Mishná Ievamot 16
Mishná Ievamot 16:1
הָאִשָּׁה שֶׁהָלַךְ בַּעְלָהּ וְצָרָתָהּ לִמְדִינַת הַיָּם, וּבָאוּ וְאָמְרוּ לָהּ מֵת בַּעְלֵךְ, לֹא תִנָּשֵׂא וְלֹא תִתְיַבֵּם, עַד שֶׁתֵּדַע שֶׁמָּא מְעֻבֶּרֶת הִיא צָרָתָהּ. הָיְתָה לָהּ חָמוֹת, אֵינָהּ חוֹשֶׁשֶׁת. יָצְתָה מְלֵאָה חוֹשֶׁשֶׁת. רַבִּי יְהוֹשֻׁעַ אוֹמֵר, אֵינָהּ חוֹשֶׁשֶׁת:
Si el marido de una mujer y la coesposa de ella viajaron a un país extranjero, y posteriormente le informaron: «Tu marido murió», no puede casarse con otro hombre ni realizar yibum hasta que se aclare si la coesposa estaba embarazada, pues el posible hijo del marido podría eximirla del yibum.
Si el marido tenía una madre en otro lugar, la mujer no necesita temer que la madre haya dado a luz posteriormente a otro hijo que se haya convertido en su yavam.
Pero si la madre salió embarazada, sí debe tener en cuenta la posibilidad de que haya nacido un hermano del marido.
Rabí Yehoshúa dice: ni siquiera en ese caso necesita preocuparse:
Mishná Ievamot 16:2
שְׁתֵּי יְבָמוֹת, זוֹ אוֹמֶרֶת מֵת בַּעְלִי וְזוֹ אוֹמֶרֶת מֵת בַּעְלִי, זוֹ אֲסוּרָה מִפְּנֵי בַעְלָהּ שֶׁל זוֹ וְזוֹ אֲסוּרָה מִפְּנֵי בַעְלָהּ שֶׁל זוֹ. לָזוֹ עֵדִים וְלָזוֹ אֵין עֵדִים, אֶת שֶׁיֶּשׁ לָהּ עֵדִים, אֲסוּרָה. וְאֶת שֶׁאֵין לָהּ עֵדִים, מֻתֶּרֶת. לָזוֹ בָנִים וְלָזוֹ אֵין בָּנִים, אֶת שֶׁיֶּשׁ לָהּ בָּנִים, מֻתֶּרֶת. וְאֶת שֶׁאֵין לָהּ בָּנִים, אֲסוּרָה. נִתְיַבְּמוּ וּמֵתוּ הַיְבָמִין, אֲסוּרוֹת לְהִנָּשֵׂא. רַבִּי אֶלְעָזָר אוֹמֵר, הוֹאִיל וְהֻתְּרוּ לַיְבָמִין, הֻתְּרוּ לְכָל אָדָם:
Había dos yevamot, esposas de dos hermanos, y cada una declara: «Mi marido murió».
Cada una permanece prohibida por causa del marido de la otra, pues aquel podría seguir vivo y ser su yavam.
Si una cuenta con testigos de la muerte de su marido y la otra no, aquella que tiene testigos continúa prohibida, porque el marido de la otra podría seguir vivo y ser su yavam. La que no tiene testigos queda permitida basándose en la declaración de la otra acerca de la muerte de su propio marido.
Si una tiene hijos y la otra no, la que tiene hijos queda permitida, pues está exenta del yibum. La que no tiene hijos permanece prohibida.
Si ambas realizaron yibum y después murieron los yevamim, continúan prohibidas para casarse con otros hombres.
Rabí Elazar dice: puesto que fueron permitidas para los yevamim, también quedan permitidas para cualquier otro hombre:
Mishná Ievamot 16:3
אֵין מְעִידִין אֶלָּא עַל פַּרְצוּף פָּנִים עִם הַחֹטֶם, אַף עַל פִּי שֶׁיֵּשׁ סִימָנִין בְּגוּפוֹ וּבְכֵלָיו. אֵין מְעִידִין אֶלָּא עַד שֶׁתֵּצֵא נַפְשׁוֹ, וַאֲפִלּוּ רָאוּהוּ מְגֻיָּד, וְצָלוּב, וְהַחַיָּה אוֹכֶלֶת בּוֹ. אֵין מְעִידִין אֶלָּא עַד שְׁלֹשָׁה יָמִים. רַבִּי יְהוּדָה בֶּן בָּבָא אוֹמֵר, לֹא כָל הָאָדָם וְלֹא כָל הַמָּקוֹם וְלֹא כָל הַשָּׁעוֹת שָׁוִין:
Solamente puede testificarse acerca de la identidad de un muerto cuando se reconoce la forma de su rostro junto con la nariz, aunque haya otros signos identificativos en su cuerpo o en sus prendas.
