Mishná Sotá 3
Mishná Sotá 3:1
הָיָה נוֹטֵל אֶת מִנְחָתָהּ מִתּוֹךְ כְּפִיפָה מִצְרִית וְנוֹתְנָהּ לְתוֹךְ כְּלִי שָׁרֵת, וְנוֹתְנָהּ עַל יָדָהּ. וְכֹהֵן מֵנִיחַ יָדוֹ מִתַּחְתֶּיהָ וּמְנִיפָהּ:
El kohén tomaba la ofrenda de harina de la cesta egipcia, la colocaba dentro de un recipiente sagrado y después la ponía sobre las manos de la mujer.
El kohén colocaba su mano debajo de las manos de ella y realizaba con la ofrenda el movimiento de tenufá.
Mishná Sotá 3:2
הֵנִיף וְהִגִּישׁ, קָמַץ וְהִקְטִיר, וְהַשְּׁאָר נֶאֱכָל לַכֹּהֲנִים. הָיָה מַשְׁקָהּ וְאַחַר כָּךְ מַקְרִיב אֶת מִנְחָתָהּ. רַבִּי שִׁמְעוֹן אוֹמֵר, מַקְרִיב אֶת מִנְחָתָהּ וְאַחַר כָּךְ הָיָה מַשְׁקָהּ, שֶׁנֶּאֱמַר (במדבר ה) וְאַחַר יַשְׁקֶה אֶת הָאִשָּׁה אֶת הַמָּיִם. אִם הִשְׁקָהּ וְאַחַר כָּךְ הִקְרִיב אֶת מִנְחָתָהּ, כְּשֵׁרָה:
Después de realizar la tenufá, acercaba la ofrenda al Altar, tomaba el kometz y lo quemaba. El remanente era comido por los kohanim.
Según la primera opinión, hacía beber a la mujer y después ofrecía su minjá.
Rabí Shimón dice: primero ofrecía su minjá y después la hacía beber, pues está dicho: «Después hará beber a la mujer las aguas».
No obstante, si primero la hizo beber y después ofreció su minjá, la ofrenda es válida.
Mishná Sotá 3:3
עַד שֶׁלֹּא נִמְחֲקָה הַמְּגִלָּה אָמְרָה אֵינִי שׁוֹתָה, מְגִלָּתָהּ נִגְנֶזֶת, וּמִנְחָתָהּ מִתְפַּזֶּרֶת עַל הַדָּשֶׁן. וְאֵין מְגִלָּתָהּ כְּשֵׁרָה לְהַשְׁקוֹת בָּהּ סוֹטָה אַחֶרֶת. נִמְחֲקָה הַמְּגִלָּה וְאָמְרָה טְמֵאָה אָנִי, הַמַּיִם נִשְׁפָּכִין וּמִנְחָתָהּ מִתְפַּזֶּרֶת עַל הַדָּשֶׁן. נִמְחֲקָה הַמְּגִלָּה וְאָמְרָה אֵינִי שׁוֹתָה, מְעַרְעֲרִים אוֹתָהּ וּמַשְׁקִין אוֹתָהּ בְּעַל כָּרְחָהּ:
Si antes de que se borrara el rollo ella decía: «No beberé», su rollo se guardaba y su ofrenda se esparcía sobre el lugar de las cenizas.
Ese rollo no podía utilizarse para hacer beber a otra mujer sospechosa.
Si el rollo ya había sido borrado y ella decía: «He quedado impura», las aguas se derramaban y su ofrenda se esparcía sobre las cenizas.
Si el rollo ya había sido borrado y decía: «No beberé», se la obligaba a beber contra su voluntad.
Mishná Sotá 3:4
אֵינָהּ מַסְפֶּקֶת לִשְׁתּוֹת עַד שֶׁפָּנֶיהָ מוֹרִיקוֹת וְעֵינֶיהָ בּוֹלְטוֹת וְהִיא מִתְמַלֵּאת גִּידִין, וְהֵם אוֹמְרִים הוֹצִיאוּהָ הוֹצִיאוּהָ, שֶׁלֹּא תְטַמֵּא הָעֲזָרָה. אִם יֶשׁ לָהּ זְכוּת, הָיְתָה תוֹלָה לָהּ. יֵשׁ זְכוּת תּוֹלָה שָׁנָה אַחַת, יֵשׁ זְכוּת תּוֹלָה שְׁתֵּי שָׁנִים, יֵשׁ זְכוּת תּוֹלָה שָׁלשׁ שָׁנִים. מִכָּאן אוֹמֵר בֶּן עַזַּאי, חַיָּב אָדָם לְלַמֵּד אֶת בִּתּוֹ תוֹרָה, שֶׁאִם תִּשְׁתֶּה, תֵּדַע שֶׁהַזְּכוּת תּוֹלָה לָהּ. רַבִּי אֱלִיעֶזֶר אוֹמֵר, כָּל הַמְלַמֵּד אֶת בִּתּוֹ תוֹרָה, כְּאִלּוּ מְלַמְּדָהּ תִּפְלוּת. רַבִּי יְהוֹשֻׁעַ אוֹמֵר, רוֹצָה אִשָּׁה בְקַב וְתִפְלוּת מִתִּשְׁעָה קַבִּין וּפְרִישׁוּת. הוּא הָיָה אוֹמֵר, חָסִיד שׁוֹטֶה, וְרָשָׁע עָרוּם, וְאִשָּׁה פְרוּשָׁה, וּמַכּוֹת פְּרוּשִׁין, הֲרֵי אֵלּוּ מְכַלֵּי עוֹלָם:
Apenas terminaba de beber, si era culpable, su rostro se volvía verdoso, sus ojos sobresalían y sus venas se hinchaban.
