En el quinto día Yoná huyó de la presencia de Dios. ¿Y por qué huyó? La primera vez lo envió a restablecer la frontera de Israel, y sus palabras se cumplieron, como está dicho (2 Reyes 14:25): «Él restableció la frontera de Israel desde la entrada de Jamat», etc. La segunda vez lo envió a Jerusalén para anunciar su destrucción; como hicieron teshuvá, el Santo, bendito sea, obró según su gran misericordia, se arrepintió del mal anunciado y la ciudad no fue destruida. Entonces Israel lo llamaba falso profeta. La tercera vez lo envió a Nínive. Yoná razonó consigo mismo y dijo: «Sé que este pueblo es propenso a hacer teshuvá; ahora harán teshuvá, y el Santo, bendito sea, enviará su ira sobre Israel. Y no bastará con que Israel me llame falso profeta, sino que también lo harán los pueblos idólatras. Huiré a un lugar donde no se haya dicho que está su gloria. Si de los cielos se dice que allí está su gloria, como está dicho (Salmos 113:4): “Sobre los cielos está su gloria”, y de la tierra se dice que allí está su gloria, como está dicho (Isaías 6:3): “Toda la tierra está llena de su gloria”, huiré a un lugar donde no se haya dicho que está su gloria». Yoná bajó a Yafo y no encontró allí un barco en el cual embarcar. El barco en el que habría de embarcar Yoná estaba a una distancia de dos días de camino de Yafo, para ponerlo a prueba. ¿Qué hizo el Santo, bendito sea? Hizo que una tormenta marina lo azotara y lo devolviera a Yafo. Yoná lo vio y se alegró en su corazón, y dijo: «Ahora sé que mi camino está allanado delante de mí».
Les dijo: «Iré con vosotros». Le dijeron: «Nosotros vamos hacia las islas del mar, a Tarshish». Les dijo: «Iré con vosotros». La costumbre en todos los barcos es que la persona paga el pasaje al desembarcar, pero Yoná, por la alegría de su corazón, pagó el pasaje por adelantado, como está dicho (Yoná 1:3): «Y Yoná se levantó para huir a Tarshish, lejos de la presencia de Hashem, y descendió a Yafo», etc.
Navegaron durante un día, y se levantó contra ellos una tormenta en el mar, a su derecha y a su izquierda. Todos los demás barcos pasaban y regresaban en paz por las aguas tranquilas del mar, mientras el barco en el que viajaba Yoná estaba en gran peligro, como está dicho (Yoná 1:4): «Y el barco estaba a punto de romperse».
Rabí Janiná dice: en el barco había personas de las setenta lenguas, y cada uno llevaba en la mano su ídolo abominable, como está dicho (Yoná 1:5): «Y temieron los marineros, y cada uno clamó a su dios». Se inclinaron y dijeron: «Que cada uno invoque a su dios, y aquel dios que le responda y nos salve de esta angustia, ese es Dios». Cada uno invocó a su dios, pero de nada les sirvió; Yoná, en la angustia de su alma, se había quedado profundamente dormido. El capitán se le acercó y le dijo: «Estamos entre la vida y la muerte, ¿y tú permaneces profundamente dormido? ¿De qué pueblo eres?». Le respondió: «Soy hebreo». Le dijo: «¿Acaso no hemos oído que el Dios de los hebreos es grande? Levántate e invoca a tu Dios; tal vez Dios se acuerde de nosotros y haga por nosotros milagros como los que hizo por vosotros en el mar de los Juncos». Él les dijo: «No os ocultaré que por mi causa ha caído sobre vosotros esta desgracia. Tomadme y arrojadme al mar, y el mar se calmará para vosotros», como está dicho (Yoná 1:12): «Y les dijo: Tomadme y arrojadme», etc.
Rabí Shimón dice: los hombres no aceptaron arrojar a Yoná al mar; echaron suertes entre ellos y la suerte cayó sobre Yoná, como está dicho (Yoná 1:7): «Y echaron suertes», etc. ¿Qué hicieron? Tomaron los objetos que había en el barco y los echaron al mar para aliviar el peso, pero no sirvió de nada. Intentaron remar hacia tierra firme, pero no pudieron. ¿Qué hicieron? Tomaron a Yoná y se colocaron en los extremos del barco, y dijeron: «Hashem, Dios del mundo, no pongas sobre nosotros sangre inocente, pues no sabemos qué clase de hombre es este». Él les dijo: «Por mi causa ha caído sobre vosotros esta desgracia; tomadme y arrojadme al mar».
Inmediatamente lo tomaron y lo sumergieron hasta las rodillas, y el mar dejó de enfurecerse. Lo levantaron de nuevo hacia ellos, y el mar volvió a agitarse sobre ellos. Lo sumergieron hasta el cuello, y el mar cesó en su furia. Volvieron a levantarlo hacia ellos, y el mar siguió agitándose contra ellos. Lo arrojaron por completo, e inmediatamente el mar dejó de enfurecerse.
