Kitzur Shulchan Arukh 188:1
הַמַּפְקִיד מָעוֹת אֵצֶל חֲבֵרוֹ, עַתָּה בַּזְּמַן הַזֶּה שֶׁכָּל עֲסָקֵינוּ בְּמַשָּׂא וּמַתָּן וְהַכֹּל צְרִיכִין לְמָעוֹת, מִן הַסְּתָם נִתְרַצָּה הַמַּפְקִיד, שֶׁהַנִּפְקָד יוֹצִיאֵן כְּשֶׁיִצְטָרֵךְ. וְלָכֵן מֻתָּר לוֹ לְהוֹצִיאָן, וַהֲרֵי הֵן אֶצְלוֹ כְּמוֹ מִלְוֶה, אֶלָּא אִם כֵּן גִּלָּה הַמַּפְקִיד דַּעְתּוֹ שֶׁאֵין רְצוֹנוֹ בְּכָךְ, כְּגוֹן שֶׁחֲתָמָן אוֹ קְשָרָן בְּקֶשֶׁר מְשֻׁנֶּה, אָז אֵין הַנִּפְקָד רַשַּׁאי לְהוֹצִיאָן.
En nuestros tiempos, cuando todas nuestras actividades comerciales dependen del dinero y todas las personas necesitan disponer de efectivo, se presume que quien deposita dinero en manos de su compañero acepta que el depositario lo utilice cuando lo necesite. Por ello, el depositario puede gastar ese dinero, que adquiere para él la condición de un préstamo. Esto no se aplica cuando el depositante manifestó que no desea que se utilice, por ejemplo, si selló el dinero o lo ató con un nudo inusual. En tal caso, el depositario no puede gastarlo.
