Los celos, el deseo y el honor sacan al hombre del mundo. Los ángeles servidores dijeron ante el Santo, bendito sea: «Señor de todos los mundos, ¿qué es el hombre para que lo conozcas? El hombre es semejante a un soplo; no posee nada propio salvo su polvo». Él les dijo: «Mientras todos vosotros me alabáis en las alturas, él proclama Mi unidad en las regiones inferiores. Y no solo eso: ¿sois capaces de presentaros y dar nombres a todas las criaturas que he creado?». Se presentaron, pero no pudieron. Inmediatamente se presentó Adam y puso nombre a todo, como está dicho: «Y el hombre puso nombres a todos los animales domésticos». Cuando los ángeles servidores lo vieron, retrocedieron. Dijeron los ángeles servidores: «Si no tramamos un plan para que este hombre peque ante su Creador, no podremos vencerlo».
Samael era un gran príncipe en el cielo. Las criaturas celestiales tenían cuatro alas; los serafines, seis alas; y Samael, doce alas. ¿Qué hizo Samael? Tomó a su grupo y descendió, y examinó todas las criaturas que el Santo, bendito sea, había creado en Su mundo. No encontró entre ellas ninguna tan hábil para hacer el mal como la serpiente, como está dicho: «Y la serpiente era astuta». Su aspecto era parecido al de un camello, y Samael subió y montó sobre ella. Y la Torá clamaba y decía: «¿Qué haces, Samael? Ahora que el mundo acaba de ser creado, ¿es momento de rebelarse en las alturas? ¿En un tiempo de servicio constante en las alturas? Señor de todos los mundos, “te reirás de su caballo y de su jinete”».
¿A qué se parece esto? A un hombre poseído por un espíritu maligno. Todos los actos que realiza y todas las palabras que pronuncia, ¿las dice por voluntad propia? ¿Acaso no actúa conforme a la voluntad del espíritu maligno que está sobre él? Así también la serpiente: todos los actos que hizo y todas las palabras que pronunció no procedían sino de la voluntad de Samael. Sobre él dice la Escritura: «Por su propia maldad será derribado el malvado».
¿A qué se parece esto? A un rey que tomó esposa y la puso al frente de todo cuanto poseía. Le dijo: «Todo lo que tengo queda en tus manos, excepto esta casa, que está llena de escorpiones». Vino a verla un anciano, como quien va a pedir vinagre, y le preguntó: «¿Cómo se comporta contigo?». Ella le dijo: «El discípulo me trata bien, pues me puso al frente de todo lo que posee. Me dijo: “Todo lo que tengo queda en tus manos, excepto esta casa, que está llena de escorpiones”». Él le dijo: «Pues todas las joyas del rey están en ese recipiente; lo que sucede es que quiere tomar otra esposa y entregárselas a ella». Este rey es Adam, el primer hombre; la mujer es Javá; y el que pide vinagre es la serpiente. Sobre ellos dice la Escritura: «Allí cayeron los que obran la iniquidad; fueron derribados y no pudieron levantarse».
La serpiente reflexionó consigo misma y dijo: «Si voy y hablo con Adam, sé que no me escuchará, porque el hombre siempre es duro, como está dicho: “Y el hombre era de malas acciones”. Mejor iré y hablaré con Javá, pues sé que la mujer me escuchará, ya que las mujeres escuchan a todas las criaturas, como está dicho: “Ingenua, sin saber nada”». La serpiente fue y dijo a la mujer: «¿Acaso os han dado un mandamiento acerca de los frutos del árbol?». Ella le respondió: «Sí», como está dicho: «Pero del fruto del árbol que está en medio del jardín». En cuanto la serpiente oyó las palabras de Javá, encontró una abertura para entrar. Le dijo: «Esta prohibición no es sino por mal de ojo, pues cuando comáis de él seréis como Dios. Así como Él es el único Creador de los dos mundos, también vosotros podréis crear mundos y destruir mundos. Así como Él hace morir y vivir, también vosotros podréis hacer morir y vivir», como está dicho: «Porque Dios sabe que el día que comáis de él se abrirán vuestros ojos».