Rabí Tarfón dice: aquel pez había sido designado para tragarse a Yoná desde los seis días de la Creación, como está dicho (Yoná 2:1): «Y Hashem designó un gran pez para tragarse a Yoná». Entró en su boca como un hombre que entra en una gran sinagoga, y se quedó de pie; y los dos ojos del pez eran como ventanas afumiyot que iluminaban a Yoná.
Rabí Meir dice: una perla estaba suspendida en las entrañas del pez e iluminaba a Yoná como el sol que resplandece al mediodía, y le mostraba todo lo que había en el mar y en los abismos. Sobre él dice la Escritura (Salmos 97:11): «La luz está sembrada para el justo».
El pez le dijo a Yoná: «¿No sabes que ha llegado el día en que seré devorado por la boca del Leviatán?». Yoná le respondió: «Llévame hasta él». Yoná le dijo al Leviatán: «Por tu causa he descendido a ver el lugar de tu morada, pues estoy destinado a poner una cuerda en tu lengua, sacarte y sacrificarte para el gran banquete de los justos». Le mostró el sello de Abraham y le dijo: «Mira la alianza». El Leviatán lo vio y huyó de Yoná a una distancia de dos días de camino. Yoná le dijo al pez: «Te he salvado de la boca del Leviatán; muéstrame todo lo que hay en el mar y en los abismos». Y le mostró el gran río de las aguas del océano, como está dicho (Yoná 2:6): «El abismo me rodeó». Le mostró el mar de los Juncos, por cuyo interior pasó Israel, como está dicho (Yoná 2:6): «Las algas se enredaron en mi cabeza». Le mostró el lugar de donde surgen las rompientes y las olas del mar, como está dicho (Yoná 2:4): «Todas tus rompientes y tus olas pasaron sobre mí». Le mostró los pilares de la tierra y sus fundamentos, como está dicho (Yoná 2:7): «La tierra echó sus cerrojos tras de mí para siempre». Le mostró el Guehinom, como está dicho (Yoná 2:7): «Pero tú sacaste mi vida de la fosa, Hashem, Dios mío». Le mostró el Sheol más profundo, como está dicho (Yoná 2:2): «Desde el vientre del Sheol clamé y oíste mi voz». Le mostró el Santuario de Hashem, como está dicho (Yoná 2:7): «Descendí hasta las bases de los montes». De aquí aprendemos que Jerusalén se asienta sobre siete montañas. Le mostró la piedra fundamental, fijada en los abismos debajo del Santuario de Hashem, y a los hijos de Kóraj que permanecían de pie y oraban sobre ella. El pez le dijo: «Yoná, estás debajo del Santuario de Hashem. Ora y serás escuchado». Yoná le dijo al pez: «Quédate donde estás, porque deseo orar». El pez se detuvo y Yoná comenzó a orar ante el Santo, bendito sea, y dijo delante de Él: «Señor del mundo, eres llamado el que hace descender y el que hace subir; he descendido, hazme subir. Eres llamado el que da muerte y el que da vida; mi alma ha llegado a la muerte, devuélveme la vida». Pero no fue escuchado hasta que salieron de su boca estas palabras y dijo: «Lo que he prometido cumpliré: lo que prometí, sacar al Leviatán y sacrificarlo ante Ti, lo cumpliré en el día de la salvación de Israel». Inmediatamente el Santo, bendito sea, hizo una señal y arrojó a Yoná, como está dicho (Yoná 2:11): «Y Hashem habló al pez, y este vomitó a Yoná sobre tierra firme».
Los marineros vieron todas las grandes señales y maravillas que el Santo, bendito sea, hizo con Yoná. Inmediatamente se levantaron y cada uno arrojó su dios al mar, como está dicho (Yoná 2:9): «Los que veneran vanidades engañosas abandonan su misericordia». Volvieron a Yafo y subieron a Jerusalén, donde circuncidaron la carne de su prepucio, como está dicho (Yoná 1:16): «Y aquellos hombres temieron mucho a Hashem y ofrecieron un sacrificio a Hashem». ¿Acaso ofrecieron un sacrificio? ¿No es cierto que no se recibe un sacrificio de los pueblos idólatras? Sino que se refiere a la sangre de la alianza, que es como la sangre de un sacrificio. E hicieron votos y los cumplieron: cada uno trajo a su esposa y todo cuanto tenía para vivir en el temor del Dios de Yoná. Hicieron votos y los cumplieron. Y a ellos se refiere cuando dice «por los conversos», los conversos justos.
