Mishná Nedarim 5
Mishná Nedarim 5:1
הַשֻּׁתָּפִין שֶׁנָּדְרוּ הֲנָאָה זֶה מִזֶּה, אֲסוּרִין לִכָּנֵס לֶחָצֵר. רַבִּי אֱלִיעֶזֶר בֶּן יַעֲקֹב אוֹמֵר, זֶה נִכְנָס לְתוֹךְ שֶׁלּוֹ וְזֶה נִכְנָס לְתוֹךְ שֶׁלּוֹ. וּשְׁנֵיהֶם אֲסוּרִים לְהַעֲמִיד שָׁם רֵחַיִם וְתַנּוּר וּלְגַדֵּל תַּרְנְגוֹלִים. הָיָה אֶחָד מֵהֶם מֻדָּר הֲנָאָה מֵחֲבֵרוֹ, לֹא יִכָּנֵס לֶחָצֵר. רַבִּי אֱלִיעֶזֶר בֶּן יַעֲקֹב אוֹמֵר, יָכוֹל הוּא לוֹמַר לוֹ, לְתוֹךְ שֶׁלִּי אֲנִי נִכְנָס וְאֵינִי נִכְנָס לְתוֹךְ שֶׁלָּךְ. וְכוֹפִין אֶת הַנּוֹדֵר לִמְכֹּר אֶת חֶלְקוֹ:
Si dos copropietarios formularon votos prohibiéndose mutuamente obtener beneficio, no pueden entrar en el patio compartido. Rabí Eliezer ben Yaakov dice: cada uno entra en la parte que le corresponde. Ambos tienen prohibido colocar allí un molino o un horno, o criar gallinas. Si solamente uno de ellos tiene prohibido obtener beneficio del otro, no debe entrar en el patio. Rabí Eliezer ben Yaakov dice: puede decirle: «Entro en mi propia parte y no en la tuya». Se obliga a quien formuló el voto a vender su parte:
Mishná Nedarim 5:2
הָיָה אֶחָד מִן הַשּׁוּק מֻדָּר מֵאֶחָד מֵהֶם הֲנָאָה, לֹא יִכָּנֵס לֶחָצֵר. רַבִּי אֱלִיעֶזֶר בֶּן יַעֲקֹב אוֹמֵר, יָכוֹל הוּא לוֹמַר לוֹ, לְתוֹךְ שֶׁל חֲבֵרְךָ אֲנִי נִכְנָס, וְאֵינִי נִכְנָס לְתוֹךְ שֶׁלָּךְ:
Si una persona ajena al patio tiene prohibido obtener beneficio de uno de los copropietarios, no debe entrar en el patio. Rabí Eliezer ben Yaakov dice: puede decirle: «Entro en la parte de tu compañero y no en la tuya»:
Mishná Nedarim 5:3
הַמֻּדָּר הֲנָאָה מֵחֲבֵרוֹ, וְיֶשׁ לוֹ מֶרְחָץ וּבֵית הַבַּד מֻשְׂכָּרִים בָּעִיר, אִם יֶשׁ לוֹ בָהֶן תְּפִיסַת יָד, אָסוּר. אֵין לוֹ בָהֶן תְּפִיסַת יָד, מֻתָּר. הָאוֹמֵר לַחֲבֵרוֹ, קוֹנָם לְבֵיתְךָ שֶׁאֲנִי נִכְנָס וְשָׂדְךָ שֶׁאֲנִי לוֹקֵחַ, מֵת אוֹ שֶׁמְּכָרוֹ לְאַחֵר, מֻתָּר. קוֹנָם לְבַיִת זֶה שֶׁאֲנִי נִכְנָס, שָׂדֶה זוֹ שֶׁאֲנִי לוֹקֵחַ, מֵת אוֹ שֶׁמְּכָרוֹ לְאַחֵר, אָסוּר:
Si una persona tiene prohibido obtener beneficio de su compañero y este posee en la ciudad una casa de baños o una prensa de aceite alquiladas a terceros, si el propietario conserva algún control sobre ellas, aquel no puede utilizarlas. Si no conserva ningún control, puede utilizarlas. Si alguien dice a su compañero: «Konam que entre en tu casa o compre tu campo», si el propietario muere o vende la propiedad a otra persona, queda permitido. Pero si dice: «Konam que entre en esta casa o compre este campo», aunque el propietario muera o los venda a otra persona, continúa prohibido:
Mishná Nedarim 5:4
הֲרֵינִי עָלֶיךָ חֵרֶם, הַמֻּדָּר אָסוּר. הֲרֵי אַתְּ עָלַי חֵרֶם, הַנּוֹדֵר אָסוּר. הֲרֵינִי עָלֶיךָ וְאַתְּ עָלַי, שְׁנֵיהֶם אֲסוּרִין. וּשְׁנֵיהֶם מֻתָּרִין בְּדָבָר שֶׁל עוֹלֵי בָבֶל, וַאֲסוּרִין בְּדָבָר שֶׁל אוֹתָהּ הָעִיר:
Si alguien dice a su compañero: «Yo seré jérem para ti», la persona a quien se dirigió el voto queda prohibida respecto de los bienes del declarante. Si dice: «Tú serás jérem para mí», el declarante queda prohibido respecto de los bienes del otro. Si dice: «Yo para ti y tú para mí», ambos quedan prohibidos mutuamente. Sin embargo, ambos pueden utilizar aquello que pertenece a quienes regresaron de Babilonia, pero no aquello que pertenece exclusivamente a los habitantes de la ciudad:
Mishná Nedarim 5:5
