Pasaje seleccionado
Ramban on Bereshit 1:1
בְּרֵאשִׁית בָּרָא אֱלֹהִים אָמַר רַבִּי יִצְחָק: לֹא הָיָה צָרִיךְ לְהַתְחִיל הַתּוֹרָה אֶלָּא מֵ"הַחֹדֶשׁ הַזֶּה לָכֶם" (שמות יב ב), שֶׁהִיא מִצְוָה רִאשׁוֹנָה שֶׁנִּצְטַוּוּ בָּהּ יִשְׂרָאֵל. וּמָה טַעַם פָּתַח בִּבְרֵאשִׁית? שֶׁאִם יֹאמְרוּ אֻמּוֹת הָעוֹלָם: "לִסְטִים אַתֶּם, שֶׁכְּבַשְׁתֶּם לָכֶם אַרְצוֹת שִׁבְעָה גּוֹיִם", הֵם אוֹמְרִים לָהֶם: "כָּל הָאָרֶץ שֶׁל הַקָּבָּ"ה הִיא, וּנְתָנָהּ לַאֲשֶׁר יָשַׁר בְּעֵינָיו; וּבִרְצוֹנוֹ נְתָנָהּ לָהֶם, וּבִרְצוֹנוֹ נְטָלָהּ מֵהֶם וּנְתָנָהּ לָנוּ". וְזוֹ אַגָּדָה בַּלָּשׁוֹן שֶׁכְּתָבָהּ רַבֵּינוּ שְׁלֹמֹה בְּפֵרוּשָׁיו. וְיֵשׁ לִשְׁאֹל בָּהּ, כִּי צֹרֶךְ גָּדוֹל הוּא לְהַתְחִיל הַתּוֹרָה בִּ"בְרֵאשִׁית בָּרָא אֱלֹהִים", כִּי הוּא שֹׁרֶשׁ הָאֱמוּנָה; וְשֶׁאֵינוֹ מַאֲמִין בָּזֶה וְחוֹשֵׁב שֶׁהָעוֹלָם קַדְמוֹן, הוּא כּוֹפֵר בָּעִקָּר וְאֵין לוֹ תּוֹרָה כְּלָל. וְהַתְּשׁוּבָה, מִפְּנֵי שֶׁמַּעֲשֵׂה בְּרֵאשִׁית – סוֹד עָמֹק, אֵינוֹ מוּבָן מִן הַמִּקְרָאוֹת, וְלֹא יִוָּדַע עַל בֻּרְיוֹ אֶלָּא מִפִּי הַקַּבָּלָה עַד מֹשֶׁה רַבֵּנוּ מִפִּי הַגְּבוּרָה, וְיוֹדְעָיו חַיָּבִין לְהַסְתִּיר אוֹתוֹ. לְכָךְ אָמַר רַבִּי יִצְחָק שֶׁאֵין לְהַתְחָלַת הַתּוֹרָה צֹרֶךְ בִּ"בְרֵאשִׁית בָּרָא", וְהַסִּפּוּר בְּמָה שֶׁנִּבְרָא בְּיוֹם רִאשׁוֹן וּמָה נַעֲשָׂה בְּיוֹם שֵׁנִי וּשְׁאָר הַיָּמִים, וְהָאֲרִיכוּת בִּיצִירַת אָדָם וְחַוָּה, וְחֶטְאָם וְעָנְשָׁם, וְסִפּוּר גַּן עֵדֶן וְגֵרוּשׁ אָדָם מִמֶּנּוּ, כִּי כָל זֶה לֹא יוּבַן בִּינָה שְׁלֵמָה מִן הַכְּתוּבִים. וְכָל שֶׁכֵּן סִפּוּר דּוֹר הַמַּבּוּל וְהַפַּלָּגָה, שֶׁאֵין הַצֹּרֶךְ בָּהֶם גָּדוֹל. וְיַסְפִּיק לְאַנְשֵׁי הַתּוֹרָה בִּלְעֲדֵי הַכְּתוּבִים הָאֵלֶּה, וְיַאֲמִינוּ בִּכְלָל בַּנִּזְכָּר לָהֶם בַּעֲשֶׂרֶת הַדִּבְּרוֹת (שמות כ י): "כִּי שֵׁשֶׁת יָמִים עָשָׂה ה' אֶת הַשָּׁמַיִם וְאֶת הָאָרֶץ אֶת הַיָּם וְאֶת כָּל אֲשֶׁר בָּם וַיָּנַח בַּיּוֹם הַשְּׁבִיעִי", וְתִשָּׁאֵר הַיְּדִיעָה