Mishná Yomá 6
Mishná Yomá 6:1
שְׁנֵי שְׂעִירֵי יוֹם הַכִּפּוּרִים, מִצְוָתָן שֶׁיִּהְיוּ שְׁנֵיהֶן שָׁוִין בְּמַרְאֶה וּבְקוֹמָה וּבְדָמִים וּבִלְקִיחָתָן כְּאֶחָד. וְאַף עַל פִּי שֶׁאֵינָן שָׁוִין, כְּשֵׁרִין. לָקַח אֶחָד הַיּוֹם וְאֶחָד לְמָחָר, כְּשֵׁרִין. מֵת אֶחָד מֵהֶן, אִם עַד שֶׁלֹּא הִגְרִיל מֵת, יִקַּח זוּג לַשֵּׁנִי. וְאִם מִשֶּׁהִגְרִיל מֵת, יָבִיא זוּג אַחֵר וְיַגְרִיל עֲלֵיהֶם בַּתְּחִלָּה, וְיֹאמַר, אִם שֶׁל שֵׁם מֵת, זֶה שֶׁעָלָה עָלָיו הַגּוֹרָל לַשֵּׁם יִתְקַיֵּם תַּחְתָּיו. וְאִם שֶׁל עֲזָאזֵל מֵת, זֶה שֶׁעָלָה עָלָיו הַגּוֹרָל לַעֲזָאזֵל יִתְקַיֵּם תַּחְתָּיו. וְהַשֵּׁנִי יִרְעֶה עַד שֶׁיִּסְתָּאֵב, וְיִמָּכֵר וְיִפְּלוּ דָמָיו לִנְדָבָה, שֶׁאֵין חַטַּאת צִבּוּר מֵתָה. רַבִּי יְהוּדָה אוֹמֵר, תָּמוּת. וְעוֹד אָמַר רַבִּי יְהוּדָה, נִשְׁפַּךְ הַדָּם, יָמוּת הַמִּשְׁתַּלֵּחַ. מֵת הַמִּשְׁתַּלֵּחַ, יִשָּׁפֵךְ הַדָּם:
La mitzvá respecto de los dos machos cabríos de Yom Kipur era que ambos fueran iguales en apariencia, altura y valor, y que fueran comprados al mismo tiempo. Sin embargo, aunque no fueran iguales, eran válidos. Si compraba uno un día y el otro al día siguiente, eran válidos. Si uno moría antes de realizarse el sorteo, se compraba otro para formar pareja con el que quedaba. Si moría después del sorteo, se traía una nueva pareja y se realizaba nuevamente el sorteo. Entonces decía: «Si murió el destinado a Hashem, el nuevo sobre el cual cayó la suerte de Hashem ocupará su lugar. Si murió el destinado a Azazel, el nuevo sobre el cual cayó la suerte de Azazel ocupará su lugar». El macho cabrío restante debía pastar hasta desarrollar un defecto, después era vendido y su dinero se destinaba a ofrendas voluntarias, pues una ofrenda comunitaria por el pecado no era dejada morir. Rabí Yehudá dice: Debía morir. Rabí Yehudá también dijo: Si se derramaba la sangre del macho cabrío sacrificado, debía morir el que sería enviado. Si moría el que sería enviado, debía derramarse la sangre del sacrificado.
Mishná Yomá 6:2
בָּא לוֹ אֵצֶל שָׂעִיר הַמִּשְׁתַּלֵּחַ וְסוֹמֵךְ שְׁתֵּי יָדָיו עָלָיו וּמִתְוַדֶּה. וְכָךְ הָיָה אוֹמֵר, אָנָּא הַשֵּׁם, עָווּ פָּשְׁעוּ חָטְאוּ לְפָנֶיךָ עַמְּךָ בֵּית יִשְׂרָאֵל. אָנָּא בַּשֵּׁם, כַּפֶּר נָא לָעֲוֹנוֹת וְלַפְּשָׁעִים וְלַחֲטָאִים, שֶׁעָווּ וְשֶׁפָּשְׁעוּ וְשֶׁחָטְאוּ לְפָנֶיךָ עַמְּךָ בֵּית יִשְׂרָאֵל, כַּכָּתוּב בְּתוֹרַת משֶׁה עַבְדֶּךָ לֵאמֹר (ויקרא טז), כִּי בַיּוֹם הַזֶּה יְכַפֵּר עֲלֵיכֶם לְטַהֵר אֶתְכֶם מִכֹּל חַטֹּאתֵיכֶם לִפְנֵי יְיָ תִּטְהָרוּ. וְהַכֹּהֲנִים וְהָעָם הָעוֹמְדִים בָּעֲזָרָה, כְּשֶׁהָיוּ שׁוֹמְעִים שֵׁם הַמְפֹרָשׁ שֶׁהוּא יוֹצֵא מִפִּי כֹהֵן גָּדוֹל, הָיוּ כּוֹרְעִים וּמִשְׁתַּחֲוִים וְנוֹפְלִים עַל פְּנֵיהֶם, וְאוֹמְרִים, בָּרוּךְ שֵׁם כְּבוֹד מַלְכוּתוֹ לְעוֹלָם וָעֶד:
Se acercaba al macho cabrío que sería enviado, apoyaba ambas manos sobre él y confesaba. Así decía: «Por favor, Hashem, Tu pueblo, la Casa de Israel, cometió iniquidades, transgredió y pecó ante Ti. Por favor, en el Nombre de Hashem, perdona las iniquidades, las transgresiones y los pecados que Tu pueblo, la Casa de Israel, cometió ante Ti, como está escrito en la Torá de Moshé, Tu siervo: “Porque en este día hará expiación por ustedes para purificarlos; de todos sus pecados, ante Hashem serán purificados”» (Vaikrá 16). Cuando los kohanim y el pueblo que se encontraban en el Atrio escuchaban el Nombre explícito pronunciado por el Kohén Gadol, se arrodillaban, se prosternaban, caían sobre sus rostros y decían: «Bendito sea el Nombre de la gloria de Su Reino por siempre jamás».
Mishná Yomá 6:3
מְסָרוֹ לְמִי שֶׁהָיָה מוֹלִיכוֹ. הַכֹּל כְּשֵׁרִין לְהוֹלִיכוֹ, אֶלָּא שֶׁעָשׂוּ הַכֹּהֲנִים גְּדוֹלִים קֶבַע וְלֹא הָיוּ מַנִּיחִין אֶת יִשְׂרָאֵל לְהוֹלִיכוֹ. אָמַר רַבִּי יוֹסֵי, מַעֲשֶׂה וְהוֹלִיכוֹ עַרְסְלָא, וְיִשְׂרָאֵל הָיָה:
Entregaba el macho cabrío a la persona que debía conducirlo. Todos eran aptos para conducirlo, pero los Kohanim Guedolim establecieron la costumbre de no permitir que un israelita lo condujera. Rabí Yosí dijo: Sucedió una vez que lo condujo Arsela, quien era israelita.
Mishná Yomá 6:4
וְכֶבֶשׁ עָשׂוּ לוֹ מִפְּנֵי הַבַּבְלִיִּים, שֶׁהָיוּ מְתַלְּשִׁים בִּשְׂעָרוֹ, וְאוֹמְרִים לוֹ, טֹל וָצֵא, טֹל וָצֵא. מִיַּקִּירֵי יְרוּשָׁלַיִם הָיוּ מְלַוִּין אוֹתוֹ עַד סֻכָּה הָרִאשׁוֹנָה. עֶשֶׂר סֻכּוֹת מִירוּשָׁלַיִם וְעַד צוּק, תִּשְׁעִים רִיס, שִׁבְעָה וּמֶחֱצָה לְכָל מִיל:
Construyeron una rampa especial para él debido a los babilonios, quienes tiraban del cabello de la persona que conducía el macho cabrío y le decían: «Tómalo y sal; tómalo y sal». Los distinguidos habitantes de Yerushaláim lo acompañaban hasta la primera cabaña. Había diez cabañas entre Yerushaláim y el precipicio, a una distancia de noventa ris, siendo siete ris y medio por cada mil.
Mishná Yomá 6:5
עַל כָּל סֻכָּה וְסֻכָּה אוֹמְרִים לוֹ, הֲרֵי מָזוֹן וַהֲרֵי מַיִם. וּמְלַוִּין אוֹתוֹ מִסֻּכָּה לְסֻכָּה, חוּץ מֵאַחֲרוֹנָה שֶׁבָּהֶן, שֶׁאֵינוֹ מַגִּיעַ עִמּוֹ לַצּוּק, אֶלָּא עוֹמֵד מֵרָחוֹק וְרוֹאֶה אֶת מַעֲשָׂיו:
En cada cabaña le decían: «Aquí tienes comida y aquí tienes agua». Lo acompañaban de una cabaña a la siguiente, excepto desde la última, pues quien se encontraba en ella no llegaba junto con él hasta el precipicio, sino que permanecía a distancia y observaba lo que hacía.
