Pasaje seleccionado
Tania, Parte I; Likutéi Amarim 48:1
He aquí, cuando el inteligente contempla la grandeza del Ein Sof, bendito sea —pues tal como es Su Nombre, así es Él: sin fin, sin límite ni término alguno para la luz y vitalidad que se extienden de Él, bendito sea, por Su Voluntad simple, unida con Su esencia y substancia, bendito sea, en absoluta unidad—, entenderá que si el encadenamiento de los mundos desde la luz del Ein Sof, bendito sea, hubiera sido sin tzimtzumim, sino solo siguiendo el orden de los niveles, de nivel en nivel, a modo de causa y efecto, este mundo no habría sido creado en absoluto tal como es ahora, en categoría de límite y término: “de la tierra al firmamento hay una distancia de quinientos años”, y así también entre cada firmamento y firmamento, y así también el grosor de cada firmamento.
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