Capítulo 10
Pirkei de Rabí Eliezer 10
פרקי דרבי אליעזר י׳
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1En el quinto día Yoná huyó de la presencia de Dios. ¿Y por qué huyó? La primera vez lo envió a restablecer la frontera de Israel, y sus palabras se cumplieron, como está dicho (2 Reyes 14:25): «Él restableció la frontera de Israel desde la entrada de Jamat», etc. La segunda vez lo envió a Jerusalén para anunciar su destrucción; como hicieron teshuvá, el Santo, bendito sea, obró según su gran misericordia, se arrepintió del mal anunciado y la ciudad no fue destruida. Entonces Israel lo llamaba falso profeta. La tercera vez lo envió a Nínive. Yoná razonó consigo mismo y dijo: «Sé que este pueblo es propenso a hacer teshuvá; ahora harán teshuvá, y el Santo, bendito sea, enviará su ira sobre Israel. Y no bastará con que Israel me llame falso profeta, sino que también lo harán los pueblos idólatras. Huiré a un lugar donde no se haya dicho que está su gloria. Si de los cielos se dice que allí está su gloria, como está dicho (Salmos 113:4): “Sobre los cielos está su gloria”, y de la tierra se dice que allí está su gloria, como está dicho (Isaías 6:3): “Toda la tierra está llena de su gloria”, huiré a un lugar donde no se haya dicho que está su gloria». Yoná bajó a Yafo y no encontró allí un barco en el cual embarcar. El barco en el que habría de embarcar Yoná estaba a una distancia de dos días de camino de Yafo, para ponerlo a prueba. ¿Qué hizo el Santo, bendito sea? Hizo que una tormenta marina lo azotara y lo devolviera a Yafo. Yoná lo vio y se alegró en su corazón, y dijo: «Ahora sé que mi camino está allanado delante de mí».1בַּחֲמִישִׁי בָּרַח יוֹנָה מִפְּנֵי אֱלֹהִים, וְלָמָּה בָּרַח? אֶלָּא פַּעַם רִאשׁוֹן שְׁלָחוֹ לְהָשִׁיב אֶת גְּבוּל יִשְׂרָאֵל וְעָמְדוּ דְּבָרָיו, שֶׁנֶּאֱמַר (מלכים ב יד, כה): ״הוּא הֵשִׁיב אֶת גְּבוּל יִשְׂרָאֵל מִלְּבוֹא חֲמָת״ וְכוּ'. פַּעַם שְׁנִיָּה שְׁלָחוֹ לִירוּשָׁלַיִם לְהַחֲרִיבָהּ, כֵּיוָן שֶׁעָשׂוּ תְּשׁוּבָה הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא עָשָׂה כְּרוֹב חֲסָדָיו וְנִחַם עַל הָרָעָה וְלֹא חָרְבָה, וְהָיוּ יִשְׂרָאֵל קוֹרְאִין אוֹתוֹ נְבִיא שֶׁקֶר. פַּעַם שְׁלִישִׁית שְׁלָחוֹ לְנִינְוֵה, דָּן יוֹנָה דִּין בֵּינוֹ לְבֵין עַצְמוֹ, אָמַר: אֲנִי יוֹדֵעַ שֶׁזֶּה הַגּוֹי קְרוֹבֵי הַתְּשׁוּבָה הֵם, עַכְשָׁיו עוֹשִׂין תְּשׁוּבָה וְהַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא שׁוֹלֵחַ רֻגְזוֹ עַל יִשְׂרָאֵל, וְלֹא דַי שֶׁיִּשְׂרָאֵל קוֹרִין אוֹתִי נְבִיא הַשֶּׁקֶר אֶלָּא אַף הָעַכּוּ״ם. הֲרֵינִי בּוֹרֵחַ לִי לְמָקוֹם שֶׁלֹּא נֶאֱמַר כְּבוֹדוֹ שָׁם; אִם עַל הַשָּׁמַיִם נֶאֱמַר שֶׁכְּבוֹדוֹ שָׁם, שֶׁנֶּאֱמַר (תהלים קיג, ד): ״עַל הַשָּׁמַיִם כְּבוֹדוֹ״, עַל הָאָרֶץ נֶאֱמַר שֶׁכְּבוֹדוֹ שָׁם, שֶׁנֶּאֱמַר (ישעיהו ו, ג): ״מְלֹא כָל