Entonces decían: «¡Sáquenla, sáquenla!», para que no muriera y transmitiera tumá dentro de la Azará.
Si poseía algún mérito, este podía retrasar el castigo. Existe un mérito que lo retrasa un año, otro que lo retrasa dos años y otro que lo retrasa tres años.
Basándose en esto, Ben Azai dice: una persona está obligada a enseñar Torá a su hija, para que, si alguna vez bebe las aguas y su castigo se retrasa, sepa que sus méritos están suspendiendo temporalmente el efecto.
Rabí Eliezer dice: quien enseña Torá a su hija es como si le enseñara frivolidad.
Rabí Yehoshúa dice: una mujer prefiere un kav de alimento acompañado de intimidad conyugal antes que nueve kavim acompañados de abstinencia.
También decía: el piadoso necio, el malvado astuto, la mujer que aparenta una religiosidad extrema y las aflicciones causadas por quienes imitan hipócritamente a los perushim destruyen el mundo.
Mishná Sotá 3:5
רַבִּי שִׁמְעוֹן אוֹמֵר, אֵין זְכוּת תּוֹלָה בַמַּיִם הַמָּרִים. וְאִם אַתָּה אוֹמֵר, הַזְּכוּת תּוֹלָה בַמַּיִם הַמְאָרְרִים, מַדְהֶה אַתָּה אֶת הַמַּיִם בִּפְנֵי כָל הַנָּשִׁים הַשּׁוֹתוֹת, וּמוֹצִיא אַתָּה שֵׁם רַע עַל הַטְּהוֹרוֹת שֶׁשָּׁתוּ, שֶׁאוֹמְרִים טְמֵאוֹת הֵן אֶלָּא שֶׁתָּלְתָה לָהֶן זְכוּת. רַבִּי אוֹמֵר, הַזְּכוּת תּוֹלָה בַמַּיִם הַמְאָרְרִים, וְאֵינָהּ יוֹלֶדֶת וְאֵינָהּ מַשְׁבַּחַת, אֶלָּא מִתְנַוְּנָה וְהוֹלֶכֶת, לְסוֹף הִיא מֵתָה בְּאוֹתָהּ מִיתָה:
Rabí Shimón dice: el mérito no retrasa el efecto de las aguas amargas.
Porque, si dijeras que el mérito suspende el efecto de las aguas que provocan maldición, debilitarías la credibilidad de las aguas ante todas las mujeres que deben beber y difamarías a las mujeres puras que bebieron, pues la gente diría: «En realidad eran impuras, pero sus méritos retrasaron el castigo».
Rabí Yehudá Hanasí dice: el mérito sí suspende el efecto de las aguas. Sin embargo, la mujer culpable no da a luz ni mejora su condición, sino que se deteriora progresivamente hasta que finalmente muere con la misma muerte que habría sufrido inmediatamente.
Mishná Sotá 3:6
נִטְמֵאת מִנְחָתָהּ עַד שֶׁלֹּא קָדְשָׁה בַכְּלִי, הֲרֵי הִיא כְּכָל הַמְּנָחוֹת וְתִפָּדֶה, וְאִם מִשֶּׁקָּדְשָׁה בַכְּלִי, הֲרֵי הִיא כְּכָל הַמְּנָחוֹת וְתִשָּׂרֵף. וְאֵלּוּ שֶׁמִּנְחוֹתֵיהֶן נִשְׂרָפוֹת, הָאוֹמֶרֶת טְמֵאָה אֲנִי לְךָ, וְשֶׁבָּאוּ לָהּ עֵדִים שֶׁהִיא טְמֵאָה, וְהָאוֹמֶרֶת אֵינִי שׁוֹתָה, וְשֶׁבַּעְלָהּ אֵינוֹ רוֹצֶה לְהַשְׁקוֹתָהּ, וְשֶׁבַּעְלָהּ בָּא עָלֶיהָ בַדֶּרֶךְ. וְכָל הַנְּשׂוּאוֹת לְכֹהֲנִים, מִנְחוֹתֵיהֶן נִשְׂרָפוֹת:
Si su ofrenda se volvió impura antes de ser consagrada en un recipiente sagrado, es como cualquier otra minjá y puede ser redimida.
