Kitzur Shulchan Arukh 93
Kitzur Shulchan Arukh 93:1
מִיָּד כְּשֶׁהִתְחִלָּה הָאִשָּׁה לְהַרְגִּישׁ סִימָנֵי לֵדָה, אֲפִלּוּ הִיא מְסֻפֶּקֶת, קוֹרְאִין לָהּ מְיַלֶּדֶת אֲפִלּוּ מִמָּקוֹם רָחוֹק כַּמָּה פַרְסָאוֹת.
Inmediatamente, cuando la mujer comienza a sentir señales de parto, aunque todavía tenga dudas, se llama para ella a una partera, incluso desde un lugar distante varias parsáot.
Kitzur Shulchan Arukh 93:2
יוֹלֶדֶת הֲרֵי הִיא כְּחוֹלֶה שֶׁיֵּשׁ בּוֹ סַכָּנָה, וּמְחַלְּלִין עָלֶיהָ אֶת הַשַׁבָּת לְכָל מַה שֶּׁהִיא צְרִיכָה. אַךְ אִם אֶפְשָׁר לַעֲשׂוֹת עַל יְדֵי שִׁנּוּי אוֹ עַל יְדֵי אֵינוֹ יְהוּדִי, עוֹשִׂין. וְנִקְרֵאת יוֹלֶדֶת מִשֶּׁתֵּשֵׁב עַל הַמַּשְׁבֵּר אוֹ מִשָּׁעָה שֶׁהַדָּם שׁוֹתֵת וְיוֹרֵד, אוֹ שֶׁאֵין בָּהּ כֹּחַ לָלֶכֶת בְּעַצְמָהּ. גַּם הַמַּפֶּלֶת לְאַחַר אַרְבָּעִים יוֹם מִטְבִילָתָהּ דִּינָהּ כְּיוֹלֶדֶת.
Una mujer que está dando a luz se considera como una enferma cuya vida está en peligro, y se profana por ella el Shabat para proporcionarle todo cuanto necesite. Sin embargo, cuando sea posible hacerlo de una manera diferente de la habitual o por medio de un no judío, deberá hacerse así.
Se la considera parturienta desde el momento en que se sienta sobre el asiento de parto, desde que la sangre comienza a fluir o desde que ya no tiene fuerzas para caminar por sí misma.
También una mujer que sufre un aborto después de cuarenta días desde su inmersión tiene la misma condición que una parturienta.
Kitzur Shulchan Arukh 93:3
כָּל שְׁלשָׁה יָמִים הָרִאשׁוֹנִים, אֲפִלּוּ אוֹמֶרֶת שֶׁאֵינָהּ צְרִיכָה, מְחַלְּלִין עָלֶיהָ אֶת הַשַׁבָּת. וְאַחַר כָּךְ אִם אֵין בָּהּ חֳלִי אַחֵר, רַק צַעַר הַלֵּידָה, עַד שִׁבְעָה יָמִים, אִם אוֹמֶרֶת צְרִיכָה אָנִי, מְחַלְּלִין עָלֶיהָ. וְאִם אוֹמֶרֶת שֶׁאֵינָהּ צְרִיכָה, אֵין מְחַלְּלִין. מוֹנִין יָמִים אֵלּוּ מִיּוֹם הַלֵּדָה וְלֹא מֵעֵת לְעֵת, כְּגוֹן אִם יָלְדָה בְּיוֹם רְבִיעִי לְעֵת עֶרֶב, הֲרֵי הִיא בְּיוֹם שַׁבָּת לְאַחַר שְׁלֹשָׁה. וְאִם יָלְדָה בַּשַׁבָּת לְעֵת עֶרֶב, הֲרֵי הִיא בַּשַׁבָּת הַבָּאָה לְאַחַר שִׁבְעָה. וְאִם יֵשׁ קְצָת חֲֹשַֹש סַכָּנָה, שֶׁהָאִשָּׁה חֲלוּשָׁה בְּטִבְעָהּ, הַמֵּקֵל לִמְנוֹת יָמִים אֵלּוּ מֵעֵת לְעֵת לֹא הִפְסִיד.