No se testifica acerca de su muerte hasta que haya exhalado el alma, aunque lo hayan visto gravemente herido, crucificado o siendo devorado por una fiera.
Solamente puede identificarse el cadáver durante los tres primeros días posteriores a la muerte.
Rabí Yehudá ben Bava dice: no todas las personas, todos los lugares ni todas las condiciones climáticas son iguales:
Mishná Ievamot 16:4
נָפַל לְמַיִם, בֵּין שֶׁיֵּשׁ לָהֶן סוֹף, בֵּין שֶׁאֵין לָהֶן סוֹף, אִשְׁתּוֹ אֲסוּרָה. אָמַר רַבִּי מֵאִיר, מַעֲשֶׂה בְאֶחָד שֶׁנָּפַל לְבוֹר הַגָּדוֹל, וְעָלָה לְאַחַר שְׁלֹשָׁה יָמִים. אָמַר רַבִּי יוֹסֵי, מַעֲשֶׂה בְסוּמָא שֶׁיָּרַד לִטְבֹּל בִּמְעָרָה, וְיָרַד מוֹשְׁכוֹ אַחֲרָיו, וְשָׁהוּ כְדֵי שֶׁתֵּצֵא נַפְשָׁם, וְהִשִּׂיאוּ נְשׁוֹתֵיהֶם. וְשׁוּב מַעֲשֶׂה בְעַסְיָא בְּאֶחָד שֶׁשִּׁלְשְׁלוּהוּ לַיָּם, וְלֹא עָלָה בְיָדָם אֶלָּא רַגְלוֹ, אָמְרוּ חֲכָמִים, מִן הָאַרְכֻּבָּה וּלְמַעְלָה, תִּנָּשֵׂא. מִן הָאַרְכֻּבָּה וּלְמַטָּה, לֹא תִנָּשֵׂא:
Si un hombre cayó al agua, tanto si se trata de aguas cuyos límites pueden verse como si no pueden verse, su esposa continúa prohibida para casarse.
Rabí Meir dijo: ocurrió que un hombre cayó en una gran cisterna y salió vivo después de tres días.
Rabí Yose dijo: ocurrió que un hombre ciego descendió a una cueva para sumergirse, y su guía descendió tras él. Permanecieron allí el tiempo suficiente para que hubieran muerto, y aun así los Sabios permitieron que sus esposas se casaran, al considerar que habían muerto.
Ocurrió también en Asia que bajaron a un hombre al mar y solamente pudieron recuperar una de sus piernas.
Los Sabios dijeron: si la pierna fue separada desde la rodilla hacia arriba, su esposa puede casarse, pues no puede sobrevivirse a esa herida. Si fue separada desde la rodilla hacia abajo, no puede casarse:
Mishná Ievamot 16:5
אֲפִלּוּ שָׁמַע מִן הַנָּשִׁים אוֹמְרוֹת, מֵת אִישׁ פְּלוֹנִי, דַּיּוֹ. רַבִּי יְהוּדָה אוֹמֵר, אֲפִלּוּ שָׁמַע מִן הַתִּינוֹקוֹת אוֹמְרִים, הֲרֵי אָנוּ הוֹלְכִין לִסְפֹּד וְלִקְבֹר אֶת אִישׁ פְּלוֹנִי, בֵּין שֶׁהוּא מִתְכַּוֵּן וּבֵין שֶׁאֵינוֹ מִתְכַּוֵּן. רַבִּי יְהוּדָה בֶן בָּבָא אוֹמֵר, בְּיִשְׂרָאֵל עַד שֶׁיְּהֵא מִתְכַּוֵּן. וּבְגוֹי, אִם הָיָה מִתְכַּוֵּן, אֵין עֵדוּתוֹ עֵדוּת:
Incluso si alguien oyó a unas mujeres decir: «Fulano murió», ese testimonio es suficiente.