Y la serpiente fue y tocó el árbol. El árbol gritó y dijo: «¡Malvado! ¡No me toques!», como está dicho (Salmos 36:12): «Que no venga contra mí el pie del orgullo, ni me desplace la mano de los malvados».
La serpiente fue y dijo a la mujer: «Mira, lo he tocado y no he muerto; tú también puedes tocarlo y no morirás». La mujer fue y tocó el árbol, y vio al ángel de la muerte venir frente a ella. Dijo: «¡Ay de mí por haberlo tocado! Ahora voy a morir, y el Santo, bendito sea, hará otra mujer y se la dará a Adam. Mejor haré que él coma conmigo. Si muero, moriremos los dos; y si vivo, viviremos los dos». Tomó de los frutos del árbol, comió y se los dio a su marido. Cuando Adam comió de los frutos del árbol, se vio desnudo, se le abrieron los ojos y se le embotaron los dientes. Le dijo: «¿Qué me has dado de comer, que mis ojos se han abierto y se me han embotado los dientes? Así como se han embotado mis dientes, se embotarán los dientes de todas las generaciones».
Capítulo 13
Pirkei de Rabí Eliezer 13
פרקי דרבי אליעזר י״ג
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1Los celos, el deseo y el honor sacan al hombre del mundo. Los ángeles servidores dijeron ante el Santo, bendito sea: «Señor de todos los mundos, ¿qué es el hombre para que lo conozcas? El hombre es semejante a un soplo; no posee nada propio salvo su polvo». Él les dijo: «Mientras todos vosotros me alabáis en las alturas, él proclama Mi unidad en las regiones inferiores. Y no solo eso: ¿sois capaces de presentaros y dar nombres a todas las criaturas que he creado?». Se presentaron, pero no pudieron. Inmediatamente se presentó Adam y puso nombre a todo, como está dicho: «Y el hombre puso nombres a todos los animales domésticos». Cuando los ángeles servidores lo vieron, retrocedieron. Dijeron los ángeles servidores: «Si no tramamos un plan para que este hombre peque ante su Creador, no podremos vencerlo».1הַקִּנְאָה וְהַתַּאֲוָה וְהַכָּבוֹד מוֹצִיאִין אֶת הָאָדָם מִן הָעוֹלָם. אָמְרוּ מַלְאֲכֵי הַשָּׁרֵת לִפְנֵי הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא: ״רִבּוֹן כָּל הָעוֹלָמִים, מָה אָדָם וַתֵּדָעֵהוּ? אָדָם לַהֶבֶל דָּמָה, אֵין לוֹ אֶלָּא עֲפָרוֹ מִשֶּׁלּוֹ״. אָמַר לָהֶם: ״מַה שֶּׁאַתֶּם כֻּלְּכֶם מְקַלְּסִים אוֹתִי בָּעֶלְיוֹנִים, הוּא מְיַחֵד אוֹתִי בַּתַּחְתּוֹנִים. וְלֹא עוֹד, אֶלָּא יְכוֹלִים אַתֶּם לַעֲמֹד וְלִקְרֹא שֵׁמוֹת לְכָל הַבְּרִיּוֹת שֶׁבָּרָאתִי?