Kinnot for Tisha B'Av (Ashkenaz), Kinot for Tisha B'Av Day 37:1
צִיּוֹן קְחִי כָּל צֳרִי גִלְעָד לְצִירָיִךְ אֵין דַּי לְמַעַן כְּיָם גָּדְלוּ שְׁבָרָיִךְ: אֶרֶץ צְבִי אַתְּ בְּתוֹךְ גּוֹיִם נְתוּנָה וּמִן עֵדֶן מְקוֹם כָּל יְקָר יָצְאוּ נְהָרָיִךְ: וַיְהִי לְאוֹת נַעֲמָן רָחַץ בְּשָׂרוֹ בְּמֵי יַרְדֵּן אֲזַי נֶאֶסַף אַף כִּי טְהוֹרָיִךְ: אַף לֹא יְסֻלֶּה עֲפַר אַרְצֵךְ בְּזָהָב וּפָז יָקָר כְּמוֹ יַהֲלוֹם מַחְצַב הֲרָרָיִךְ: כָּל תַּעֲנוּגִים בְּבֺא בָסְרֵךְ וְלֹא קָהֲתָה הַשֵּׁן וְאוּלָם כְּצוּף מָתְקוּ מְרוֹרָיִךְ: פִּרְיֵךְ לְמַרְפֵּא וְכָל עָלֶה תְּעָלֶה הֲלֹא וּכְיַעֲרַת הַדְּבָשׁ הָיוּ יְעָרָיִךְ: עִם הַפְּתָנִים בְּרִית כָּרְתוּ מְתַיִךְ וְאֵין שָׂטָן אֲבָל הָשְׁלְמוּ לָהֶם כְּפִירָיִךְ: בָּךְ כָּל בְּהֵמָה וְעוֹף חָכְמוּ עֲדֵי כַּחֲמוֹר הָיָה לְפָנִים לְבֶן יָאִיר חֲמוֹרָיִךְ: בָּךְ אֵל לְבַדּוֹ וְאֵין בִּלְתּוֹ וְיָצָא שְׁמֵךְ כִּי שֵׁם אֱלֹהֵי אֱמֶת נוֹדַע בְּשִׁירָיִךְ: מַה טּוֹב וְנָעִים בְּבֺא שִׁבְטֵי בְנֵי יַעֲקֺב שׁלָשׁ פְּעָמִים בְּכָל שָנָה שְׁעָרָיִךְ: בָּךְ סוֹד תְּעוּדָה וְסוֹד חָכְמוֹת וּבָאוּ בְנֵי קֶדֶם וְחַכְמֵי שְׁבָא לִכְתּוֹב סְפָרָיִךְ: מֶלֶךְ בְּקִרבֵּךְ וּבָךְ שָׂרֵי חֲיָלִים בְּכָל נֶשֶׁק וְעַל כָּל לְאֺם גָּבְרוּ גְבִירָיִךְ: שׁוֹטְרִים בְּכָל הַגְּבוּל שׁוֹפְטִים בְּכָל עִיר וְעִיר זִקְנֵי אֱמֶת הֵם וְאֵין מוֹרַה כְּמוֹרָיִךְ: בִּימֵי בְחוּרוֹת הֱיוֹת קֺדֶשׁ לְאֵל נִבְחֲרוּ וּבְנֵי נְבִיאִים בְּנֵי אֵל חַי נְעָרָיִךְ: בָּךְ הַתְּקוּפָה עֲלֵי קַו הָאֱמֶת נִשְׁקֳלָה תֺּכֶן שְׁנוֹת דּוֹר וְדוֹר בִּשְׁנֵי אֲדָרָיִךְ: מוֹלַד לְבָנָה כְּפִי אָרְכֵּךְ וְהַמַּחֲזֶה שׂוּמָה לְרָחְבֵּךְ וּבָהּ הֶרְאֵית סְתָרָיִךְ: נִראָה בְתַמּוּז כְּסִיל בָּךְ יַעֲלֶה כִּי שְׁאָר כָּל הֶחֳדָשִׁים לְבַד זֶה בַּחֲדָרָיִךְ: אַיֵּה דְבִירֵךְ מְקוֹם אָרוֹן וְאַיֵּה הֲדַר הֵיכָל וְהַמִּזְבְּחוֹת אַיֵּה חֲצֵרָיִךְ: אַיֵּה מְשִׁיחֵךְ בְּעַד עַמֵּךְ יְכַפֵּר וּמֶה הָיָה לְיַלְדֵי קְהָת אַיֵּה נְזִירָיִךְ: אֵיפֺה נְבִיאִים בְּנֵי עֶלְיוֹן וְכָל יוֹעֲצֵךְ אָבְדוּ וְהָלְכוּ שְׁבִי מַלְכִּיךְ וְשָׂרָיִךְ: הָיִיתָ יְפֵה נוֹף לְרֺאשׁ תֵּבֵל בְּרוֹשֵׁךְ לְנֵס חֶטְאֵךְ לְבַד סֵעֲפֵךְ קָצַר קְצִירָיִךְ: אֶרֶץ מְאָסֵךְ וּמֵי זָרִים שְׁטָפוּךְ וְכָל רוּחַ הֱפִיצֵךְ וְאֵשׁ בָּעֲרָה בְּעָרָיִךְ: מָרִית בְּצוּרֵךְ אֲשֶׁר מִצַּר נְצָרֵךְ וְאָז זָרִים עֲכָרוּךְ וְאַתְּ הָיִית בְּעוֹכְרָיִךְ: אֵל הֶאֱמִירֵךְ עֲדֵי נִקְרֵאת אֲרִיאֵל וְאֵיךְ עָבַר בְּנָוָךְ אֲרִי טוֹרֵף עֲדָרָיִךְ שׁוּבִי לְאֵל בוֹעֲלֵךְ אַל תִּתְּנִי לוֹ דֳּמִי עַד שׁוּב כְּבוֹדוֹ וְעַד יִבְנֶה גְּדֵרָיִךְ: נַפְשִׁי מְאֺד נִכְסְפָה לִרְאוֹת בְּזִיו זָהֳרֵךְ שָׁלוֹם יְהִי לָךְ ורֺב שָׁלוֹם לְעֺזְרָיִךְ:
Sion, toma todo el bálsamo de Guilad para aliviar tus dolores; aun así no será suficiente, pues tus quebrantos se han hecho grandes como el mar. Tierra de hermosura, tú estás situada en medio de las naciones, y desde el Edén, lugar de todo lo precioso, brotaron tus ríos. Como señal de ello, Naamán lavó su carne en las aguas del Jordán y entonces quedó purificado; ¡cuánto más puros serán tus propios habitantes! Ni siquiera puede compararse el polvo de tu tierra con el oro y el oro refinado; las canteras de tus montañas