לַיְּחִידִים שֶׁבָּהֶם הֲלָכָה לְמֹשֶׁה מִסִּינַי, עִם הַתּוֹרָה שֶׁבְּעַל פֶּה. וְנָתַן רַבִּי יִצְחָק טַעַם לָזֶה, כִּי הִתְחִילָה הַתּוֹרָה בִּ"בְרֵאשִׁית בָּרָא אֱלֹהִים" וְסִפּוּר כָּל עִנְיַן הַיְּצִירָה עַד בְּרִיאַת אָדָם, וְשֶׁהִמְשִׁילוֹ בְּמַעֲשֵׂה יָדָיו וְכֹל שַׁתָּ תַחַת רַגְלָיו, וְגַן עֵדֶן – שֶׁהוּא מִבְחַר הַמְּקוֹמוֹת הַנִּבְרָאִים בָּעוֹלָם הַזֶּה – נַעֲשָׂה מָכוֹן לְשִׁבְתּוֹ, עַד שֶׁגֵּרֵשׁ אוֹתוֹ חֶטְאוֹ מִשָּׁם. וְאַנְשֵׁי דּוֹר הַמַּבּוּל, בְּחֶטְאָם גֹּרְשׁוּ מִן הָעוֹלָם כֻּלּוֹ, וְהַצַּדִּיק בָּהֶם לְבַדּוֹ נִמְלָט, הוּא וּבָנָיו. וְזַרְעָם, חֶטְאָם גָּרַם לָהֶם לַהֲפִיצָם בִּמְקוֹמוֹת וּלְזָרוֹתָם בַּאֲרָצוֹת, וְתָפְשׂוּ לָהֶם הַמְּקוֹמוֹת לְמִשְׁפְּחוֹתָם בְּגוֹיֵיהֶם כְּפִי שֶׁנִּזְדַּמֵּן לָהֶם. אִם כֵּן רָאוּי הוּא, כַּאֲשֶׁר יוֹסִיף הַגּוֹי לַחֲטוֹא, שֶׁיֹּאבַד מִמְּקוֹמוֹ וְיָבוֹא גּוֹי אַחֵר לָרֶשֶׁת אֶת אַרְצוֹ, כִּי כֵן הוּא מִשְׁפַּט הָאֱלֹהִים בָּאָרֶץ מֵעוֹלָם. וְכָל שֶׁכֵּן עִם הַמְסֻפָּר בַּכָּתוּב כִּי כְּנַעַן מְקֻלָּל וְנִמְכַּר לְעֶבֶד עוֹלָם, וְאֵינוֹ רָאוּי שֶׁיִּירַשׁ מִבְחַר מְקוֹמוֹת הַיִּשּׁוּב, אֲבָל יִירָשׁוּהָ עַבְדֵי ה' זֶרַע אוֹהֲבוֹ, כְּעִנְיָן שֶׁכָּתוּב (תהלים קה מד): "וַיִּתֵּן לָהֶם אַרְצוֹת גּוֹיִם וַעֲמַל לְאֻמִּים יִירָשׁוּ בַּעֲבוּר יִשְׁמְרוּ חֻקָּיו וְתוֹרֹתָיו יִנְצֹרוּ". כְּלוֹמַר, שֶׁגֵּרֵשׁ מִשָּׁם מוֹרְדָיו, וְהִשְׁכִּין בּוֹ עוֹבְדָיו, שֶׁיֵּדְעוּ כִּי בַּעֲבוֹדָתוֹ יִנְחָלוּהָ, וְאִם יֶחְטְאוּ לוֹ – תָּקִיא אוֹתָם הָאָרֶץ כַּאֲשֶׁר קָאָה אֶת הַגּוֹי אֲשֶׁר לִפְנֵיהֶם. וַאֲשֶׁר יְבָאֵר הַפֵּרוּשׁ שֶׁכָּתַבְתִּי, לְשׁוֹנָם בִּבְרֵאשִׁית רַבָּה (פרשה א) שֶׁאֲמָרוּהָ שָׁם בַּלָּשׁוֹן הַזֶּה: רַבִּי יְהוֹשֻׁעַ דְּסִכְנִין בְּשֵׁם רַבִּי לֵוִי פָּתַח, "כֹּחַ מַעֲשָׂיו הִגִּיד לְעַמּוֹ" (תהלים קיא ו). מָה טַעַם גִּלָּה לָהֶם הקב"ה לְיִשְׂרָאֵל מַה שֶׁנִּבְרָא בְּיוֹם רִאשׁוֹן וּמָה שֶׁנִּבְרָא בְּיוֹם שֵׁנִי? מִפְּנֵי ז' אֻמּוֹת, שֶׁלֹּא יִהְיוּ מוֹנִין אֶת יִשְׂרָאֵל וְאוֹמְרִים לָהֶם: הֲלֹא אֻמָּה שֶׁל בְּזִיזוֹת אַתֶּם. וְיִשְׂרָאֵל מְשִׁיבִין לָהֶם: וְאַתֶּם הֲלֹא בְּזוּזָה הִיא בְּיֶדְכֶם, הֲלֹא "כַּפְתֹּרִים הַיֹּצְאִים מִכַּפְתּוֹר הִשְׁמִידֻם וַיֵּשְׁבוּ תַחְתָּם" (דברים ב כג). הָעוֹלָם וּמְלוֹאוֹ שֶׁל הקב"ה הוּא, כְּשֶׁרָצָה – נְתָנוֹ לָכֶם; כְּשֶׁרָצָה – נְטָלוֹ מִכֶּם וּנְתָנוֹ לָנוּ. הֲדָא הוּא דִכְתִיב (תהלים קיא ו), "לָתֵת לָהֶם נַחֲלַת גּוֹיִם" – "כֹּחַ מַעֲשָׂיו הִגִּיד לְעַמּוֹ": בִּשְׁבִיל לָתֵת לָהֶם נַחֲלַת גּוֹיִם, הִגִּיד לָהֶם אֶת בְּרֵאשִׁית. וּכְבָר בָּא לָהֶם מִמָּקוֹם אַחֵר עוֹד הָעִנְיָן שֶׁהִזְכַּרְתִּי. בְּתַעֲלוּמוֹת מַעֲשֵׂה בְּרֵאשִׁית, אָמְרוּ רַבּוֹתֵינוּ זַ"ל: "כֹּחַ מַעֲשָׂיו הִגִּיד לְעַמּוֹ", לְהַגִּיד כֹּחַ מַעֲשֵׂה בְּרֵאשִׁית לְבָשָׂר וָדָם אִי אֶפְשָׁר; לְפִיכָךְ סָתַם לְךָ הַכָּתוּב בְּרֵאשִׁית בָּרָא אֱלֹהִים. אִם כֵּן נִתְבָּאֵר מָה שֶׁאָמַרְנוּ בָּזֶה.
**“En el principio creó Dios”.** Dijo Rabí Itzjak: La Torá no habría necesitado comenzar sino desde “Este mes será para vosotros” (Éxodo 12:2), que es el primer mandamiento que fue ordenado a Israel. ¿Y por qué razón comenzó con “En el principio”? Porque si las naciones del mundo dijeran: “Vosotros sois ladrones, pues conquistasteis para vosotros las tierras de siete pueblos”, ellos les responderían: “Toda la tierra pertenece al Santo, bendito sea; Él la dio a quien fue recto ante Sus ojos. Por Su voluntad se la dio a ellos, y por Su voluntad se la quitó a ellos y nos la dio a nosotros”. Esta es una agadá en el lenguaje en que la escribió nuestro maestro Shelomó en sus comentarios.
Pero hay que preguntar sobre ella: ciertamente había una gran necesidad de comenzar la Torá con “En el principio creó Dios”, porque este es el fundamento de la fe; y quien no cree en esto y piensa que el mundo es eterno, niega el principio fundamental y no tiene Torá en absoluto.