Mishná Yomá 6:6
מֶה הָיָה עוֹשֶׂה, חוֹלֵק לָשׁוֹן שֶׁל זְהוֹרִית, חֶצְיוֹ קָשַׁר בַּסֶּלַע וְחֶצְיוֹ קָשַׁר בֵּין שְׁתֵּי קַרְנָיו, וּדְחָפוֹ לַאֲחוֹרָיו, וְהוּא מִתְגַּלְגֵּל וְיוֹרֵד, וְלֹא הָיָה מַגִּיעַ לַחֲצִי הָהָר עַד שֶׁנַּעֲשָׂה אֵבָרִים אֵבָרִים. בָּא וְיָשַׁב לוֹ תַּחַת סֻכָּה אַחֲרוֹנָה עַד שֶׁתֶּחְשָׁךְ. וּמֵאֵימָתַי מְטַמֵּא בְגָדִים, מִשֶּׁיֵּצֵא חוּץ לְחוֹמַת יְרוּשָׁלַיִם. רַבִּי שִׁמְעוֹן אוֹמֵר, מִשְּׁעַת דְּחִיָּתוֹ לַצּוּק:
¿Qué hacía? Dividía la cinta de lana carmesí: ataba la mitad a la roca y la otra mitad entre los dos cuernos del macho cabrío. Después lo empujaba hacia atrás. El animal rodaba y descendía, y antes de llegar a la mitad de la montaña ya se había despedazado. La persona regresaba y permanecía bajo la última cabaña hasta el anochecer. ¿Desde qué momento sus vestiduras quedaban ritualmente impuras? Desde que salía de las murallas de Yerushaláim. Rabí Shimón dice: Desde el momento en que empujaba al macho cabrío por el precipicio.
Mishná Yomá 6:7
בָּא לוֹ אֵצֶל פָּר וְשָׂעִיר הַנִּשְׂרָפִין. קְרָעָן וְהוֹצִיא אֶת אֵמוּרֵיהֶן, נְתָנָן בְּמָגֵיס, וְהִקְטִירָן עַל גַּבֵּי הַמִּזְבֵּחַ. קְלָעָן בְּמִקְלָעוֹת, וְהוֹצִיאָן לְבֵית הַשְּׂרֵפָה. וּמֵאֵימָתַי מְטַמְּאִין בְּגָדִים, מִשֶּׁיֵּצְאוּ חוּץ לְחוֹמַת הָעֲזָרָה. רַבִּי שִׁמְעוֹן אוֹמֵר, מִשֶּׁיִּצַּת הָאוּר בְּרֻבָּן:
Se acercaba al toro y al macho cabrío que debían ser quemados. Los abría, extraía las partes destinadas al altar, las colocaba en una bandeja y las quemaba sobre el altar. Entrelazaban los cuerpos alrededor de pértigas y los llevaban al lugar de la quema. ¿Desde qué momento las vestiduras de quienes los transportaban quedaban ritualmente impuras? Desde que salían de las murallas del Atrio. Rabí Shimón dice: Desde el momento en que el fuego se encendía en la mayor parte de los cuerpos.
Mishná Yomá 6:8
אָמְרוּ לוֹ לְכֹהֵן גָּדוֹל, הִגִּיעַ שָׂעִיר לַמִּדְבָּר. וּמִנַּיִן הָיוּ יוֹדְעִין שֶׁהִגִּיעַ שָׂעִיר לַמִּדְבָּר, דַּרְכִּיּוֹת הָיוּ עוֹשִׂין, וּמְנִיפִין בַּסּוּדָרִין, וְיוֹדְעִין שֶׁהִגִּיעַ שָׂעִיר לַמִּדְבָּר. אָמַר רַבִּי יְהוּדָה, וַהֲלֹא סִימָן גָּדוֹל הָיָה לָהֶם, מִירוּשָׁלַיִם וְעַד בֵּית חִדּוּדוֹ שְׁלשָׁה מִילִין. הוֹלְכִין מִיל, וְחוֹזְרִין מִיל, וְשׁוֹהִין כְּדֵי מִיל, וְיוֹדְעִין שֶׁהִגִּיעַ שָׂעִיר לַמִּדְבָּר. רַבִּי יִשְׁמָעֵאל אוֹמֵר, וַהֲלֹא סִימָן אַחֵר הָיָה לָהֶם, לָשׁוֹן שֶׁל זְהוֹרִית הָיָה קָשׁוּר עַל פִּתְחוֹ שֶׁל הֵיכָל, וּכְשֶׁהִגִּיעַ שָׂעִיר לַמִּדְבָּר הָיָה הַלָּשׁוֹן מַלְבִּין, שֶׁנֶּאֱמַר (ישעיה א), אִם יִהְיוּ חֲטָאֵיכֶם כַּשָּׁנִים כַּשֶּׁלֶג יַלְבִּינוּ:
Le decían al Kohén Gadol: «El macho cabrío ha llegado al desierto». ¿Cómo sabían que había llegado? Establecían puestos a lo largo del camino y agitaban pañuelos de un puesto a otro, hasta que sabían que había llegado al desierto. Rabí Yehudá dijo: Tenían una señal más sencilla. Desde Yerushaláim hasta Bet Jidudó había tres mil. Caminaban un mil, regresaban un mil y esperaban el tiempo necesario para recorrer otro mil; así sabían que el macho cabrío ya había llegado al desierto. Rabí Yishmael dice: Tenían otra señal. Una cinta de lana carmesí estaba atada a la entrada del Heijal. Cuando el macho cabrío llegaba al desierto, la cinta se volvía blanca, como está escrito: «Aunque sus pecados sean como la grana, como la nieve se volverán blancos» (Yeshayahu 1).
Ficha editorial de este texto