Pasaje seleccionado
Mishnah Yadayim 3:1
הַמַּכְנִיס יָדָיו לְבַיִת הַמְנֻגָּע, יָדָיו תְּחִלּוֹת, דִּבְרֵי רַבִּי עֲקִיבָא. וַחֲכָמִים אוֹמְרִים, יָדָיו שְׁנִיּוֹת. כֹּל הַמְטַמֵּא בְגָדִים בִּשְׁעַת מַגָּעוֹ, מְטַמֵּא אֶת הַיָּדַיִם לִהְיוֹת תְּחִלּוֹת, דִּבְרֵי רַבִּי עֲקִיבָא. וַחֲכָמִים אוֹמְרִים, לִהְיוֹת שְׁנִיּוֹת. אָמְרוּ לוֹ לְרַבִּי עֲקִיבָא, הֵיכָן מָצִינוּ שֶׁהַיָּדַיִם תְּחִלָּה בְכָל מָקוֹם. אָמַר לָהֶם, וְכִי הֵיאַךְ אֶפְשָׁר לָהֶן לִהְיוֹת תְּחִלָּה אֶלָּא אִם כֵּן נִטְמָא גוּפוֹ, חוּץ מִזֶּה. הָאֳכָלִין וְהַכֵּלִים שֶׁנִּטְמְאוּ בְמַשְׁקִין, מְטַמְּאִין אֶת הַיָּדַיִם לִהְיוֹת שְׁנִיּוֹת, דִּבְרֵי רַבִּי יְהוֹשֻׁעַ. וַחֲכָמִים אוֹמְרִים, אֶת שֶׁנִּטְמָא בְאַב הַטֻּמְאָה, מְטַמֵּא אֶת הַיָּדַיִם. בִּוְלַד הַטֻּמְאָה, אֵינוֹ מְטַמֵּא אֶת הַיָּדַיִם. אָמַר רַבָּן שִׁמְעוֹן בֶּן גַּמְלִיאֵל, מַעֲשֶׂה בְאִשָּׁה אַחַת שֶׁבָּאָת לִפְנֵי אַבָּא, אָמְרָה לוֹ, נִכְנְסוּ יָדַי לַאֲוִיר כְּלִי חֶרֶשׂ. אָמַר לָהּ, בִּתִּי, וּבַמֶּה הָיְתָה טֻמְאָתָהּ, וְלֹא שָׁמַעְתִּי מָה אָמְרָה לוֹ. אָמְרוּ חֲכָמִים, מְבֹאָר הַדָּבָר. אֶת שֶׁנִּטְמָא בְאַב הַטֻּמְאָה, מְטַמֵּא אֶת הַיָּדַיִם. בִּוְלַד הַטֻּמְאָה, אֵינוֹ מְטַמֵּא אֶת הַיָּדָיִם:
Quien introduce las manos dentro de una casa afectada por tzaráat tiene las manos en primer grado de impureza, según Rabí Akivá. Los Sabios dicen que quedan en segundo grado. Todo objeto o persona que, al ser tocado, impurifica también las ropas de quien lo toca, convierte las manos en primer grado, según Rabí Akivá. Los Sabios dicen que las convierte en segundo grado.
Le dijeron a Rabí Akivá: ¿dónde encontramos en algún otro caso que solamente las manos se conviertan en primer grado? Él respondió: ¿cómo podrían convertirse en primero sin que todo el cuerpo se impurificara? Este es precisamente el único caso excepcional.
Rabí Yehoshúa dice: los alimentos y utensilios que fueron impurificados por líquidos impurifican las manos y las convierten en segundo grado. Los Sabios dicen: solamente aquello que fue impurificado por un av hatumá impurifica las manos; lo que fue impurificado por un derivado de impureza no las impurifica.
Rabán Shimón ben Gamliel dijo: ocurrió que una mujer se presentó ante mi padre y le dijo: «Mis manos entraron en el espacio interior de un recipiente de barro». Él le preguntó: «Hija mía, ¿por qué clase de impureza se había impurificado el recipiente?». No escuché qué le respondió. Los Sabios dijeron: la regla está clara: si fue impurificado por un av hatumá, impurifica las manos; si fue impurificado por un derivado de impureza, no las impurifica.
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