son preciosas como el diamante. Toda clase de delicias penetraban en la carne de quienes comían tus frutos sin embotar sus dientes, y hasta tus cosas amargas eran dulces como la miel. Tus frutos servían de medicina y cada hoja proporcionaba remedio; tus bosques eran como panales de miel. Tus habitantes establecían pactos incluso con las serpientes y no había adversario, pues hasta tus jóvenes leones vivían en paz con ellos. En ti adquirían sabiduría todos los animales y las aves, hasta el punto de que tu asno fue antiguamente como el asno de Rabí Pinjás ben Yaír. En ti se reconocía únicamente a Dios y a ningún otro; tu nombre se difundió porque el nombre del Dios verdadero se daba a conocer en tus canciones. ¡Cuán bueno y agradable era cuando las tribus de los hijos de Yaakov entraban por tus portones tres veces cada año! En ti se encontraba el secreto del testimonio y el secreto de las sabidurías; venían los hijos de Oriente y los sabios de Shevá para escribir tus libros. Un rey habitaba en tu interior y contigo se encontraban poderosos jefes militares, provistos de toda clase de armas; tus nobles vencían a todas las naciones. Había oficiales por todas tus fronteras y jueces en cada ciudad; eran ancianos de verdad, y no existían maestros comparables con tus maestros. En los días de su juventud eran escogidos para ser consagrados a Dios; tus jóvenes eran hijos de profetas, hijos del Dios viviente. En ti se calculaban con exactitud los ciclos celestes, y las generaciones se ordenaban mediante tus años que contenían un segundo mes de Adar. El nacimiento de la luna se calculaba según tu longitud y su visibilidad según tu latitud; mediante ella revelaste tus secretos. En el mes de Tamuz podía verse elevarse la constelación de Kesil, mientras que durante los demás meses permanecía en tus cámaras. ¿Dónde está tu Santuario interior, lugar del Arca? ¿Dónde está la majestad del Templo, dónde están los altares y dónde tus atrios? ¿Dónde está tu ungido, que expiaba por tu pueblo? ¿Qué fue de los descendientes de Kehat? ¿Dónde están quienes estaban consagrados a ti? ¿Dónde están los profetas, hijos del Altísimo? Todos tus consejeros desaparecieron; tus reyes y tus príncipes marcharon al cautiverio. Tú eras de hermosa elevación, cabeza de toda la tierra; pero tu pecado se convirtió en estandarte sobre tu cabeza y solamente tus ramas acortaron tu cosecha. Tu tierra te rechazó, aguas extranjeras te inundaron, todos los vientos te dispersaron y el fuego ardió en tus ciudades. Te rebelaste contra tu Roca, quien te había protegido de la angustia; entonces los extranjeros te perturbaron y tú misma participaste en tu desgracia. Dios te exaltó hasta que fuiste llamada Ariel. ¿Cómo pudo entonces un león depredador atravesar tu morada y despedazar tus rebaños? Regresa a Dios, tu Esposo; no le concedas reposo hasta que retorne Su gloria y reconstruya tus murallas. Mi alma anhela profundamente contemplar el brillo de tu resplandor. Que haya paz para ti y abundante paz para quienes te ayudan.
