Kitzur Shulchan Arukh 63:1
כְּשֵׁם שֶׁאוֹנָאָה אֲסוּרָה בְּמִקָּח וּמִמְכָּר, כָּךְ אֲסוּרָה אוֹנָאָה בִּדְבָרִים, שֶׁנֶּאֱמַר וְלֹא תוֹנוּ אִישׁ אֶת עֲמִיתוֹ וְיָרֵאתָ מֵאֱלֹהֶיךָ, זוֹ אוֹנָאַת דְּבָרִים. וּגְדוֹלָה אוֹנָאַת דְּבָרִים מֵאוֹנָאַת מָמוֹן, שֶׁזֶה נִתָּן לְהִשָּׁבוֹן וְזֶה לֹא נִתָּן לְהִשָּׁבוֹן, זֶה בְּמָמוֹנוֹ וְזֶה בְּגוּפוֹ. וְהַצּוֹעֵק עַל אוֹנָאַת דְּבָרִים, נַעֲנָה מִיָּד. וְצָרִיךְ לִזָּהֵר בְּיוֹתֵר מֵאוֹנָאַת אִשְׁתּוֹ, שֶׁלֹּא לְצַעֲרָהּ בִּדְבָרִים, לְפִי שֶׁהָאִשָּׁה רַכָּה בַּטֶּבַע, וְעַל צַעַר מְעַט הִיא בּוֹכָה, וְהַשֵּׁם יִתְבָּרַךְ מַקְפִּיד עַל הַדְּמָעוֹת, וְשַׁעֲרֵי דְּמָעוֹת לֹא נִנְעֲלוּ.
Así como está prohibido engañar en la compraventa, también está prohibido herir o engañar mediante palabras, como está escrito: «No afligirá ninguno a su prójimo, y temerás a tu Dios». Esto se refiere a la aflicción verbal. La aflicción verbal es más grave que el engaño económico, pues el dinero puede devolverse, pero el daño emocional no puede restituirse. El engaño económico afecta los bienes de la persona; la aflicción verbal afecta a la persona misma. El clamor de quien ha sufrido aflicción verbal es respondido inmediatamente. Se debe tener especial cuidado de no afligir a la propia esposa mediante palabras, pues la mujer es sensible por naturaleza y puede llorar debido a una aflicción pequeña. El Eterno, bendito sea, presta especial atención a las lágrimas, y las puertas de las lágrimas nunca fueron cerradas.