הָאָרֶץ כְּבוֹדוֹ״, הֲרֵינִי בּוֹרֵחַ לִי לְמָקוֹם שֶׁלֹּא נֶאֱמַר כְּבוֹדוֹ שָׁם. יָרַד יוֹנָה לְיָפוֹ וְלֹא מָצָא שָׁם אֳנִיָּה לִירֵד בָּהּ, וְהָאֳנִיָּה שֶׁיָּרַד בָּהּ יוֹנָה הָיְתָה רְחוֹקָה מִיָּפוֹ מַהֲלַךְ שְׁנֵי יָמִים לְנַסּוֹת אֶת יוֹנָה. מֶה עָשָׂה הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא? הֵבִיא עָלֶיהָ רוּחַ סְעָרָה בַּיָּם וְהֶחֱזִירָהּ לְיָפוֹ, וְרָאָה יוֹנָה וְשָׂמַח בְּלִבּוֹ וְאָמַר: עַכְשָׁיו אֲנִי יוֹדֵעַ שֶׁדַּרְכִּי מְיֻשָּׁרָה לְפָנַי.2Les dijo: «Iré con vosotros». Le dijeron: «Nosotros vamos hacia las islas del mar, a Tarshish». Les dijo: «Iré con vosotros». La costumbre en todos los barcos es que la persona paga el pasaje al desembarcar, pero Yoná, por la alegría de su corazón, pagó el pasaje por adelantado, como está dicho (Yoná 1:3): «Y Yoná se levantó para huir a Tarshish, lejos de la presencia de Hashem, y descendió a Yafo», etc.2אָמַר לָהֶם: ״אֵרֵד עִמָּכֶם״. אָמְרוּ לוֹ: ״הֲרֵי אָנוּ הוֹלְכִים לְאִיֵּי הַיָּם תַּרְשִׁישָׁה״. אָמַר לָהֶם: ״אָבֹא עִמָּכֶם״. וְדֶרֶךְ כָּל הָאֳנִיּוֹת כְּשֶׁאָדָם יוֹצֵא מִמֶּנָּה הוּא נוֹתֵן שְׂכָרָהּ, וְיוֹנָה בְּשִׂמְחַת לִבּוֹ הִקְדִּים וְנָתַן שְׂכָרָהּ, שֶׁנֶּאֱמַר (יונה א, ג): ״וַיָּקָם יוֹנָה לִבְרֹחַ תַּרְשִׁישָׁה מִלִּפְנֵי ה' וַיֵּרֶד יָפוֹ״ וְכוּ'.3Navegaron durante un día, y se levantó contra ellos una tormenta en el mar, a su derecha y a su izquierda. Todos los demás barcos pasaban y regresaban en paz por las aguas tranquilas del mar, mientras el barco en el que viajaba Yoná estaba en gran peligro, como está dicho (Yoná 1:4): «Y el barco estaba a punto de romperse».3פָּרְשׂוּ מַהֲלַךְ יוֹם אֶחָד וְעָמַד עֲלֵיהֶם רוּחַ סְעָרָה בַּיָּם מִימִינָם וּמִשְּׂמֹאלָם, וְדֶרֶךְ כָּל הָאֳנִיּוֹת עוֹבְרוֹת וְשָׁבוֹת בְּשָׁלוֹם בִּשְׁתִיקוֹת הַיָּם, וְהָאֳנִיָּה שֶׁיָּרַד בָּהּ יוֹנָה הָיְתָה בְּצָרָה גְדוֹלָה, שֶׁנֶּאֱמַר (יונה א, ד): ״וְהָאֳנִיָּה חִשְּׁבָה לְהִשָּׁבֵר״.4Rabí Janiná dice: en el barco había personas de las setenta lenguas, y cada uno llevaba en la mano su ídolo abominable, como está dicho (Yoná 1:5): «Y temieron los marineros, y cada uno clamó a su dios». Se inclinaron y dijeron: «Que cada uno invoque a su dios, y aquel dios que le responda y nos salve de esta angustia, ese es Dios». Cada uno invocó a su dios, pero de nada les sirvió; Yoná, en la angustia de su alma, se había quedado profundamente dormido. El capitán se le acercó y le dijo: «Estamos entre la vida y la muerte, ¿y tú permaneces profundamente dormido? ¿De qué pueblo eres?». Le respondió: «Soy hebreo». Le dijo: «¿Acaso no hemos oído que el Dios de los hebreos es grande? Levántate e invoca a tu Dios; tal vez Dios se acuerde de nosotros y haga por nosotros milagros como los que hizo por vosotros en el mar de los Juncos». Él les dijo: «No os