Kitzur Shulchan Arukh 215:1
אֵין מִתְקַשִּׁין עַל הַמֵּת יוֹתֵר מִדָּי, שֶׁנֶּאֱמַר, אַל תִּבְכּוּ לְמֵת וְאַל תָּנוּדוּ לוֹ. וְאָמְרוּ חֲכָמֵינוּ, זִכְרוֹנָם לִבְרָכָה, וְכִי אֶפְשָׁר לוֹמַר כֵּן. אֶלָּא עַל תִּבְכּוּ לְמֵת יוֹתֵר מִדָּי, וְאַל תָּנוּדוּ לוֹ יוֹתֵר מִכְּשִׁעוּר. הָא כֵּיצַד. שְׁלֹשָׁה יָמִים לְבֶכִי, שִׁבְעָה לְהֶסְפֵּד, וּשְׁלשִׁים לְגִהוּץ וּלְתִסְפֹּרֶת (וְכִמְבֹאָר לְעֵיל). מִכָּאן וְאֵילָךְ, אָמַר הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא, אִי אַתֶּם רַשָּׁאִים לְרַחֵם עָלָיו יוֹתֵר מִמֶּנִּי. וְאָמְרוּ חֲכָמֵינוּ, זכְרוֹנָם לִבְרָכָה, כָּל הַמִּתְקַשֶּׁה עַל הַמֵּת יוֹתֵר מִדָּי, עַל מֵת אַחֵר הוּא בוֹכֶה. בַּמֶּה דְבָרִים אֲמּוּרִים, בִּשְׁאָר הָעָם. אֲבָל תַּלְמִיד חָכָם, הַכֹּל לְפִי חָכְמָתוֹ. וּמִכָּל מָקוֹם, אֵין בּוֹכִין עָלָיו יוֹתֵר מִשְּׁלשִׁים יוֹם, דְּלָא עָדִיף מִמּשֶׁה רַבֵּנוּ, עָלָיו הַשָּׁלוֹם, דִּכְתִיב בּוֹ, וַיִבְכּוּ בְנֵי יִשְֹרָאֵל אֶת משֶׁה וְגוֹ'. שְׁלֹשִׁים יוֹם.
No debe afligirse excesivamente por una persona fallecida, como está escrito: «No lloréis por el muerto y no os lamentéis por él». Nuestros Sabios preguntaron: ¿acaso es posible ordenar que no se llore en absoluto? La intención es: no lloréis excesivamente por el fallecido ni os lamentéis por él más allá de la medida apropiada. La medida establecida es: tres días para el llanto, siete días para los discursos fúnebres y treinta días para la prohibición de planchar la ropa y cortarse el cabello. Después de ese período, el Santo, bendito sea, dice: «No tenéis derecho a tener más compasión por él que Yo». Nuestros Sabios también dijeron que quien se aflige por un muerto más de lo debido terminará llorando por otro fallecimiento. Esto se refiere a una persona ordinaria. Respecto de un sabio de la Torá, la duración y la intensidad de los homenajes dependen de su sabiduría. No obstante, tampoco por un sabio se debe llorar más de treinta días, pues no puede ser superior a Moshé Rabenu, acerca de quien está escrito que los hijos de Israel lloraron durante treinta días.