Durante los tres primeros días, aunque ella diga que no necesita determinada cosa, se profana por ella el Shabat.
Después, si no padece otra enfermedad y solamente sufre las molestias del parto, hasta completar siete días, si dice: «Lo necesito», se profana por ella el Shabat. Si dice que no lo necesita, no se profana.
Estos días se cuentan por días naturales desde el día del parto y no como períodos completos de veinticuatro horas. Por ejemplo, si dio a luz el miércoles al atardecer, el Shabat ya se considera posterior a los tres días. Si dio a luz el Shabat al atardecer, el Shabat siguiente ya se considera posterior a los siete días.
Si existe alguna preocupación de peligro porque la mujer es débil por naturaleza, quien adopte la opinión más indulgente y cuente estos días como períodos completos de veinticuatro horas no pierde nada.
Kitzur Shulchan Arukh 93:4
לְאַחַר שִׁבְעָה יָמִים, אֲפִלּוּ אוֹמֶרֶת צְרִיכָה אָנִי, אֵין מְחַלְּלִין עָלֶיהָ, אֶלָּא הֲרֵי הִיא עַד שְׁלֹשִׁים יוֹם כְּחוֹלֶה שֶׁאֵין בּוֹ סַכָּנָה וְעוֹשִׂין כָּל צְרָכֶיהָ עַל יְדֵי אֵינוֹ יְהוּדִי. אֲבָל לְהַסִּיק עֲבוּרָהּ, מֻתָּר אֲפִלּוּ יִשְֹרָאֵל (כְּשֶׁלֹּא נִמְצָא אֵינוֹ יְהוּדִי בְּנָקֵל), וַאֲפִלּוּ בִּתְקוּפַת תַּמּוּז, מִשּׁוּם דְּיוֹלֶדֶת כָּל שְׁלֹשִׁים יוֹם מְסֻכֶּנֶת הִיא בַּצִּנָּה.
Después de siete días, aunque diga: «Lo necesito», no se profana por ella el Shabat. Sin embargo, hasta los treinta días se considera como una enferma cuya vida no está en peligro, y todas sus necesidades pueden atenderse por medio de un no judío.
No obstante, se permite incluso a un judío encender calefacción para ella cuando no se encuentra fácilmente un no judío, incluso durante la estación de Tamuz, porque durante los treinta días posteriores al parto la mujer corre peligro a causa del frío.
Kitzur Shulchan Arukh 93:5
הַוָּלָד שֶׁנּוֹלַד, מַרְחִיצִין אוֹתוֹ וְחוֹתְכִין אֶת טַבּוּרוֹ, וּמְיַשְּׁרִין אֵבָרָיו, וְעוֹשִׂין לוֹ כָּל צְרָכָיו. אַךְ אִם אֵינוֹ בֶּן קְיָמָא, כְּגוֹן שֶׁנּוֹלַד לִשְׁמוֹנָה חֳדָשִׁים, אֲסוּרִין לְטַלְטְלוֹ, אֶלָּא אִמּוֹ שׂוֹחָה עָלָיו וּמֵנִיקָתוֹ, מִפְּנֵי צַעַר הֶחָלָב הַמְצַעֵר אוֹתָהּ (של).
Al recién nacido se lo baña, se le corta el cordón umbilical, se enderezan sus miembros y se atienden todas sus necesidades.
Sin embargo, si no es viable, por ejemplo, si nació a los ocho meses, está prohibido moverlo. Su madre puede inclinarse sobre él y amamantarlo debido al sufrimiento que le causa la acumulación de leche. (Capítulo 330).
Ficha editorial de este texto
Estado de la traducción: Traducción española revisada y publicada.
Última revisión editorial: 17 de julio de 2026.
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