ocultaré que por mi causa ha caído sobre vosotros esta desgracia. Tomadme y arrojadme al mar, y el mar se calmará para vosotros», como está dicho (Yoná 1:12): «Y les dijo: Tomadme y arrojadme», etc.4רַבִּי חֲנִינָא אוֹמֵר: מִשִּׁבְעִים לְשׁוֹנוֹת הָיוּ בָּאֳנִיָּה, וְכָל אֶחָד וְאֶחָד שִׁקּוּצוֹ בְּיָדוֹ, שֶׁנֶּאֱמַר (יונה א, ה): ״וַיִּירְאוּ הַמַּלָּחִים וַיִּזְעֲקוּ אִישׁ אֶל אֱלֹהָיו״. וַיִּשְׁתַּחֲווּ וַיֹּאמְרוּ: ״נִקְרָא אִישׁ אֶל אֱלֹהָיו וְהָיָה אֱלֹהִים אֲשֶׁר יַעֲנֵהוּ וְיַצִּיל אוֹתָנוּ מִצָּרָה זֹאת הוּא הָאֱלֹהִים״. וְקָרְאוּ אִישׁ אֶל אֱלֹהָיו וְלֹא הוֹעִילוּ, וְיוֹנָה בְּצָרַת נַפְשׁוֹ נִרְדָּם וְיָשֵׁן לוֹ. בָּא אֵלָיו רַב הַחוֹבֵל, אָמַר לוֹ: ״הֲרֵי אָנוּ עוֹמְדִים בֵּין מָוֶת לְחַיִּים וְאַתָּה נִרְדָּם וְיָשֵׁן? מֵאֵיזֶה עַם אַתָּה?״ אָמַר לוֹ: ״עִבְרִי אָנֹכִי״. אָמַר לוֹ: ״וַהֲלֹא שָׁמַעְנוּ שֶׁאֱלֹהֵי הָעִבְרִים גָּדוֹל הוּא, קוּם קְרָא אֶל אֱלֹהֶיךָ, אוּלַי יִתְעַשֵּׁת הָאֱלֹהִים לָנוּ וְיַעֲשֶׂה עִמָּנוּ נִסִּים כְּמוֹ שֶׁעָשָׂה לָכֶם בְּיָם סוּף״. אָמַר לָהֶם: ״לֹא אֲכַחֵד מִכֶּם, כִּי בִּשְׁבִילִי הַצָּרָה הַזֹּאת עֲלֵיכֶם; שָׂאוּנִי וַהֲטִילֻנִי אֶל הַיָּם וְיִשְׁתֹּק הַיָּם מֵעֲלֵיכֶם״, שֶׁנֶּאֱמַר (יונה א, יב): ״וַיֹּאמֶר אֲלֵיהֶם שָׂאוּנִי וַהֲטִילֻנִי״ וְכוּ'.5Rabí Shimón dice: los hombres no aceptaron arrojar a Yoná al mar; echaron suertes entre ellos y la suerte cayó sobre Yoná, como está dicho (Yoná 1:7): «Y echaron suertes», etc. ¿Qué hicieron? Tomaron los objetos que había en el barco y los echaron al mar para aliviar el peso, pero no sirvió de nada. Intentaron remar hacia tierra firme, pero no pudieron. ¿Qué hicieron? Tomaron a Yoná y se colocaron en los extremos del barco, y dijeron: «Hashem, Dios del mundo, no pongas sobre nosotros sangre inocente, pues no sabemos qué clase de hombre es este». Él les dijo: «Por mi causa ha caído sobre vosotros esta desgracia; tomadme y arrojadme al mar».5רַבִּי שִׁמְעוֹן אוֹמֵר: לֹא קִבְּלוּ הָאֲנָשִׁים לְהַפִּיל אֶת יוֹנָה אֶל הַיָּם וְהִפִּילוּ גּוֹרָלוֹת עֲלֵיהֶם וַיִּפֹּל הַגּוֹרָל עַל יוֹנָה, שֶׁנֶּאֱמַר (יונה א, ז): ״וַיַּפִּלוּ גּוֹרָלוֹת״ וְכוּ', מֶה עָשׂוּ? נָטְלוּ אֶת הַכֵּלִים שֶׁבָּאֳנִיָּה וְהִשְׁלִיכוּ אוֹתָם אֶל הַיָּם לְהָקֵל מֵעֲלֵיהֶם וְלֹא הוֹעִיל מְאוּמָה; רָצוּ לַחְתֹּר בַּיַּבָּשָׁה וְלֹא יָכְלוּ; מֶה עָשׂוּ? נָטְלוּ אֶת יוֹנָה וְעָמְדוּ עַל יַרְכְּתֵי הַסְּפִינָה וְאָמְרוּ: ״אֱלֹהֵי עוֹלָם ה', אַל תִּתֵּן עָלֵינוּ דָּם נָקִי, שֶׁאֵין אָנוּ יוֹדְעִין מַה טִּיבוֹ שֶׁל הָאִישׁ הַזֶּה״. אָמַר לָהֶם: ״בִּשְׁבִילִי הַצָּרָה הַזֹּאת עֲלֵיכֶם, שָׂאוּנִי וַהֲטִילוּנִי אֶל הַיָּם״.6Inmediatamente lo tomaron y lo sumergieron hasta las rodillas, y el mar dejó de enfurecerse. Lo levantaron de nuevo hacia ellos, y el mar volvió a agitarse sobre ellos. Lo sumergieron hasta el cuello, y el mar cesó en su furia. Volvieron