Baal HaSulam's Introducción to Zohar 17:1
הגוף האמיתי יז. ובהמתבאר מובנת היטב קושיא ג' הנ"ל, שהקשינו שבעת שאנו מסתכלים על עצמנו, אנו מוצאים את עצמנו מקולקלים ונבזים שאין כמונו לגנות. ובעת שאנו מסתכלים על הפועל שפעל אותנו, הרי אנו צריכים להיות ברום המעלות שאין כמונו לשבח, כיאות להפועל שברא אותנו. כי מטבע הפועל השלם שפעולותיו שלמות.
El cuerpo verdadero. Q. Por lo explicado se entiende bien la tercera dificultad mencionada, en la que preguntamos: cuando nos observamos a nosotros mismos, nos encontramos corruptos y despreciables, sin nadie tan censurable como nosotros; pero cuando observamos al Hacedor que nos hizo, debemos estar en la cima de los niveles, sin nadie tan digno de alabanza como nosotros, como corresponde al Hacedor que nos creó. Porque la naturaleza del Hacedor perfecto es que Sus obras sean perfectas.
Baal HaSulam's Introducción to Zohar 17:2
ובהאמור מובן היטב, שאותו הגוף שלנו בכל מקריו וקנייניו האפסיים אינו כלל הגוף שלנו האמיתי. שהרי הגוף שלנו האמיתי, כלומר הנצחי השלם בכל מיני שלמות, כבר הוא מצוי עומד וקיים בא"ס ב"ה בבחינת מצב הא', שמקבל שם צורתו השלמה מהעתיד להיות במצב הג', דהיינו קבלה בצורת השפעה, שהיא בהשוואת הצורה לא"ס ב"ה. ואם אמנם מצבנו הא' עצמו מחייב שתנתן לנו במציאות הב' את הקליפה של אותו הגוף שלנו, בצורתה הבזויה והמקולקלת שהוא הרצון לקבל אך לעצמו, שהוא כוח הפירוד מא"ס ב"ה כנ"ל, בכדי לתקנו ולאפשר לנו לקבל הגוף הנצחי שלנו בפועל גמור במצב הג' – אין לנו להתרעם על כך כלל. כי העבודה שלנו לא תצויר, רק בגוף הזה הכלה ונפסד, כי אין אדם מתקן מה שאין בו. באופן שבאמת אנו מצויים באותו שיעור השלמות הראוי ומתאים להפועל השלם שפעל אותנו גם במצבנו זה הב'. כי גוף זה אינו פוגם אותנו במשהו, שהרי הוא עומד למות ולהתבטל, ואינו מוכן לנו רק בשיעור זמן הנחוץ לבטלו ולקבל צורתנו הנצחית.
Por lo dicho se entiende bien que este cuerpo nuestro, con todos sus accidentes y posesiones insignificantes, no es en absoluto nuestro cuerpo verdadero. Porque nuestro cuerpo verdadero, es decir, el eterno, perfecto en toda clase de perfección, ya existe, se mantiene y permanece en el Ein Sof, bendito sea, en el aspecto del primer estado, donde recibe su forma completa desde aquello que habrá de existir en el tercer estado; es decir, recepción en forma de otorgamiento, que está en equivalencia de forma con el Ein Sof, bendito sea. Y aunque nuestro primer estado mismo obliga a que se nos dé, en la realidad del segundo estado, la cáscara de este cuerpo nuestro, en su forma despreciable y corrupta, que es el deseo de recibir solamente para sí mismo, la fuerza de separación del Ein Sof, bendito sea, como se explicó, para poder corregirlo y permitirnos recibir nuestro cuerpo eterno de manera plenamente efectiva en el tercer estado, no tenemos nada de qué quejarnos por ello. Porque nuestro trabajo solo puede concebirse en este cuerpo perecedero y corruptible, ya que el hombre no corrige lo que no está en él. De modo que, en verdad, nos encontramos en el grado de perfección apropiado y adecuado al Hacedor perfecto que nos hizo, incluso en este segundo estado nuestro. Porque este cuerpo no nos daña en absoluto, ya que está destinado a morir y anularse, y solo está preparado para nosotros durante el tiempo necesario para anularlo y recibir nuestra forma eterna.