Shulján Aruj, Óraj Jaim 231:1
שכל כוונותיו יהיו לשם שמים. ובו סעיף אחד: אם אי אפשר לו ללמוד בלא שינת הצהרים יישן: הגה וכשנעור משנתו א"צ לברך אלהי נשמה (ב"י) ויש אומרים שיקרא קודם שישן ויהי נועם (כל בו) ובלבד שלא יאריך בה שאסור לישן ביום יותר משינת הסוס שהוא שתין נשמי ואף בזה המעט לא תהא כוונתו להנאת גופו אלא להחזיק גופו לעבודת הש"י וכן בכל מה שיהנה בעוה"ז לא יכוון להנאתו אלא לעבודת הבורא יתברך כדכתיב בכל דרכיך דעהו ואמרו חכמים כל מעשיך יהיו לש"ש שאפילו דברים של רשות כגון האכילה והשתיה וההליכה והישיבה והקימה והתשמיש והשיחה וכל צרכי גופך יהיו כולם לעבודת בוראך או לדבר הגורם עבודתו שאפילו היה צמא ורעב אם אכל ושתה להנאתו אינו משובח אלא יתכוין שיאכל וישתה כפי חיותו לעבוד את בוראו וכן אפילו לישב בסוד ישרים ולעמוד במקום צדיקים ולילך בעצת תמימים אם עשה להנאת עצמו והשלים חפצו ותאותו אינו משובח אלא א"כ עשה לשם שמים וכן בשכיבה אין צריך לומר שבזמן שיכול לעסוק בתורה ובמצות לא יתגרה בשינה לענג עצמו אלא אפי' בזמן שהוא יגע וצריך לישן כדי לנוח מיגיעתו אם עשה להנאת גופו אינו משובח אלא יתכוין לתת שינה לעיניו ולגופו מנוחה לצורך הבריאות שלא תטרף דעתו בתורה מחמת מניעת השינה וכן בתשמיש אפילו בעונה האמורה בתורה אם עשה להשלים תאותו או להנאת גופו הרי זה מגונה ואפי' אם נתכוין כדי שיהיו לו בנים שישמשו אותו וימלאו מקומו אינו משובח אלא יתכוין שיהיו לו בנים לעבודת בוראו או שיתכוין לקיים מצות עונה כאדם הפורע חובו וכן בשיחה אפי' לספר בדברי חכמה צריך שתהיה כוונתו לעבודת הבורא או לדבר המביא לעבודתו כללו של דבר חייב אדם לשום עיניו ולבו על דרכיו ולשקול כל מעשיו במאזני שכלו וכשרואה דבר שיביא לידי עבודת הבורא ית' יעשהו ואם לאו לא יעשהו ומי שנוהג כן עובד את בוראו תמיד:
Que todas sus intenciones sean en nombre del Cielo. Contiene un apartado: Si no puede estudiar sin dormir la siesta del mediodía, que duerma. Glosa: Al despertarse de ese sueño no necesita recitar la bendición «Dios mío, el alma» (Beit Yosef). Algunos dicen que antes de dormir debe leer «Que sea agradable» (Kol Bo). Sin embargo, no debe prolongar la siesta, porque está prohibido dormir durante el día más que el sueño de un caballo, es decir, sesenta respiraciones. Incluso en ese corto tiempo, su intención no debe ser el placer del cuerpo sino fortalecerlo para servir a Hashem. Así también en todo disfrute de este mundo: no debe buscar su propio placer, sino el servicio del Creador, bendito sea, tal como está escrito «Reconócelo en todos tus caminos», y los sabios dijeron «Que todos tus actos sean en nombre del Cielo». Incluso las actividades permitidas, como comer, beber, caminar, sentarse, levantarse, las relaciones conyugales, la conversación y todas las necesidades del cuerpo, deben orientarse al servicio del Creador o a algo que conduzca a ese servicio. Incluso si alguien tiene hambre o sed, si come o bebe por placer propio no es digno de elogio; debe tener la intención de comer y beber lo necesario para mantenerse vivo y servir al Creador. De igual manera, aunque se siente en la asamblea de las personas rectas, se ponga de pie entre justos o camine siguiendo el consejo de los íntegros, si lo hace para su propio placer y para satisfacer su deseo, no es digno de elogio a menos que lo haga en nombre del Cielo. Lo mismo ocurre al acostarse: no hace falta decir que, cuando puede dedicarse a la Torá y a los preceptos, no debe dejarse llevar por el sueño para darse placer. Incluso cuando está cansado y necesita dormir para descansar de su agotamiento, si lo hace por el placer corporal no es digno de elogio; debe proponerse dar sueño a sus ojos y descanso a su cuerpo para conservar la salud y evitar que la falta de sueño le perturbe la mente al estudiar la Torá. Igualmente, respecto de las relaciones conyugales, incluso en el tiempo establecido por la Torá, si las practica para satisfacer su deseo o disfrutar corporalmente, es reprobable. Aunque su intención sea tener hijos que le sirvan y ocupen su lugar, tampoco es digno de elogio; debe procurar tener hijos para servir al Creador, o tener intención de cumplir el precepto de la unión conyugal como quien paga una deuda. Del mismo modo, en la conversación, incluso cuando habla de sabiduría, debe tener la intención de servir al Creador o realizar algo que conduzca a Su servicio. En resumen, toda persona está obligada a dirigir sus ojos y su corazón hacia sus caminos, a pesar todos sus actos en la balanza de su entendimiento, y cuando vea que algo lo lleva a servir al Creador, bendito sea, lo hará; de lo contrario, no lo hará. Quien se conduce así sirve siempre a su Creador.