a levantarlo hacia ellos, y el mar siguió agitándose contra ellos. Lo arrojaron por completo, e inmediatamente el mar dejó de enfurecerse.6מִיָּד נְטָלוּהוּ וְהִטִּילוּהוּ עַד אַרְכֻּבּוֹתָיו, וְעָמַד הַיָּם מִזַּעְפּוֹ; לָקְחוּ אוֹתוֹ אֶצְלָם וְהַיָּם סוֹעֵר עֲלֵיהֶם; הִטִּילוּהוּ עַד צַוָּארוֹ וְהֶעֱמִיד הַיָּם מִזַּעְפּוֹ; וְעוֹד הֶעֱלוּ אוֹתוֹ אֶצְלָן וְהַיָּם הוֹלֵךְ וְסוֹעֵר עֲלֵיהֶם; הִטִּילוּהוּ כֻּלּוֹ וּמִיָּד עָמַד הַיָּם מִזַּעְפּוֹ.7Rabí Tarfón dice: aquel pez había sido designado para tragarse a Yoná desde los seis días de la Creación, como está dicho (Yoná 2:1): «Y Hashem designó un gran pez para tragarse a Yoná». Entró en su boca como un hombre que entra en una gran sinagoga, y se quedó de pie; y los dos ojos del pez eran como ventanas afumiyot que iluminaban a Yoná.7רַבִּי טַרְפוֹן אוֹמֵר: מְמֻנֶּה הָיָה אוֹתוֹ הַדָּג לִבְלֹעַ אֶת יוֹנָה מִשֵּׁשֶׁת יְמֵי בְרֵאשִׁית, שֶׁנֶּאֱמַר (יונה ב, א): ״וַיְמַן ה' דָּג גָּדוֹל לִבְלֹעַ אֶת יוֹנָה״. נִכְנַס בְּפִיו כְּאָדָם שֶׁהוּא נִכְנָס בְּבֵית הַכְּנֶסֶת הַגְּדוֹלָה וְעָמַד, וְהָיוּ שְׁתֵּי עֵינָיו שֶׁל דָּג כַּחֲלוֹנוֹת אֲפוּמִיּוֹת מְאִירוֹת לְיוֹנָה.8Rabí Meir dice: una perla estaba suspendida en las entrañas del pez e iluminaba a Yoná como el sol que resplandece al mediodía, y le mostraba todo lo que había en el mar y en los abismos. Sobre él dice la Escritura (Salmos 97:11): «La luz está sembrada para el justo».8רַבִּי מֵאִיר אוֹמֵר: מַרְגָּלִית אַחַת הָיְתָה תְּלוּיָה בִּמְעָיו שֶׁל דָּג מְאִירָה לְיוֹנָה כַּשֶּׁמֶשׁ הַזֶּה שֶׁהוּא מֵאִיר בַּצָּהֳרַיִם וּמַרְאָה לוֹ כָּל מַה שֶּׁבַּיָּם וּבַתְּהוֹמוֹת, וְעָלָיו הַכָּתוּב אוֹמֵר (תהלים צז, יא): ״אוֹר זָרֻעַ לַצַּדִּיק״.9El pez le dijo a Yoná: «¿No sabes que ha llegado el día en que seré devorado por la boca del Leviatán?». Yoná le respondió: «Llévame hasta él». Yoná le dijo al Leviatán: «Por tu causa he descendido a ver el lugar de tu morada, pues estoy destinado a poner una cuerda en tu lengua, sacarte y sacrificarte para el gran banquete de los justos». Le mostró el sello de Abraham y le dijo: «Mira la alianza». El Leviatán lo vio y huyó de Yoná a una distancia de dos días de camino. Yoná le dijo al pez: «Te he salvado de la boca del Leviatán; muéstrame todo lo que hay en el mar y en los abismos». Y le mostró el gran río de las aguas del océano, como está dicho (Yoná 2:6): «El abismo me rodeó». Le mostró el mar de los Juncos, por cuyo interior pasó Israel, como está dicho (Yoná 2:6): «Las algas se enredaron en mi cabeza». Le mostró el lugar de donde surgen las rompientes y las olas del mar, como está dicho (Yoná 2:4): «Todas tus rompientes y tus olas pasaron sobre mí». Le mostró los pilares de la tierra y sus fundamentos, como está dicho (Yoná 2:7): «La tierra echó sus cerrojos tras