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Mishná Sotá 8:1
מְשׁוּחַ מִלְחָמָה, בְּשָׁעָה שֶׁמְּדַבֵּר אֶל הָעָם, בִּלְשׁוֹן הַקֹּדֶשׁ הָיָה מְדַבֵּר, שֶׁנֶּאֱמַר (דברים כ) וְהָיָה כְּקָרָבְכֶם אֶל הַמִּלְחָמָה וְנִגַּשׁ הַכֹּהֵן, זֶה כֹּהֵן מְשׁוּחַ מִלְחָמָה, וְדִבֶּר אֶל הָעָם, בִּלְשׁוֹן הַקֹּדֶשׁ. וְאָמַר אֲלֵיהֶם (שם) שְׁמַע יִשְׂרָאֵל אַתֶּם קְרֵבִים הַיּוֹם לַמִּלְחָמָה עַל אֹיְבֵיכֶם, וְלֹא עַל אֲחֵיכֶם, לֹא יְהוּדָה עַל שִׁמְעוֹן, וְלֹא שִׁמְעוֹן עַל בִּנְיָמִין, שֶׁאִם תִּפְּלוּ בְיָדָם יְרַחֲמוּ עֲלֵיכֶם, כְּמָה שֶׁנֶּאֱמַר (דה"ב כח) וַיָּקֻמוּ הָאֲנָשִׁים אֲשֶׁר נִקְּבוּ בְשֵׁמוֹת וַיַּחֲזִיקוּ בַשִּׁבְיָה וְכָל מַעֲרֻמֵּיהֶם הִלְבִּישׁוּ מִן הַשָּׁלָל וַיַּלְבִּשֻׁם וַיַּנְעִלּוּם וַיַּאֲכִלוּם וַיַּשְׁקוּם וַיְסֻכוּם וַיְנַהֲלוּם בַּחֲמֹרִים לְכָל כּוֹשֵׁל וַיְבִיאוּם יְרֵחוֹ עִיר הַתְּמָרִים אֵצֶל אֲחֵיהֶם וַיָּשׁוּבוּ שֹׁמְרוֹן. עַל אוֹיְבֵיכֶם אַתֶּם הוֹלְכִים, שֶׁאִם תִּפְּלוּ בְיָדָם אֵין מְרַחֲמִין עֲלֵיכֶם. אַל יֵרַךְ לְבַבְכֶם אַל תִּירְאוּ וְאַל תַּחְפְּזוּ וְגוֹ' (דברים כ). אַל יֵרַךְ לְבַבְכֶם, מִפְּנֵי צָהֳלַת סוּסִים וְצִחְצוּחַ חֲרָבוֹת. אַל תִּירְאוּ, מִפְּנֵי הֲגָפַת תְּרִיסִין וְשִׁפְעַת הַקַּלְגַּסִּין. אַל תַּחְפְּזוּ, מִקּוֹל קְרָנוֹת. אַל תַּעַרְצוּ, מִפְּנֵי קוֹל צְוָחוֹת. כִּי ה' אֱלֹהֵיכֶם הַהֹלֵךְ עִמָּכֶם, הֵן בָּאִין בְּנִצְחוֹנוֹ שֶׁל בָּשָׂר וָדָם, וְאַתֶּם בָּאִים בְּנִצְחוֹנוֹ שֶׁל מָקוֹם. פְּלִשְׁתִּים בָּאוּ בְנִצְחוֹנוֹ שֶׁל גָּלְיָת, מֶה הָיָה סוֹפוֹ, לְסוֹף נָפַל בַּחֶרֶב וְנָפְלוּ עִמּוֹ. בְּנֵי עַמּוֹן בָּאוּ בְנִצְחוֹנוֹ שֶׁל שׁוֹבַךְ, מֶה הָיָה סוֹפוֹ, לְסוֹף נָפַל בַּחֶרֶב וְנָפְלוּ עִמּוֹ. וְאַתֶּם אִי אַתֶּם כֵּן. כִּי ה' אֱלֹהֵיכֶם הַהֹלֵךְ עִמָּכֶם לְהִלָּחֵם לָכֶם וְגוֹ', זֶה מַחֲנֵה הָאָרוֹן:
El kohén ungido para la guerra hablaba al pueblo en la lengua sagrada, como está dicho: «Cuando os acerquéis a la batalla, se aproximará el kohén».
Este es el kohén ungido para la guerra.
«Y hablará al pueblo»: debe hablar en la lengua sagrada.
Les decía: «Escucha, Israel: hoy os acercáis a la batalla contra vuestros enemigos».
Contra vuestros enemigos, y no contra vuestros hermanos. No es Yehudá luchando contra Shimón ni Shimón contra Binyamín, pues, si cayerais en sus manos, tendrían compasión de vosotros.
Así ocurrió cuando hombres designados por sus nombres se levantaron, tomaron a los cautivos, vistieron con el botín a los que estaban desnudos, les dieron ropa y calzado, les dieron de comer y beber, los ungieron, transportaron en asnos a quienes estaban débiles, los llevaron a Yerijó, la ciudad de las palmeras, junto a sus hermanos, y regresaron a Shomrón.
Pero ahora vais contra vuestros enemigos, quienes, si caéis en sus manos, no tendrán compasión.
«Que vuestro corazón no desfallezca, no temáis, no os alarméis ni os aterroricéis».
«Que vuestro corazón no desfallezca» por el relincho de los caballos y el brillo de las espadas.
«No temáis» por el estrépito de los escudos y la multitud de los soldados.
«No os alarméis» por el sonido de los cuernos.
«No os aterroricéis» por el sonido de los gritos.
«Porque Hashem, vuestro Dios, marcha con vosotros».
Ellos llegan confiando en la victoria de seres humanos, pero vosotros llegáis confiando en la victoria de Hamakom.
Los filisteos llegaron confiando en la victoria de Goliat. ¿Cuál fue su final? Finalmente cayó por la espada y ellos cayeron con él.
Los hijos de Amón llegaron confiando en la victoria de Shovaj. ¿Cuál fue su final? Finalmente cayó por la espada y ellos cayeron con él.
Vosotros no sois así, porque «Hashem, vuestro Dios, marcha con vosotros para combatir por vosotros». Esto se refiere al campamento del Arón.
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