Pasaje seleccionado
Tania, Parte I; Likutéi Amarim 38:1
He aquí, con todo lo escrito arriba, se entenderá bien el dictamen de la halajá establecida en el Talmud y los poskim: que “el pensamiento no es como el habla”. Si uno recitó el Shemá en su pensamiento y en su corazón solamente, con toda la fuerza de su kavaná, no cumplió su obligación y debe volver a recitarlo. Y lo mismo respecto de Birkat Hamazón, que es de la Torá; y respecto de las demás bendiciones rabínicas y la tefilá. Pero si lo pronunció con sus labios y no orientó su corazón, cumplió su obligación a posteriori y no necesita repetir, salvo el primer versículo del Shemá y la primera bendición de la Amidá. Como se dice: “Hasta aquí es mitzvá de kavaná; desde aquí en adelante es mitzvá de lectura, etc.”.
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