Tania, Parte I; Likutéi Amarim 36:1
He aquí, es sabido el dicho de nuestros Sabios, de bendita memoria, que el propósito de la creación de este mundo es que el Santo, bendito sea, deseó tener para Él una morada en los inferiores.
He aquí, es sabido el dicho de nuestros Sabios, de bendita memoria, que el propósito de la creación de este mundo es que el Santo, bendito sea, deseó tener para Él una morada en los inferiores.
He aquí, ante Él, bendito sea, no corresponde hablar de arriba y abajo, porque Él, bendito sea, llena todos los mundos por igual.
Más bien, la explicación del asunto es que antes de que el mundo fuera creado, Él solo, bendito sea, era único y singular, y llenaba todo este lugar en el que creó el mundo; y también ahora es así ante Él, bendito sea. Solo que el cambio se da respecto de quienes reciben Su vitalidad y Su luz, bendito sea, pues la reciben por medio de muchas vestimentas que cubren y ocultan Su luz, bendito sea. Como está escrito: “Porque el hombre no Me verá y vivirá”, y como explicaron nuestros Sabios, de bendita memoria, que incluso los ángeles llamados “Jayot” no ven, etc.
Este es el asunto del encadenamiento de los mundos y su descenso de nivel en nivel, mediante la multiplicidad de vestimentas que ocultan la luz y la vitalidad que provienen de Él, bendito sea, hasta que fue creado este mundo físico y material literalmente. Este es el más bajo en nivel, pues no hay inferior por debajo de él respecto al ocultamiento de Su luz, bendito sea, y a la oscuridad doble y redoblada, hasta estar lleno de kelipot y sitrá ajará, que son literalmente opuestas a Hashem, diciendo: “Yo soy y no hay nada más”.
He aquí, el propósito del encadenamiento de los mundos y su descenso de nivel en nivel no es por causa de los mundos superiores, pues para ellos esto representa un descenso desde la luz de Su rostro, bendito sea. Más bien, el propósito es este mundo inferior, porque así surgió en Su Voluntad, bendito sea: que haya satisfacción ante Él, bendito sea, cuando la sitrá ajará sea subyugada y la oscuridad se transforme en luz, de modo que la luz de Hashem, el Ein Sof, bendito sea, ilumine en el lugar de la oscuridad y de la sitrá ajará de todo este mundo, con mayor elevación, mayor fuerza y con la superioridad de la luz que proviene de la oscuridad, más que Su iluminación en los mundos superiores, donde ilumina por medio de vestimentas y ocultamiento del rostro que esconden y ocultan la luz del Ein Sof, bendito sea, para que no se anulen en su existencia.
Para esto el Santo, bendito sea, dio la Torá a Israel, llamada fuerza y poder. Como dijeron nuestros Sabios, de bendita memoria, que el Santo, bendito sea, da fuerza a los tzadikim para recibir su recompensa en el futuro, de modo que no se anulen literalmente en su existencia ante la luz de Hashem que será revelada en el futuro sin ninguna vestimenta. Como está escrito: “Tu Maestro ya no se ocultará, y tus ojos verán a tu Maestro”; y está escrito: “Porque ojo a ojo verán, etc.”; y está escrito: “Ya no tendrás el sol como luz de día, etc., porque Hashem será para ti luz eterna, etc.”.
Y es sabido que los días del Mashíaj, y especialmente cuando revivan los muertos, son el propósito y la perfección de la creación de este mundo, para lo cual fue creado desde el principio.
Nota: Y la recepción principal de la recompensa será en el séptimo milenio, como está escrito en Likutéi Torá del Arizal, de bendita memoria.
Algo semejante ya ocurrió una vez en el mundo, en el momento de la entrega de la Torá, como está escrito: “A ti se te mostró para saber que Hashem es Elokim; no hay nada fuera de Él”. “Se te mostró” literalmente, con visión sensorial, como está escrito: “Y todo el pueblo veía las voces”: veían lo que normalmente se oye. Y explicaron nuestros Sabios, de bendita memoria: miraban hacia el oriente y oían la palabra salir: “Yo soy, etc.”. Y así hacia los cuatro puntos cardinales, hacia arriba y hacia abajo, como explicaron en los Tikunim: “No hay lugar desde el cual Él no hablara con ellos, etc.”.
Esto fue por la revelación de Su Voluntad, bendito sea, en los Diez Mandamientos, que son la totalidad de la Torá, la cual es la interioridad de Su Voluntad, bendito sea, y Su Jojmá; y allí no hay ocultamiento del rostro en absoluto. Como se dice: “Porque con la luz de Tu rostro nos diste una Torá de vida”. Por eso quedaron anulados literalmente en su existencia, como dijeron nuestros Sabios, de bendita memoria: “Con cada palabra, sus almas salían, etc.; solo que el Santo, bendito sea, se las devolvía con el rocío con el que en el futuro revivirá a los muertos”. Este es el rocío de la Torá, llamada “fuerza”, como dijeron nuestros Sabios, de bendita memoria: “Todo el que se ocupa en la Torá, el rocío de la Torá lo revive, etc.”.
Solo que después el pecado causó que ellos y el mundo se materializaran, hasta el tiempo del fin de los días, cuando se refinará la materialidad del cuerpo y del mundo, y podrán recibir la revelación de la luz de Hashem, que iluminará a Israel por medio de la Torá, llamada “fuerza”. Y por la superioridad de la iluminación hacia Israel, también brillará la oscuridad de las naciones, como está escrito: “Y caminarán naciones a tu luz, etc.”; y está escrito: “Casa de Yaakov, venid y caminemos en la luz de Hashem”; y está escrito: “Y se revelará la gloria de Hashem, y toda carne verá junta, etc.”; y está escrito: “Entrar en las hendiduras de las rocas y en las grietas de los peñascos, por temor a Hashem y por el esplendor de Su majestad, etc.”. Y como decimos: “Manifiéstate con el esplendor de la majestad de Tu fuerza sobre todos los habitantes de Tu mundo, etc.”.
Tania, Parte I; Likutéi Amarim 36
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Estado de la traducción: Traducción española revisada y publicada.
Última revisión editorial: 16 de julio de 2026.