״ וְעָמְדוּ וְלֹא יָכְלוּ. מִיָּד עָמַד אָדָם וְקָרָא שֵׁמוֹת לַכֹּל, שֶׁנֶּאֱמַר: ״וַיִּקְרָא הָאָדָם שֵׁמוֹת לְכָל הַבְּהֵמָה״. וְכָאן, כֵּיוָן שֶׁרָאוּ מַלְאֲכֵי הַשָּׁרֵת, שָׁבוּ לַאֲחוֹרֵיהֶם. אָמְרוּ מַלְאֲכֵי הַשָּׁרֵת: ״אִם אֵין אָנוּ בָּאִים בְּעֵצָה עַל אָדָם זֶה שֶׁיֶּחֱטָא לִפְנֵי בּוֹרְאוֹ, אֵין אָנוּ יְכוֹלִין בּוֹ״.2Samael era un gran príncipe en el cielo. Las criaturas celestiales tenían cuatro alas; los serafines, seis alas; y Samael, doce alas. ¿Qué hizo Samael? Tomó a su grupo y descendió, y examinó todas las criaturas que el Santo, bendito sea, había creado en Su mundo. No encontró entre ellas ninguna tan hábil para hacer el mal como la serpiente, como está dicho: «Y la serpiente era astuta». Su aspecto era parecido al de un camello, y Samael subió y montó sobre ella. Y la Torá clamaba y decía: «¿Qué haces, Samael? Ahora que el mundo acaba de ser creado, ¿es momento de rebelarse en las alturas? ¿En un tiempo de servicio constante en las alturas? Señor de todos los mundos, “te reirás de su caballo y de su jinete”».2וְהָיָה סָמָאֵל שַׂר גָּדוֹל בַּשָּׁמַיִם, וְהַחַיּוֹת מֵאַרְבַּע כְּנָפַיִם וּשְׂרָפִים מִשֵּׁשׁ כְּנָפַיִם, וְסָמָאֵל מִשְּׁנֵים עָשָׂר כְּנָפַיִם. מֶה עָשָׂה סָמָאֵל? לָקַח כַּת שֶׁלּוֹ וְיָרַד וְרָאָה כָּל הַבְּרִיּוֹת שֶׁבָּרָא הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא בְּעוֹלָמוֹ, וְלֹא מָצָא בָּהֶם חָכָם לְהָרַע כַּנָּחָשׁ, שֶׁנֶּאֱמַר: ״וְהַנָּחָשׁ הָיָה עָרוּם״. וְהָיָה דְמוּתוֹ כְּמִין גָּמָל, וְעָלָה וְרָכַב עָלָיו. וְהַתּוֹרָה הָיְתָה צוֹעֶקֶת וְאוֹמֶרֶת: מָה סָמָאֵל? עַכְשָׁו נִבְרָא הָעוֹלָם, עֵת לִמְרֹד בַּמָּרוֹם? בְּעֵת בַּמָּרוֹם תְּמִידִיָּא? רִבּוֹן כָּל הָעוֹלָמִים ״תִּשְׂחַק לְסוּסוֹ וּלְרֹכְבוֹ״.3¿A qué se parece esto? A un hombre poseído por un espíritu maligno. Todos los actos que realiza y todas las palabras que pronuncia, ¿las dice por voluntad propia? ¿Acaso no actúa conforme a la voluntad del espíritu maligno que está sobre él? Así también la serpiente: todos los actos que hizo y todas las palabras que pronunció no procedían sino de la voluntad de Samael. Sobre él dice la Escritura: «Por su propia maldad será derribado el malvado».3מָשָׁל לְמָה הַדָּבָר דּוֹמֶה? לְאָדָם שֶׁיֵּשׁ בּוֹ רוּחַ רָעָה. כָּל מַעֲשִׂים שֶׁהוּא עוֹשֶׂה וְכָל דְּבָרִים שֶׁהוּא מְדַבֵּר, מִדַּעְתּוֹ הוּא מְדַבֵּר? וַהֲלֹא אֵינוֹ עוֹשֶׂה אֶלָּא מִדַּעַת רוּחַ רָעָה שֶׁיֵּשׁ עָלָיו. כָּךְ הַנָּחָשׁ, כָּל מַעֲשִׂים שֶׁעָשָׂה וְכָל דְּבָרִים שֶׁדִּבֵּר, לֹא דִבֵּר אֶלָּא מִדַּעְתּוֹ שֶׁל סָמָאֵל. עָלָיו הַכָּתוּב אוֹמֵר: ״בְּרָעָתוֹ יִדָּחֶה רָשָׁע״.4¿A qué se parece esto? A un rey que tomó esposa y la puso al frente de todo cuanto poseía. Le dijo: «Todo lo que tengo queda en tus