de mí para siempre». Le mostró el Guehinom, como está dicho (Yoná 2:7): «Pero tú sacaste mi vida de la fosa, Hashem, Dios mío». Le mostró el Sheol más profundo, como está dicho (Yoná 2:2): «Desde el vientre del Sheol clamé y oíste mi voz». Le mostró el Santuario de Hashem, como está dicho (Yoná 2:7): «Descendí hasta las bases de los montes». De aquí aprendemos que Jerusalén se asienta sobre siete montañas. Le mostró la piedra fundamental, fijada en los abismos debajo del Santuario de Hashem, y a los hijos de Kóraj que permanecían de pie y oraban sobre ella. El pez le dijo: «Yoná, estás debajo del Santuario de Hashem. Ora y serás escuchado». Yoná le dijo al pez: «Quédate donde estás, porque deseo orar». El pez se detuvo y Yoná comenzó a orar ante el Santo, bendito sea, y dijo delante de Él: «Señor del mundo, eres llamado el que hace descender y el que hace subir; he descendido, hazme subir. Eres llamado el que da muerte y el que da vida; mi alma ha llegado a la muerte, devuélveme la vida». Pero no fue escuchado hasta que salieron de su boca estas palabras y dijo: «Lo que he prometido cumpliré: lo que prometí, sacar al Leviatán y sacrificarlo ante Ti, lo cumpliré en el día de la salvación de Israel». Inmediatamente el Santo, bendito sea, hizo una señal y arrojó a Yoná, como está dicho (Yoná 2:11): «Y Hashem habló al pez, y este vomitó a Yoná sobre tierra firme».9אָמַר לוֹ הַדָּג לְיוֹנָה: ״אֵין אַתָּה יוֹדֵעַ שֶׁבָּא יוֹמִי לְהֵאָכֵל בְּפִיו שֶׁל לִוְיָתָן?״ אָמַר לוֹ יוֹנָה: ״הוֹלִיכֵנִי אֶצְלוֹ״. אָמַר יוֹנָה לַלִּוְיָתָן: ״בִּשְׁבִילְךָ יָרַדְתִּי לִרְאוֹת מְקוֹם מְדוֹרְךָ שֶׁאֲנִי עָתִיד לִיתֵּן חֶבֶל בִּלְשׁוֹנְךָ וּלְהַעֲלוֹתְךָ וְלִזְבּוֹחַ אוֹתְךָ לַסְּעוּדָה הַגְּדוֹלָה שֶׁל צַדִּיקִים״. הֶרְאָהוּ חוֹתָמוֹ שֶׁל אַבְרָהָם, אָמַר: ״הַבֵּט לַבְּרִית״, וְרָאָה לִוְיָתָן וּבָרַח מִפְּנֵי יוֹנָה מַהֲלַךְ שְׁנֵי יָמִים. אָמַר לוֹ: ״הֲרֵי הִצַּלְתִּיךָ מִפִּיו שֶׁל לִוְיָתָן, הַרְאֵנִי כָּל מַה שֶּׁבַּיָּם וּבַתְּהוֹמוֹת״, וְהֶרְאָהוּ נָהָר גָּדוֹל שֶׁל מֵימֵי אוֹקְיָנוֹס, שֶׁנֶּאֱמַר (יונה ב, ו): ״תְּהוֹם יְסֹבְבֵנִי״, וְהֶרְאָהוּ יַם סוּף שֶׁעָבְרוּ בְתוֹכוֹ יִשְׂרָאֵל, שֶׁנֶּאֱמַר (יונה ב, ו): ״סוּף חָבוּשׁ לְרֹאשִׁי״ וְהֶרְאָהוּ מְקוֹם מִשְׁבְּרֵי יָם וְגַלָּיו יוֹצְאִים מִמֶּנּוּ, שֶׁנֶּאֱמַר (יונה ב, ד): ״כָּל מִשְׁבָּרֶיךָ וְגַלֶּיךָ עָלַי עָבָרוּ״, וְהֶרְאָהוּ עַמּוּדֵי אֶרֶץ וּמְכוֹנֶיהָ, שֶׁנֶּאֱמַר (יונה ב, ז): ״הָאָרֶץ בְּרִחֶיהָ בַעֲדִי לְעוֹלָם״, וְהֶרְאָהוּ גֵּיהִנֹּם, שֶׁנֶּאֱמַר (יונה ב, ז): ״וַתַּעַל מִשַּׁחַת חַיַּי ה' אֱלֹהָי״, וְהֶרְאָהוּ שְׁאוֹל תַּחְתִּית, שֶׁנֶּאֱמַר (יונה ב, ב): ״מִבֶּטֶן שְׁאוֹל שִׁוַּעְתִּי שָׁמַעְתָּ קוֹלִי״, וְהֶרְאָהוּ הֵיכַל ה', שֶׁנֶּאֱמַר (יונה ב, ז): ״לְקִצְבֵי הָרִים יָרַדְתִּי״, מִכָּאן אָנוּ לְמֵדִין שֶׁיְּרוּשָׁלַיִם עַל שִׁבְעָה הָרִים הִיא