Tania, Parte I; Likutéi Amarim 17:1
Con esto se entiende lo que está escrito: “Porque muy cerca de ti está la cosa, en tu boca y en tu corazón, para hacerla”.
Con esto se entiende lo que está escrito: “Porque muy cerca de ti está la cosa, en tu boca y en tu corazón, para hacerla”.
A primera vista, “en tu corazón” parece contrario a nuestra experiencia, pues no es algo muy cercano transformar el corazón de los deseos de este mundo al amor verdadero de Hashem. Como está escrito en la Guemará: “¿Acaso el temor es una cosa pequeña?”. Y con más razón el amor. Además, nuestros Sabios, de bendita memoria, dijeron que “solo los tzadikim tienen su corazón bajo su dominio”.
Más bien, “para hacerla” quiere decir: el amor que lleva solamente a la acción de las mitzvot, que es la voluntad del corazón en las profundidades ocultas del corazón, aunque no esté revelada en el corazón como llamas de fuego. Esto es “muy cercano” y fácil para toda persona que tiene cerebro en su cabeza, porque su cerebro está bajo su dominio y puede contemplar con él todo lo que desee. Cuando contempla en su cerebro la grandeza del Ein Sof, bendito sea, automáticamente engendrará, al menos en su cerebro, amor a Hashem para adherirse a Él mediante el cumplimiento de Sus mitzvot y Su Torá.
Y “esto es todo el ser humano”, porque está escrito: “Hoy para hacerlas”. “Hoy” es específicamente el mundo de la acción, “y mañana, etc.”, como se explicó en otro lugar.
Y el cerebro gobierna por su naturaleza y nacimiento sobre el ventrículo izquierdo del corazón, sobre la boca y sobre todos los miembros que son instrumentos de la acción, salvo en el caso de quien es verdaderamente rashá, como dijeron nuestros Sabios, de bendita memoria: “Los reshaim están bajo el dominio de su corazón”, y su corazón no está bajo su dominio en absoluto. Este es el castigo por la grandeza e intensidad de su pecado. Y la Torá no habló de estos muertos, que en vida son llamados muertos.
Porque en verdad es imposible que los reshaim comiencen a servir a Hashem sin hacer primero teshuvá por el pasado, para quebrar las kelipot, que son una pantalla separadora y una barrera de hierro que los separa de su Padre en el Cielo. Esto se hace mediante la ruptura de su corazón y la amargura de su alma por sus pecados, como está escrito en el Zóhar sobre el versículo: “Los sacrificios de Dios son un espíritu quebrado; un corazón quebrado, etc.”: mediante un corazón quebrado se quiebra el espíritu de impureza de la sitrá ajará.
Esta es la categoría de teshuvá inferior, elevar la hei inferior, levantarla de su caída, pues cayó hacia los exteriores. Este es el secreto del exilio de la Shejiná, como dijeron nuestros Sabios, de bendita memoria: “Cuando fueron exiliados a Edom, la Shejiná estuvo con ellos”. Es decir, cuando una persona hace actos de Edom, hace descender y arrastra allí la categoría y chispa de Divinidad que da vida a su nefesh-ruaj-neshamá, revestidas en él dentro de la nefesh animal de la kelipá, que está en su corazón, en el ventrículo izquierdo, la cual reina en él mientras es rashá y gobierna su ciudad pequeña; y su nefesh-ruaj-neshamá están cautivas en exilio junto a ella.
Y cuando su corazón se quiebra dentro de él, y se quiebra el espíritu de impureza y sitrá ajará, “y se separan, etc.”, ella se levanta de su caída y también se mantiene firme, como se explicó en otro lugar.
Tania, Parte I; Likutéi Amarim 17
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Estado de la traducción: Traducción española revisada y publicada.
Última revisión editorial: 16 de julio de 2026.