Pasaje seleccionado
Ramban on Exodus 26:1
שתי ידות לקרש האחד כתב רש"י (רש"י על שמות כ״ו:י״ז) היה חורץ את הקרש מלמטה באמצעו בגובה אמה, ומניח רביע רחבו מכאן ורביע רחבו מכאן והן הן הידות, והחריץ שבאמצע הידות חצי רחב הקרש. ואותן הידות מכניס באדנים שהיו חלולין, והאדנים היו גבוהין אמה ויושבין רצופין ארבעים זה אצל זה, וידות הקרשים הנכנס בחלל האדנים חרוצות משלשת צדיהן, רחב החריץ כעובי שפת האדן, שיכסה הקרש את כל ראש האדן, שאם לא כן נמצא ריוח בין קרש לקרש כעובי שפת שני האדנים שיפסיק ביניהם, וזהו שנאמר (שמות כ״ו:כ״ד) ויהיו תואמים מלמטה, שיחרוץ את הידות בצדיהן כדי שיתחברו הקרשים זה אצל זה. כך מצאתי לשון הרב: ואני תמה בו, שאם היה החריץ שבאמצע חצי רחב הקרש, והם ד' טפחים וחצי, יצטרך שיהי' עובי שפת האדן כרביע רוחב הקרש, שהם שני טפחים וגודל, כדי שיהא עובי שני האדנים ממלא החריץ שבאמצע שהוא חצי רחב הקרש, ולא יהיה ריוח בין אדן לאדן ואם כן כשאתה חורץ הקרשים משלשת צדיהן כך, לא ישאר בהם כלום, ושפתי האדנים שוות היו בכל צד. ועוד מה שהביא הרב ראיה כך שנויה משנת מעשה המשכן, סדר הקרשים למלאכת המשכן, היה עושה את האדנים חלולים, וחורץ את הקרש מלמטה רביע מכאן ורביע מכאן, וחריץ חציו באמצע, ועושה לו שתי ידות כמין שני חווקים, ומכניסן לתוך שני האדנים: וגם זו הברייתא כפי משמעה יש בה תימה גדול, שחורצת מן הקרש רביע מכאן ורביע מכאן, ובאמצע עושה חריץ חציו של רחב הקרש, נמצא כלו חרוץ, לא נשאר בו יד ורגל כלל: אבל לפי דעתי הברייתא הזו לא נתנה שיעור לחריץ, לפי שלא נתנה תורה שיעור לעובי שפתי האדנים, ולפיכך אמרו שהיה חורץ את הקרש רביע חרצו מכאן לכסות שפה אחת של אדן, ורביע חרצו מכאן, ובאמצעו של קרש היה חורץ חציו של כל החריץ שבאותו הקרש לכסות שפת שני האדנים ולדברי הכל צריך תלמוד שלא היה במשכן מלמטה בגובה אמה רחב עשר אמות, שהרי עובי שני האדנים שמכאן ומכאן ממעט בו, ואולי אין קפידא בכך. ומדברי רש"י הקרש שהיה עביו אמה היה חורץ בעובי הידות מבפנים כפי עובי שפת האדנים. והוא נכון, אלא שלא הוזכר זה בברייתא:
«Dos espigas para cada tablón». Rashi escribió: «Hacía en la parte inferior del tablón una hendidura central de un codo de altura, dejando una cuarta parte de su anchura a un lado y otra cuarta parte al otro; estas eran las espigas. La hendidura situada entre las espigas ocupaba la mitad de la anchura del tablón. Introducía estas espigas en las basas, que eran huecas. Las basas tenían un codo de altura y estaban colocadas consecutivamente, cuarenta una junto a otra. Las espigas de los tablones que entraban en el espacio hueco de las basas estaban rebajadas por tres de sus lados. La anchura de la hendidura correspondía al grosor del borde de la basa, para que el tablón cubriera por completo la parte superior de la basa. De no ser así, quedaría entre un tablón y otro un espacio equivalente al grosor de los bordes de las dos basas que los separarían. Este es el sentido de lo escrito: “estarán perfectamente unidos por abajo”; es decir, debía rebajar las espigas por sus lados para que los tablones se unieran unos con otros». Hasta aquí encontré las palabras del maestro.
Pero me asombra su explicación. Si la hendidura central ocupaba la mitad de la anchura del tablón, es decir, cuatro palmos y medio, sería necesario que el grosor del borde de cada basa fuera de una cuarta parte de la anchura del tablón, es decir, dos palmos y un pulgar, para que los bordes de las dos basas llenaran la hendidura central, equivalente a la mitad de la anchura del tablón, sin dejar espacio entre una basa y otra. Si se rebajaran así los tablones por tres de sus lados, no quedaría nada de ellos, puesto que los bordes de las basas tenían el mismo grosor por todos sus lados.
Además, la prueba que trajo el maestro aparece formulada de este modo en la enseñanza acerca de la construcción del Tabernáculo:
«El orden de los tablones para la obra del Tabernáculo era el siguiente: hacía las basas huecas, rebajaba el tablón por abajo una cuarta parte de este lado y una cuarta parte del otro, y hacía en el centro una hendidura equivalente a la mitad. Formaba en él dos espigas semejantes a dos peldaños y las introducía en las dos basas».
Esta baraita, entendida literalmente, también presenta una gran dificultad. Si se rebaja del tablón una cuarta parte de un lado y una cuarta parte del otro, y en medio se hace una hendidura de la mitad de la anchura del tablón, resulta que todo el tablón queda rebajado y no permanece en él absolutamente nada.
A mi parecer, esta baraita no estableció una medida para la profundidad de la hendidura, porque la Torá tampoco estableció una medida para el grosor de los bordes de las basas. Por eso dijeron que rebajaba una cuarta parte del tablón de un lado, para cubrir uno de los bordes de la basa, y otra cuarta parte del otro lado; y en el centro del tablón hacía una hendidura cuya profundidad era la mitad de toda la profundidad de los rebajes hechos en aquel tablón, para cubrir los bordes de las dos basas.
Según todas las opiniones, el asunto requiere estudio, porque en la parte inferior del Tabernáculo, a la altura de un codo, no había una anchura completa de diez codos, pues el grosor de las dos basas, de este lado y del otro, reducía esa medida. Quizá esto no representaba ningún inconveniente.
De las palabras de Rashi se desprende que el tablón, cuyo grosor era de un codo, era rebajado por la parte interior de las espigas conforme al grosor del borde de las basas. Esto es correcto, aunque no fue mencionado en la baraita:
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