Rabí Yehudá dice: incluso si oyó a unos niños decir: «Vamos a pronunciar el elogio fúnebre y a enterrar a Fulano», es suficiente, tanto si estaban haciendo una declaración intencionada como si hablaban de manera casual.
Rabí Yehudá ben Bava dice: cuando quien habla es un israelita, su declaración solamente se acepta si tenía intención de dar testimonio.
Cuando quien habla es un no judío, si tenía intención de prestar testimonio, su declaración no es aceptada; solamente se acepta cuando habla espontáneamente y sin intención de testificar:
Mishná Ievamot 16:6
מְעִידִין לְאוֹר הַנֵּר וּלְאוֹר הַלְּבָנָה, וּמַשִּׂיאִין עַל פִּי בַת קוֹל. מַעֲשֶׂה בְאֶחָד שֶׁעָמַד עַל רֹאשׁ הָהָר וְאָמַר, אִישׁ פְּלוֹנִי בֶן פְּלוֹנִי מִמָּקוֹם פְּלוֹנִי מֵת, הָלְכוּ וְלֹא מָצְאוּ שָׁם אָדָם, וְהִשִּׂיאוּ אֶת אִשְׁתּוֹ. וְשׁוּב מַעֲשֶׂה בְצַלְמוֹן בְּאֶחָד שֶׁאָמַר, אֲנִי אִישׁ פְּלוֹנִי בֶּן אִישׁ פְּלוֹנִי, נְשָׁכַנִי נָחָשׁ, וַהֲרֵי אֲנִי מֵת, וְהָלְכוּ וְלֹא הִכִּירוּהוּ, וְהִשִּׂיאוּ אֶת אִשְׁתּוֹ:
Puede testificarse identificando a una persona a la luz de una lámpara o a la luz de la luna.
También puede permitirse que una mujer vuelva a casarse basándose en una voz oída, aunque no se haya visto a quien la pronunció.
Ocurrió que un hombre se encontraba en la cima de una montaña y dijo: «Fulano, hijo de Fulano, del lugar Fulano, ha muerto». Fueron al lugar y no encontraron allí a ninguna persona, pero permitieron que su esposa se casara.
Ocurrió también en Tzalmon que un hombre dijo: «Soy Fulano, hijo de Fulano. Una serpiente me mordió y estoy a punto de morir». Fueron hasta allí y no pudieron reconocerlo, pero permitieron que su esposa se casara:
Mishná Ievamot 16:7
אָמַר רַבִּי עֲקִיבָא, כְּשֶׁיָּרַדְתִּי לִנְהַרְדְּעָא לְעַבֵּר הַשָּׁנָה, מָצָאתִי נְחֶמְיָה אִישׁ בֵּית דְּלִי, אָמַר לִי, שָׁמַעְתִּי שֶׁאֵין מַשִּׂיאִין אֶת הָאִשָּׁה בְאֶרֶץ יִשְׂרָאֵל עַל פִּי עֵד אֶחָד, אֶלָּא רַבִּי יְהוּדָה בֶן בָּבָא. וְנוּמֵתִי לוֹ, כֵּן הַדְּבָרִים. אָמַר לִי, אֱמֹר לָהֶם מִשְּׁמִי, אַתֶּם יוֹדְעִים שֶׁהַמְּדִינָה מְשֻׁבֶּשֶׁת בִּגְיָסוֹת, מְקֻבְּלָנִי מֵרַבָּן גַּמְלִיאֵל הַזָּקֵן, שֶׁמַּשִּׂיאִין אֶת הָאִשָּׁה עַל פִּי עֵד אֶחָד. וּכְשֶׁבָּאתִי וְהִרְצֵיתִי הַדְּבָרִים לִפְנֵי רַבָּן גַּמְלִיאֵל, שָׂמַח לִדְבָרַי, וְאָמַר, מָצָאנוּ חָבֵר לְרַבִּי יְהוּדָה בֶן בָּבָא. מִתּוֹךְ הַדְּבָרִים נִזְכַּר רַבָּן גַּמְלִיאֵל, שֶׁנֶּהֶרְגוּ הֲרוּגִים בְּתֵל אַרְזָא, וְהִשִּׂיא רַבָּן גַּמְלִיאֵל הַזָּקֵן נְשׁוֹתֵיהֶם עַל פִּי עֵד אֶחָד, וְהֻחְזְקוּ לִהְיוֹת מַשִּׂיאִין עַל פִּי עֵד אֶחָד. וְהֻחְזְקוּ לִהְיוֹת מַשִּׂיאִין עֵד מִפִּי עֵד, מִפִּי עֶבֶד, מִפִּי אִשָּׁה, מִפִּי שִׁפְחָה. רַבִּי אֱלִיעֶזֶר וְרַבִּי יְהוֹשֻׁעַ אוֹמְרִים, אֵין מַשִּׂיאִין אֶת הָאִשָּׁה עַל פִּי עֵד אֶחָד. רַבִּי עֲקִיבָא אוֹמֵר, לֹא עַל פִּי אִשָּׁה, וְלֹא עַל פִּי