Tania, Parte I; Likutéi Amarim 6:1
Y he aquí: “Dios hizo esto frente a aquello”.
Y he aquí: “Dios hizo esto frente a aquello”.
Porque así como la nefesh divina está compuesta de diez sefirot santas y se reviste en tres vestimentas santas, así también la nefesh de la sitrá ajará, proveniente de kelipat noga y revestida en la sangre del ser humano, está compuesta de diez coronas de impureza. Estas son: siete malas middot que provienen de los cuatro elementos malos mencionados arriba, y el intelecto que las engendra, dividido en tres: Jojmá, Biná y Dáat, fuente de las middot. Porque las middot son según el valor del intelecto: el niño desea y ama cosas pequeñas y de poco valor, porque su intelecto es pequeño y limitado para captar cosas más preciosas que ellas. Y así también se enoja y se irrita por cosas pequeñas; y lo mismo ocurre con la vanagloria y las demás middot.
Y estas diez categorías impuras, cuando la persona piensa en ellas, habla o actúa por medio de ellas, entonces su pensamiento en su cerebro, su habla en su boca y la fuerza de acción en sus manos y demás miembros son llamados “vestimentas de impureza” para estas diez categorías impuras, que se revisten en ellas en el momento de la acción, del habla o del pensamiento.
Y ellas son todos los actos que se hacen bajo el sol, acerca de los cuales “todo es vanidad y aflicción de espíritu”. Como está escrito en el Zóhar, en Beshalaj, que son “quebranto del espíritu, etc.”. Y así también todas las palabras y todos los pensamientos que no son para Hashem, ni para Su voluntad ni para Su servicio. Esta es la explicación del término “sitrá ajará”: el otro lado, es decir, el lado que no es el lado de la santidad.
Y el lado de la santidad no es sino la presencia y la atracción de la santidad del Santo, bendito sea. Y el Santo, bendito sea, no mora sino sobre algo que está anulado ante Él, bendito sea, ya sea en acto literal, como los ángeles superiores, o en potencia, como todo hombre de Israel abajo, que tiene la capacidad de estar verdaderamente anulado ante el Santo, bendito sea, mediante la entrega de su vida por la santificación de Hashem.
Por eso dijeron nuestros Sabios, de bendita memoria, que incluso cuando uno solo se sienta y se ocupa en la Torá, la Shejiná reposa, etc.; y “en todo lugar donde hay diez, la Shejiná mora”, siempre.
Pero todo aquello que no está anulado ante Él, bendito sea, sino que es una entidad separada por sí misma, no recibe su vitalidad de la santidad del Santo, bendito sea, desde la interioridad de la santidad, su esencia y substancia en su gloria y por sí misma, sino desde la categoría de “parte posterior”, que desciende de nivel en nivel, decenas de miles de niveles, en el encadenamiento de los mundos por vía de causa y efecto y numerosos tzimtzumim, hasta que la luz y la vitalidad se reducen tanto, disminución tras disminución, que pueden contraerse y revestirse en estado de exilio dentro de esa entidad separada, para darle vida y sostenerla de la nada a la existencia, a fin de que no vuelva a ser nada y cero como al principio, antes de haber sido creada.
Por eso este mundo y todo lo que contiene es llamado el mundo de las kelipot y de la sitrá ajará. Por eso todos los actos de este mundo son duros y malos, y los malvados prevalecen en él, como está escrito en Etz Jaim, portal 42, final del capítulo 4.
Nota: Aunque dentro de él están las diez sefirot de Asiyá de santidad, como está escrito en Etz Jaim, portal 43; y dentro de estas diez sefirot de Asiyá están las diez sefirot de Yetzirá; y dentro de ellas, las diez sefirot de Beriá; y dentro de ellas, las diez sefirot de Atzilut, dentro de las cuales está la luz del Ein Sof, bendito sea. Resulta que la luz del Ein Sof, bendito sea, llena toda esta tierra inferior por medio de Su revestimiento en las diez sefirot de los cuatro mundos: Atzilut, Beriá, Yetzirá y Asiyá, como está escrito en Etz Jaim, portal 47, capítulo 2, y en Sefer Gilgulim, capítulo 20.
Solo que las kelipot se dividen en dos niveles, uno por debajo del otro.
El nivel inferior son las tres kelipot impuras y completamente malas, que no contienen bien alguno. En la Carroza de Yejezkel son llamadas “viento tempestuoso” y “gran nube, etc.”.
De ellas fluyen y se derivan las almas de todas las naciones del mundo y la existencia de sus cuerpos; las almas de todos los animales, bestias, aves y peces impuros y prohibidos para comer, y la existencia de sus cuerpos; la existencia y vitalidad de todos los alimentos prohibidos del reino vegetal, como orlá y kilayim de la viña, etc., como está escrito en Etz Jaim, portal 49, capítulo 6. Y así también la existencia y vitalidad de todo acto, palabra y pensamiento de todos los trescientos sesenta y cinco mandamientos negativos y sus ramas, como está escrito allí al final del capítulo 5.
Tania, Parte I; Likutéi Amarim 6
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Estado de la traducción: Traducción española revisada y publicada.
Última revisión editorial: 16 de julio de 2026.