעֲשֶׂה בָנַי כִּי אֵינוֹ אֶלָּא לַפָּנִים, וּמַחֲזִיקִים בּוֹ כְּאָדָם שֶׁמַּחֲזִיק וְנוֹהֵג מִנְהַג אֲבוֹתָיו בְּיָדוֹ, בָּאִים בְבֵיתִי וּמִתְפַּלְּלִים לְפָנַי תְּפִילוֹת הַקְּבוּעוֹת כְּמִנְהַג אֲבוֹתֵיהֶם לֹא בְלֵב שָׁלֵם. הֵם מְנַקִּים אֶת יְדֵיהֶם וּמְבָרְכִים עַל נְטִילַת יָדַיִם וּבוֹצְעִים וּמְבָרְכִים בִּרְכַּת הַמּוֹצִיא, שׁוֹתִים וּמְבָרְכִים כְּמוֹ שֶׁהַדָּבָר שָׁגוּר בְּפִיהֶם, אַף בָּעֵת שֶׁהֵם מְבָרְכִים אֵינָם מִתְכַּוְּנִים לְבָרְכֵנִי. לָכֵן עַל כֵּן חָרָה אַפּוֹ וְנִשְׁבַּע בִּשְׁמוֹ הַגָּדוֹל לְאַבֵּד חָכְמַת חֲכָמָיו הַיּוֹדְעִים אוֹתוֹ וּמְבָרְכִים אוֹתוֹ בְּמִנְהָג וְלֹא בְּכַוָּנָה, דִּכְתִיב בַּתְרֵהּ, לָכֵן הִנְנִי יוֹסֵף גוֹ', וְאָבְדָה חָכְמַת חֲכָמָיו גוֹ', לְפִיכָךְ הִזְהִירוּ חֲכָמִים עַל הַדָּבָר וְאָמְרוּ, עֲשֵׂה דְבָרִים לְשֵׁם פּוֹעֲלָם וְכוּ', עַד כָּאן לְשׁוֹנוֹ, וְרָאוּי לָאָדָם שֶׁיַּרְגִּיל אֶת עַצְמוֹ לוֹמַר הַבְּרָכוֹת בְּקוֹל רָם, כִּי הַקּוֹל מְעוֹרֵר אֶת הַכַּוָּנָה (של"ה).
Antes de pronunciar cualquier bendición, la persona debe saber cuál es la bendición que necesita recitar, para que al mencionar el nombre del Eterno, que constituye la parte esencial de la bendición, sepa cómo debe terminarla.
Está prohibido realizar cualquier otra actividad mientras se pronuncia una bendición.
No debe recitarse apresuradamente, sino concentrándose en el significado de sus palabras. (Capítulos 5 y 91; Jayé Adam).
El Séfer Jasidim dice lo siguiente:
Cuando una persona se lava las manos o pronuncia una bendición sobre frutas o sobre preceptos que todo el mundo acostumbra recitar, debe concentrar su corazón en bendecir el nombre de su Creador, quien realizó con ella una bondad maravillosa al darle las frutas o el pan para que los disfrutara y al ordenarle cumplir el precepto.
No debe actuar como quien realiza algo únicamente por costumbre y pronuncia palabras con la boca sin pensar en ellas con el corazón.
Por este motivo se encendió la ira del Eterno y nos envió por medio de Yeshayahu el mensaje: «Por cuanto este pueblo se acerca con su boca y Me honra con sus labios, pero ha alejado de Mí su corazón, y su temor hacia Mí es un mandamiento de hombres aprendido mecánicamente».
El Santo, bendito sea, dijo a Yeshayahu: «Observa las acciones de Mis hijos: son únicamente externas. Se aferran a ellas como una persona que conserva en sus manos una costumbre heredada de sus antepasados. Vienen a Mi Casa y rezan delante de Mí plegarias establecidas según la costumbre de sus padres, pero no con un corazón completo. Se limpian las manos y recitan la bendición por el lavado; parten el pan y recitan Hamotzí; beben y pronuncian una bendición porque estas palabras son habituales en su boca. Incluso cuando bendicen, no tienen intención de bendecirme».
Por esto se encendió Su ira y juró por Su gran nombre destruir la sabiduría de sus sabios, quienes Lo conocen y Lo bendicen por costumbre, pero no con intención. Así continúa el versículo: «Por eso continuaré realizando maravillas... y desaparecerá la sabiduría de sus sabios».
Por ello, los Sabios advirtieron acerca de este asunto diciendo: «Realiza todas tus acciones en nombre de Quien las ordenó».
Hasta aquí las palabras del Séfer Jasidim.
Es apropiado que la persona se acostumbre a pronunciar las bendiciones en voz alta, pues la voz despierta la concentración. (Shelá).
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