manos, excepto esta casa, que está llena de escorpiones». Vino a verla un anciano, como quien va a pedir vinagre, y le preguntó: «¿Cómo se comporta contigo?». Ella le dijo: «El discípulo me trata bien, pues me puso al frente de todo lo que posee. Me dijo: “Todo lo que tengo queda en tus manos, excepto esta casa, que está llena de escorpiones”». Él le dijo: «Pues todas las joyas del rey están en ese recipiente; lo que sucede es que quiere tomar otra esposa y entregárselas a ella». Este rey es Adam, el primer hombre; la mujer es Javá; y el que pide vinagre es la serpiente. Sobre ellos dice la Escritura: «Allí cayeron los que obran la iniquidad; fueron derribados y no pudieron levantarse».4מָשָׁל לְמָה הַדָּבָר דּוֹמֶה? לְמֶלֶךְ שֶׁנָּשָׂא אִשָּׁה וְהִשְׁלִיטָהּ עַל כָּל מַה שֶּׁיֵּשׁ לוֹ. אָמַר לָהּ: ״הֲרֵי כָּל מַה שֶּׁיֵּשׁ לִי בְּיָדֵךְ, חוּץ מִן הַבַּיִת הַזֶּה שֶׁהִיא מְלֵאָה עַקְרַבִּים״. וּבָא זָקֵן אֶחָד אֶצְלָהּ, כְּגוֹן שׁוֹאֵל חֹמֶץ. אָמַר לָהּ: ״נָהוּג עִמָּךְ?״ אָמְרָה לוֹ: ״יָפֶה תַּלְמִיד נָהוּג עִמִּי, שֶׁהִשְׁלִיטַנִי עַל כָּל מַה שֶּׁיֵּשׁ לוֹ. אָמַר לִי: 'הֲרֵי כָּל מַה שֶּׁיֵּשׁ לִי בְּיָדֵךְ, חוּץ מִן הַבַּיִת הַזֶּה שֶׁהִיא מְלֵאָה עַקְרַבִּים'״. אָמַר לָהּ: ״וַהֲרֵי כָּל קוֹזְמִיָּא שֶׁל הַמֶּלֶךְ הֲרֵי הֵן בַּחָבִית הַזֶּה, אֶלָּא שֶׁהוּא מְבַקֵּשׁ לִישָּׂא אִשָּׁה אַחֶרֶת וְלִיתְּנָם לָהּ״. הַמֶּלֶךְ הַזֶּה הוּא אָדָם הָרִאשׁוֹן, וְהָאִשָּׁה זוֹ חַוָּה, שׁוֹאֵל חֹמֶץ זֶה הַנָּחָשׁ. וַעֲלֵיהֶם הַכָּתוּב אוֹמֵר: ״שָׁם נָפְלוּ פֹּעֲלֵי אָוֶן, דֹּחוּ וְלֹא יָכְלוּ קוּם״.5La serpiente reflexionó consigo misma y dijo: «Si voy y hablo con Adam, sé que no me escuchará, porque el hombre siempre es duro, como está dicho: “Y el hombre era de malas acciones”. Mejor iré y hablaré con Javá, pues sé que la mujer me escuchará, ya que las mujeres escuchan a todas las criaturas, como está dicho: “Ingenua, sin saber nada”». La serpiente fue y dijo a la mujer: «¿Acaso os han dado un mandamiento acerca de los frutos del árbol?». Ella le respondió: «Sí», como está dicho: «Pero del fruto del árbol que está en medio del jardín». En cuanto la serpiente oyó las palabras de Javá, encontró una abertura para entrar. Le dijo: «Esta prohibición no es sino por mal de ojo, pues cuando comáis de él seréis como Dios. Así como Él es el único Creador de los dos mundos, también vosotros podréis crear mundos y destruir mundos. Así como Él hace morir y vivir, también vosotros podréis hacer morir y vivir», como está dicho: «Porque Dios sabe que el día que comáis de él se abrirán vuestros ojos».5דָּן