וְאֵיזֶהוּ דָבָר שֶׁל עוֹלֵי בָבֶל, כְּגוֹן הַר הַבַּיִת וְהָעֲזָרוֹת וְהַבּוֹר שֶׁבְּאֶמְצַע הַדֶּרֶךְ. וְאֵיזֶהוּ דָבָר שֶׁל אוֹתָהּ הָעִיר, כְּגוֹן הָרְחָבָה וְהַמֶּרְחָץ, וּבֵית הַכְּנֶסֶת וְהַתֵּבָה וְהַסְּפָרִים. וְהַכּוֹתֵב חֶלְקוֹ לַנָּשִׂיא. רַבִּי יְהוּדָה אוֹמֵר, אֶחָד כּוֹתֵב לַנָּשִׂיא וְאֶחָד כּוֹתֵב לְהֶדְיוֹט. מַה בֵּין כּוֹתֵב לַנָּשִׂיא לְכוֹתֵב לְהֶדְיוֹט, שֶׁהַכּוֹתֵב לַנָּשִׂיא אֵינוֹ צָרִיךְ לְזַכּוֹת. וַחֲכָמִים אוֹמְרִים, אֶחָד זֶה וְאֶחָד זֶה צְרִיכִין לְזַכּוֹת. לֹא דִבְּרוּ בַנָּשִׂיא אֶלָּא בַהֹוֶה. רַבִּי יְהוּדָה אוֹמֵר, אֵין אַנְשֵׁי גָלִיל צְרִיכִין לִכְתֹּב, שֶׁכְּבָר כָּתְבוּ אֲבוֹתֵיהֶם עַל יְדֵיהֶם:
¿Qué pertenece a quienes regresaron de Babilonia? El Monte del Templo, los atrios del Templo y el pozo situado en medio del camino. ¿Qué pertenece a los habitantes de una determinada ciudad? La plaza, la casa de baños, la sinagoga, el arca y los rollos de las Escrituras. Para poder utilizarlos, la persona puede transferir su participación al nasí. Rabí Yehudá dice: puede transferirla tanto al nasí como a una persona particular. ¿Cuál es la diferencia entre transferirla al nasí y hacerlo a una persona particular? Quien la transfiere al nasí no necesita realizar un acto formal de adquisición en su favor. Los Sabios dicen: en ambos casos se requiere un acto formal de adquisición. Solamente mencionaron al nasí porque era el caso habitual. Rabí Yehudá dice: los habitantes de Galilea no necesitan transferir sus partes, porque sus antepasados ya las transfirieron en su nombre:
Mishná Nedarim 5:6
הַמֻּדָּר הֲנָאָה מֵחֲבֵרוֹ וְאֵין לוֹ מַה יֹּאכַל, נוֹתְנוֹ לְאַחֵר לְשׁוּם מַתָּנָה, וְהַלָּה מֻתָּר בָּהּ. מַעֲשֶׂה בְאֶחָד בְּבֵית חוֹרוֹן שֶׁהָיָה אָבִיו מֻדָּר הֵימֶנּוּ הֲנָאָה, וְהָיָה מַשִּׂיא אֶת בְּנוֹ, וְאָמַר לַחֲבֵרוֹ, חָצֵר וּסְעוּדָה נְתוּנִים לְךָ בְמַתָּנָה, וְאֵינָן לְפָנֶיךָ אֶלָּא כְדֵי שֶׁיָּבֹא אַבָּא וְיֹאכַל עִמָּנוּ בַּסְּעוּדָה. אָמַר לוֹ, אִם שֶׁלִּי הֵם, הֲרֵי הֵם מֻקְדָּשִׁין לַשָּׁמָיִם. אָמַר לוֹ, לֹא נָתַתִּי אֶת שֶׁלִּי שֶׁתַּקְדִּישֵׁם לַשָּׁמָיִם. אָמַר לוֹ, לֹא נָתַתָּ לִּי אֶת שֶׁלְּךָ אֶלָּא שֶׁתְּהֵא אַתָּה וְאָבִיךָ אוֹכְלִים וְשׁוֹתִים וּמִתְרַצִּים זֶה לָזֶה, וִיהֵא עָוֹן תָּלוּי בְּרֹאשׁוֹ. וּכְשֶׁבָּא דָבָר לִפְנֵי חֲכָמִים, אָמְרוּ, כָּל מַתָּנָה שֶׁאֵינָהּ שֶׁאִם הִקְדִּישָׁהּ אֵינָהּ מְקֻדֶּשֶׁת, אֵינָהּ מַתָּנָה:
Si una persona tiene prohibido proporcionar beneficio a su compañero y este no tiene qué comer, puede entregar los alimentos como regalo a una tercera persona y el otro podrá recibirlos. Ocurrió un caso en Bet Jorón con un hombre cuyo padre tenía prohibido obtener beneficio de él. Cuando aquel hombre casaba a su hijo, dijo a su compañero: «El patio y el banquete te son entregados como regalo, únicamente para que mi padre pueda venir y comer con nosotros». El compañero respondió: «Si realmente son míos, quedan consagrados al Cielo». El primero le dijo: «No te entregué mis bienes para que los consagraras al Cielo». El otro respondió: «Tú no me entregaste realmente tus bienes, sino que pretendías que tú y tu padre comieran, bebieran y se reconciliaran, mientras la transgresión recaía sobre mi cabeza». Cuando el caso llegó ante los Sabios, dijeron: toda donación en la cual el receptor no podría consagrar válidamente el bien no se considera una verdadera donación:
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