עֶבֶד וְלֹא עַל פִּי שִׁפְחָה, וְלֹא עַל פִּי קְרוֹבִים. אָמְרוּ לוֹ, מַעֲשֶׂה בִבְנֵי לֵוִי שֶׁהָלְכוּ לְצֹעַר עִיר הַתְּמָרִים, וְחָלָה אַחַד מֵהֶם בַּדֶּרֶךְ, וֶהֱבִיאוּהוּ בְפֻנְדָּק, וּבַחֲזָרָתָם אָמְרוּ לַפֻּנְדָּקִית אַיֵּה חֲבֵרֵנוּ, אָמְרָה לָהֶם מֵת וּקְבַרְתִּיו, וְהִשִּׂיאוּ אֶת אִשְׁתּוֹ. אָמְרוּ לוֹ, וְלֹא תְהֵא כֹהֶנֶת כַּפֻּנְדָּקִית. אָמַר לָהֶם, לִכְשֶׁתְּהֵא פֻּנְדָּקִית נֶאֱמֶנֶת. הַפֻּנְדָּקִית הוֹצִיאָה לָהֶם מַקְלוֹ וְתַרְמִילוֹ וְסֵפֶר תּוֹרָה שֶׁהָיָה בְיָדוֹ:
Rabí Akivá dijo:
«Cuando descendí a Nehardea para participar en la declaración del año bisiesto, encontré a Nejemiá, hombre de Bet Deli.
Él me dijo: “He oído que en la Tierra de Israel nadie permite que una mujer vuelva a casarse basándose en el testimonio de un solo testigo, excepto Rabí Yehudá ben Bava”.
Le respondí: “Así es”.
Me dijo: “Diles en mi nombre: vosotros sabéis que esta región se encuentra alterada por las tropas y que no puedo acudir personalmente. He recibido una tradición de Rabán Gamliel el Anciano según la cual se permite que una mujer vuelva a casarse basándose en un solo testigo”.
Cuando regresé y expuse estas palabras ante Rabán Gamliel, se alegró y dijo: “Hemos encontrado un compañero para la opinión de Rabí Yehudá ben Bava”.
A raíz de esta conversación, Rabán Gamliel recordó que unas personas habían sido asesinadas en Tel Arza, y que Rabán Gamliel el Anciano había permitido que sus esposas se casaran basándose en un solo testigo.
Desde entonces quedó establecida la práctica de permitir que una mujer se casara basándose en un solo testigo.
También quedó establecida la práctica de aceptar el testimonio transmitido por un testigo en nombre de otro testigo, así como una declaración procedente de un esclavo, una mujer o una esclava».
Rabí Eliezer y Rabí Yehoshúa dicen: no se permite que una mujer vuelva a casarse basándose en un solo testigo.
Rabí Akivá dice: tampoco se la permite basándose en la declaración de una mujer, de un esclavo, de una esclava ni de parientes.
Le dijeron: «Ocurrió que unos miembros de la tribu de Leví viajaron a Tzoar, la ciudad de las palmeras. Uno de ellos enfermó durante el camino y lo dejaron en una posada. Cuando regresaron preguntaron a la posadera: “¿Dónde está nuestro compañero?”. Ella respondió: “Murió y yo lo enterré”. Basándose en sus palabras, permitieron que su esposa se casara».
Le dijeron a Rabí Akivá: «¿Acaso una mujer kohenet no debe ser por lo menos tan digna de crédito como aquella posadera?».
Él les respondió: «Será digna de crédito cuando las circunstancias sean como las de la posadera».
La posadera, además de su declaración, les mostró el bastón del fallecido, su bolsa de viaje y el Séfer Torá que llevaba consigo:
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