Si se volvió impura después de haber sido consagrada en el recipiente, es como cualquier minjá consagrada y debe quemarse.
Estas son las mujeres cuyas ofrendas deben quemarse: quien dice: «He quedado impura para ti»; aquella respecto a la cual llegaron testigos que afirman que quedó impura; quien dice: «No beberé»; aquella cuyo esposo no quiere hacerla beber; y aquella con la que su esposo mantuvo relaciones durante el camino.
Asimismo, se queman las ofrendas de todas las mujeres casadas con kohanim.
Mishná Sotá 3:7
בַּת יִשְׂרָאֵל שֶׁנִּשֵּׂאת לְכֹהֵן, מִנְחָתָהּ נִשְׂרֶפֶת. וְכֹהֶנֶת שֶׁנִּשֵּׂאת לְיִשְׂרָאֵל, מִנְחָתָהּ נֶאֱכֶלֶת. מַה בֵּין כֹּהֵן לְכֹהֶנֶת, מִנְחַת כֹּהֶנֶת נֶאֱכֶלֶת, מִנְחַת כֹּהֵן אֵינָהּ נֶאֱכֶלֶת. כֹּהֶנֶת מִתְחַלֶּלֶת, וְכֹהֵן אֵין מִתְחַלֵּל. כֹּהֶנֶת מִטַּמְּאָה לְמֵתִים, וְאֵין כֹּהֵן מִטַּמֵּא לְמֵתִים. כֹּהֵן אוֹכֵל בְּקָדְשֵׁי קָדָשִׁים, וְאֵין כֹּהֶנֶת אוֹכֶלֶת בְּקָדְשֵׁי קָדָשִׁים:
Si una hija de Israel está casada con un kohén, su ofrenda se quema.
Si una mujer hija de kohanim está casada con un israelita, su ofrenda puede comerse.
¿Cuál es la diferencia entre un kohén y una hija de kohanim?
La ofrenda de una hija de kohanim puede comerse; la ofrenda de un kohén no puede comerse.
Una hija de kohanim puede quedar descalificada de la kehuná por una relación prohibida; un kohén no pierde personalmente su condición sacerdotal por ese motivo.
Una hija de kohanim puede impurificarse por un muerto; un kohén varón no puede impurificarse por muertos, salvo por sus familiares permitidos.
Un kohén puede comer kodshei kodashim; una hija de kohanim no puede comer kodshei kodashim.
Mishná Sotá 3:8
מַה בֵּין אִישׁ לְאִשָּׁה. הָאִישׁ פּוֹרֵעַ וּפוֹרֵם, וְאֵין הָאִשָּׁה פוֹרַעַת וּפוֹרֶמֶת. הָאִישׁ מַדִּיר אֶת בְּנוֹ בְּנָזִיר, וְאֵין הָאִשָּׁה מַדֶּרֶת אֶת בְּנָהּ בְּנָזִיר. הָאִישׁ מְגַלֵּחַ עַל נְזִירוּת אָבִיו, וְאֵין הָאִשָּׁה מְגַלַּחַת עַל נְזִירוּת אָבִיהָ. הָאִישׁ מוֹכֵר אֶת בִּתּוֹ, וְאֵין הָאִשָּׁה מוֹכֶרֶת אֶת בִּתָּהּ. הָאִישׁ מְקַדֵּשׁ אֶת בִּתּוֹ, וְאֵין הָאִשָּׁה מְקַדֶּשֶׁת אֶת בִּתָּהּ. הָאִישׁ נִסְקָל עָרֹם, וְאֵין הָאִשָּׁה נִסְקֶלֶת עֲרֻמָּה. הָאִישׁ נִתְלֶה, וְאֵין הָאִשָּׁה נִתְלֵית. הָאִישׁ נִמְכָּר בִּגְנֵבָתוֹ, וְאֵין הָאִשָּׁה נִמְכֶּרֶת בִּגְנֵבָתָהּ:
¿Qué diferencias existen entre un hombre y una mujer?
Un hombre afectado por tzaraat deja crecer su cabello y rasga sus vestidos; una mujer no está obligada a hacerlo.
Un hombre puede imponer a su hijo un voto de nezirut; una mujer no puede imponerlo a su hijo.
Un hijo varón puede utilizar el dinero separado por su padre para completar una nezirut; una hija no puede hacerlo con el dinero de su padre.
Un hombre puede vender a su hija menor como sierva hebrea; una mujer no puede vender a su hija.
Un padre puede entregar a su hija menor en matrimonio; una madre no puede hacerlo.
Un hombre condenado a lapidación es apedreado sin ropa; una mujer no es apedreada desnuda.
El cadáver de un hombre ejecutado por determinadas transgresiones puede ser colgado; el de una mujer no es colgado.
Un hombre puede ser vendido por el tribunal para pagar lo que robó; una mujer no es vendida por su robo.
Ficha editorial de este texto