Mishná Bava Kama 1:1
אַרְבָּעָה אֲבוֹת נְזִיקִין, הַשּׁוֹר וְהַבּוֹר וְהַמַּבְעֶה וְהַהֶבְעֵר. לֹא הֲרֵי הַשּׁוֹר כַּהֲרֵי הַמַּבְעֶה, וְלֹא הֲרֵי הַמַּבְעֶה כַּהֲרֵי הַשּׁוֹר. וְלֹא זֶה וָזֶה, שֶׁיֵּשׁ בָּהֶן רוּחַ חַיִּים, כַּהֲרֵי הָאֵשׁ, שֶׁאֵין בּוֹ רוּחַ חַיִּים. וְלֹא זֶה וָזֶה, שֶׁדַּרְכָּן לֵילֵךְ וּלְהַזִּיק, כַּהֲרֵי הַבּוֹר, שֶׁאֵין דַּרְכּוֹ לֵילֵךְ וּלְהַזִּיק. הַצַּד הַשָּׁוֶה שֶׁבָּהֶן, שֶׁדַּרְכָּן לְהַזִּיק וּשְׁמִירָתָן עָלֶיךָ. וּכְשֶׁהִזִּיק, חָב הַמַּזִּיק לְשַׁלֵּם תַּשְׁלוּמֵי נֶזֶק בְּמֵיטַב הָאָרֶץ:
Existen cuatro categorías principales de daños: el toro, el pozo, el mavé y el fuego. Las características del toro no son iguales a las del mavé, ni las del mavé son iguales a las del toro. Tampoco estos dos, que poseen espíritu de vida, son iguales al fuego, que no posee espíritu de vida. Ni estos tres, cuya forma habitual es desplazarse y causar daño, son iguales al pozo, cuya forma habitual no es desplazarse y causar daño. El elemento común a todos ellos es que su naturaleza es causar daño y que su vigilancia recae sobre ti. Cuando uno de ellos causa daño, el responsable debe pagar una indemnización con lo mejor de sus tierras.
