Pasaje seleccionado
Mishnah Chullin 3:1
אֵלּוּ טְרֵפוֹת בַּבְּהֵמָה. נְקוּבַת הַוֶּשֶׁט, וּפְסוּקַת הַגַּרְגֶּרֶת, נִקַּב קְרוּם שֶׁל מֹחַ, נִקַּב הַלֵּב לְבֵית חֲלָלוֹ, נִשְׁבְּרָה הַשִּׁדְרָה וְנִפְסַק הַחוּט שֶׁלָּהּ, נִטַּל הַכָּבֵד וְלֹא נִשְׁתַּיֵּר הֵימֶנּוּ כְלוּם, הָרֵאָה שֶׁנִּקְּבָה, אוֹ שֶׁחָסְרָה, רַבִּי שִׁמְעוֹן אוֹמֵר, עַד שֶׁתִּנָּקֵב לְבֵית הַסִּמְפּוֹנוֹת. נִקְּבָה הַקֵּבָה, נִקְּבָה הַמָּרָה, נִקְּבוּ הַדַּקִּין, הַכֶּרֶס הַפְּנִימִית שֶׁנִּקְּבָה, אוֹ שֶׁנִּקְרַע רֹב הַחִיצוֹנָה, רַבִּי יְהוּדָה אוֹמֵר, הַגְּדוֹלָה טֶפַח, וְהַקְּטַנָּה בְּרֻבָּהּ. הַמְסֵס וּבֵית הַכּוֹסוֹת שֶׁנִּקְּבוּ לַחוּץ, נָפְלָה מִן הַגַּג, נִשְׁתַּבְּרוּ רֹב צַלְעוֹתֶיהָ, וּדְרוּסַת הַזְּאֵב. רַבִּי יְהוּדָה אוֹמֵר, דְּרוּסַת הַזְּאֵב בַּדַּקָּה, וּדְרוּסַת אֲרִי בַּגַּסָּה, דְּרוּסַת הַנֵּץ בָּעוֹף הַדַּק, וּדְרוּסַת הַגַּס בָּעוֹף הַגָּס. זֶה הַכְּלָל, כֹּל שֶׁאֵין כָּמוֹהָ חַיָּה, טְרֵפָה:
Estos son defectos que convierten a un animal en terefá:
La perforación del esófago.
La sección de la tráquea.
La perforación de la membrana que cubre el cerebro.
La perforación del corazón hasta una de sus cavidades.
La rotura de la columna vertebral acompañada por la sección de la médula espinal.
La extracción completa del hígado sin que quede nada de él.
La perforación o la falta de una parte del pulmón.
Rabí Shimón dice: el pulmón solamente vuelve terefá al animal cuando la perforación llega hasta la zona de los bronquios.
La perforación del estómago.
La perforación de la vesícula biliar.
La perforación de los intestinos.
La perforación del rumen interior o la rotura de la mayor parte de la pared exterior del abdomen.
Rabí Yehudá dice: en un animal grande, la rotura debe medir un tefaj; en un animal pequeño, debe abarcar la mayor parte.
La perforación hacia el exterior del omaso o del retículo.
La caída desde un techo con daños internos graves.
La rotura de la mayoría de las costillas.
La herida producida por las garras de un lobo.
Rabí Yehudá dice: la herida de un lobo vuelve terefá al ganado menor, y la de un león al ganado mayor. La herida de un halcón vuelve terefá a las aves pequeñas, y la de un ave rapaz grande, a las aves grandes.
Esta es la regla: todo defecto con el cual un animal semejante no puede sobrevivir lo convierte en terefá.
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