Tania, Parte I; Likutéi Amarim 47:1
He aquí, “en cada generación y generación —y cada día y día— la persona está obligada a verse a sí misma como si hubiera salido hoy de Mitzráim”. Esto es la salida de la nefesh divina del encierro del cuerpo, “piel de serpiente”, para incluirse en la unión de la luz del Ein Sof, bendito sea, mediante el estudio de la Torá y las mitzvot en general, y en particular mediante la aceptación del Reino del Cielo en la lectura del Shemá, en la cual acepta y atrae sobre sí Su unidad, bendito sea, de forma explícita, al decir: “Hashem es nuestro Dios, Hashem es Uno”.