La respuesta es que la Obra de la Creación es un secreto profundo; no se entiende por los versículos, ni se conoce plenamente sino por la tradición recibida hasta Moshé nuestro maestro, de boca de la Guevurá; y quienes la conocen están obligados a ocultarla. Por eso dijo Rabí Itzjak que no había necesidad de que el comienzo de la Torá fuera “En el principio creó”, ni del relato de lo que fue creado el primer día, y lo que fue hecho el segundo día y los demás días, ni de la extensión sobre la formación de Adam y Javá, su pecado y su castigo, el relato del Gan Eden y la expulsión de Adam de allí; porque todo esto no se entiende con comprensión completa a partir de los escritos. Y con mayor razón el relato de la generación del Diluvio y de la dispersión, cuya necesidad no es tan grande. A los hombres de la Torá les bastaría, sin estos escritos, creer en general en lo mencionado para ellos en los Diez Mandamientos: “Porque en seis días hizo Hashem los cielos y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, y descansó en el séptimo día” (Éxodo 20:10). Y el conocimiento quedaría para los individuos entre ellos, como una halajá transmitida a Moshé desde el Sinaí, junto con la Torá oral.
Y Rabí Itzjak dio la razón de esto: que la Torá comenzó con “En el principio creó Dios” y el relato de todo el asunto de la formación hasta la creación de Adam, y que lo hizo dominar sobre la obra de Sus manos y puso todo bajo sus pies. Y el Gan Eden —que es el lugar más selecto de los lugares creados en este mundo— fue hecho como morada para él, hasta que su pecado lo expulsó de allí. Y los hombres de la generación del Diluvio, por su pecado, fueron expulsados de todo el mundo, y el justo de entre ellos solamente se salvó, él y sus hijos. Y su descendencia, por su pecado, causó que fueran dispersados por distintos lugares y esparcidos por las tierras, y tomaron para sí los lugares según sus familias, en sus pueblos, conforme les ocurrió.
Si es así, es apropiado que cuando un pueblo siga pecando sea perdido de su lugar y venga otro pueblo a heredar su tierra, porque así es desde siempre el juicio de Dios en la tierra. Y con mayor razón según lo contado en la Escritura, que Kenaán fue maldecido y vendido como esclavo perpetuo, y no es digno de heredar los lugares más selectos de la tierra habitada; sino que la heredarán los siervos de Hashem, la descendencia de Su amado, como está escrito: “Y les dio tierras de pueblos, y heredaron el trabajo de naciones, para que guardaran Sus estatutos y observaran Sus Torot” (Salmos 105:44). Es decir, que Él expulsó de allí a Sus rebeldes e hizo habitar allí a Sus servidores, para que supieran que por servirlo la heredarían; y si pecaban contra Él, la tierra los vomitaría, tal como vomitó al pueblo que estaba antes de ellos.
Y lo que aclara la explicación que he escrito es el lenguaje de ellos en Bereshit Rabbá (parashá 1), donde lo dijeron con este lenguaje: Rabí Yehoshúa de Sijnín, en nombre de Rabí Leví, abrió: “El poder de Sus obras anunció a Su pueblo” (Salmos 111:6). ¿Por qué razón reveló el Santo, bendito sea, a Israel lo que fue creado el primer día y lo que fue creado el segundo día? Por causa de las siete naciones, para que no reprocharan a Israel diciendo: “¿Acaso no sois una nación de saqueadores?”. E Israel les respondería: “¿Y vosotros acaso no la tenéis saqueada en vuestras manos? ¿Acaso no está escrito: ‘Los kaftorim, que salieron de Kaftor, los destruyeron y habitaron en su lugar’ (Deuteronomio 2:23)? El mundo y su plenitud pertenecen al Santo, bendito sea. Cuando quiso, os lo dio a vosotros; cuando quiso, os lo quitó a vosotros y nos lo dio a nosotros”. Esto es lo que está escrito: “Para darles la heredad de los pueblos” — “El poder de Sus obras anunció a Su pueblo”: para darles la heredad de los pueblos, les anunció Bereshit.
Y ya les vino de otro lugar también el asunto que he mencionado. Sobre los misterios de la Obra de la Creación dijeron nuestros sabios, de bendita memoria: “El poder de Sus obras anunció a Su pueblo”: revelar a carne y sangre el poder de la Obra de la Creación es imposible; por eso la Escritura cerró para ti el asunto con “En el principio creó Dios”. Así queda explicado lo que dijimos sobre esto.
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