עוֹמֶדֶת, הֶרְאָהוּ אֶבֶן שְׁתִיָּה קְבוּעָה בַתְּהוֹמוֹת תַּחַת הֵיכַל ה' וּבְנֵי קֹרַח עוֹמְדִים וּמִתְפַּלְּלִין עָלֶיהָ. אָמַר לוֹ הַדָּג: ״יוֹנָה, הֲרֵי אַתָּה עוֹמֵד תַּחַת הֵיכַל ה', הִתְפַּלֵּל וְאַתָּה נַעֲנֶה״. אָמַר יוֹנָה לַדָּג: ״עֲמֹד בִּמְקוֹם עָמְדְּךָ שֶׁאֲנִי מְבַקֵּשׁ לְהִתְפַּלֵּל״. עָמַד הַדָּג וְהִתְחִיל יוֹנָה לְהִתְפַּלֵּל לִפְנֵי הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא, וְאָמַר לְפָנָיו: ״רִבּוֹנוֹ שֶׁל עוֹלָם, נִקְרֵאתָ מוֹרִיד וּמַעֲלֶה, יָרַדְתִּי – הַעֲלֵנִי; נִקְרֵאתָ מֵמִית וּמְחַיֶּה, הֲרֵי נַפְשִׁי הִגִּיעָה לְמָוֶת – הַחֲיֵינִי״, וְלֹא נַעֲנָה, עַד שֶׁיָּצָא מִפִּיו דָּבָר זֶה וְאָמַר: ״אֲשֶׁר נָדַרְתִּי אֲשַׁלֵּמָה, אֲשֶׁר נָדַרְתִּי לְהַעֲלוֹת אֶת לִוְיָתָן וְלִזְבּוֹחַ אוֹתוֹ לְפָנֶיךָ אֲשַׁלֵּם בְּיוֹם יְשׁוּעַת יִשְׂרָאֵל״. מִיָּד רָמַז הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא וְהִשְׁלִיךְ אֶת יוֹנָה, שֶׁנֶּאֱמַר (יונה ב, יא): ״וַיֹּאמֶר ה' לַדָּג וַיָּקֵא אֶת יוֹנָה אֶל הַיַּבָּשָׁה״.10Los marineros vieron todas las grandes señales y maravillas que el Santo, bendito sea, hizo con Yoná. Inmediatamente se levantaron y cada uno arrojó su dios al mar, como está dicho (Yoná 2:9): «Los que veneran vanidades engañosas abandonan su misericordia». Volvieron a Yafo y subieron a Jerusalén, donde circuncidaron la carne de su prepucio, como está dicho (Yoná 1:16): «Y aquellos hombres temieron mucho a Hashem y ofrecieron un sacrificio a Hashem». ¿Acaso ofrecieron un sacrificio? ¿No es cierto que no se recibe un sacrificio de los pueblos idólatras? Sino que se refiere a la sangre de la alianza, que es como la sangre de un sacrificio. E hicieron votos y los cumplieron: cada uno trajo a su esposa y todo cuanto tenía para vivir en el temor del Dios de Yoná. Hicieron votos y los cumplieron. Y a ellos se refiere cuando dice «por los conversos», los conversos justos.10רָאוּ הַמַּלָּחִים אֶת כָּל הָאוֹתוֹת וְהַנִּפְלָאוֹת הַגְּדוֹלוֹת שֶׁעָשָׂה הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא עִם יוֹנָה. מִיָּד עָמְדוּ וְהִשְׁלִיכוּ אִישׁ אֶת אֱלֹהָיו בַּיָּם, שֶׁנֶּאֱמַר (יונה ב, ט): ״מְשַׁמְּרִים הַבְלֵי שָׁוְא חַסְדָּם יַעֲזֹבוּ״. וְחָזְרוּ לְיָפוֹ וְעָלוּ לִירוּשָׁלַיִם וּמָלוּ אֶת בְּשַׂר עָרְלָתָם, שֶׁנֶּאֱמַר (יונה א, טז): ״וַיִּירְאוּ הָאֲנָשִׁים יִרְאָה גְדוֹלָה אֶת ה' וַיִּזְבְּחוּ זֶבַח לַה'״. וְכִי זֶבַח זָבְחוּ? וַהֲלֹא אֵין מְקַבְּלִין זֶבַח מִן הָעַכּוּ״ם, אֶלָּא זֶה הוּא דַּם בְּרִית שֶׁהוּא כְּדַם זֶבַח. וְנָדְרוּ וְשִׁלְּמוּ לְהָבִיא אִישׁ אֶת אִשְׁתּוֹ וְאֶת כָּל אֲשֶׁר לוֹ לְיִרְאַת אֱלֹהֵי יוֹנָה, וְנָדְרוּ וְשִׁלְּמוּ. וַעֲלֵיהֶם הוּא אוֹמֵר ״עַל הַגֵּרִים״, גֵּירֵי הַצֶּדֶק.
Ficha editorial de este texto
Estado de la traducción: Traducción española revisada y publicada.
Última revisión editorial: 8 de noviembre de 2026.