דִּין נָחָשׁ בֵּינוֹ לְבֵין עַצְמוֹ וְאָמַר: אִם הוֹלֵךְ אֲנִי וְאוֹמֵר לְאָדָם, יוֹדֵעַ אֲנִי שֶׁאֵינוֹ שׁוֹמֵעַ לִי, שֶׁהָאִישׁ לְעוֹלָם קָשֶׁה, שֶׁנֶּאֱמַר: ״וְהָאִישׁ רַע מַעֲלָלִים״. אֶלָּא הוֹלֵךְ אֲנִי וְאוֹמֵר לְחַוָּה, שֶׁהָאִשָּׁה שֶׁאֲנִי יוֹדֵעַ שֶׁהִיא שׁוֹמַעַת לִי, שֶׁהַנָּשִׁים נִשְׁמָעוֹת לְכָל הַבְּרִיּוֹת, שֶׁנֶּאֱמַר: ״פְּתַיּוּת וּבַל יָדְעָה מָּה״. וְהָלַךְ הַנָּחָשׁ וְאָמַר לָאִשָּׁה: ״וְכִי אַתֶּם מְצֻוִּים עַל פֵּרוֹת הָאִילָן?״ אָמְרָה לוֹ: ״הֵן״, שֶׁנֶּאֱמַר: ״וּמִפְּרִי הָעֵץ אֲשֶׁר בְּתוֹךְ הַגָּן״. כֵּיוָן שֶׁשָּׁמַע הַנָּחָשׁ דְּבָרֶיהָ שֶׁל חַוָּה, מָצָא לוֹ פֶּתַח לְהִכָּנֵס. אָמַר לָהּ: ״אֵין צִוּוּי זֶה אֶלָּא עַיִן הָרַע, כִּי בְּשָׁעָה שֶׁאַתֶּם אוֹכְלִים מִמֶּנּוּ תִּהְיוּ כְּמוֹהוּ אֱלֹהִים. מָה הוּא בּוֹרֵא יָחִיד שְׁנֵי עוֹלָמוֹת, אַף אַתֶּם יְכוֹלִים לִבְרֹא עוֹלָמוֹת וּלְהַחֲרִיב עוֹלָמוֹת. מָה הוּא מֵמִית וּמְחַיֶּה, אַף אַתֶּם יְכוֹלִים לְהָמִית וּלְהַחֲיוֹת״, שֶׁנֶּאֱמַר: ״כִּי יֹדֵעַ אֱלֹהִים כִּי בְּיוֹם אֲכָלְכֶם מִמֶּנּוּ וְנִפְקְחוּ עֵינֵיכֶם״.6Y la serpiente fue y tocó el árbol. El árbol gritó y dijo: «¡Malvado! ¡No me toques!», como está dicho (Salmos 36:12): «Que no venga contra mí el pie del orgullo, ni me desplace la mano de los malvados».6וְהַנָּחָשׁ הָלַךְ וְנָגַע בָּאִילָן, וְהָאִילָן צָוַח וְאָמַר: ״רָשָׁע! אַל תִּגַּע בִּי!״ שֶׁנֶּאֱמַר (תהלים לו יב): ״אַל תְּבוֹאֵנִי רֶגֶל גַּאֲוָה, וְיַד רְשָׁעִים אַל תְּנִידֵנִי״.7La serpiente fue y dijo a la mujer: «Mira, lo he tocado y no he muerto; tú también puedes tocarlo y no morirás». La mujer fue y tocó el árbol, y vio al ángel de la muerte venir frente a ella. Dijo: «¡Ay de mí por haberlo tocado! Ahora voy a morir, y el Santo, bendito sea, hará otra mujer y se la dará a Adam. Mejor haré que él coma conmigo. Si muero, moriremos los dos; y si vivo, viviremos los dos». Tomó de los frutos del árbol, comió y se los dio a su marido. Cuando Adam comió de los frutos del árbol, se vio desnudo, se le abrieron los ojos y se le embotaron los dientes. Le dijo: «¿Qué me has dado de comer, que mis ojos se han abierto y se me han embotado los dientes? Así como se han embotado mis dientes, se embotarán los dientes de todas las generaciones».7הָלַךְ הַנָּחָשׁ וְאָמַר לָאִשָּׁה: ״הֲרֵי נָגַעְתִּי בּוֹ וְלֹא מַתִּי, אַף אַתְּ תִּגְּעִי בּוֹ וְלֹא תָמוּתִי״. וְהָלְכָה הָאִשָּׁה וְנָגְעָה בּוֹ בָּאִילָן וְרָאֲתָה מַלְאַךְ הַמָּוֶת בָּא כְּנֶגְדָּהּ. אָמְרָה: ״אוֹי לִי שֶׁנָּגַעְתִּי! עַכְשָׁיו אָנֹכִי מֵתָה וְהַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא עוֹשֶׂה אִשָּׁה אַחֶרֶת וְנוֹתְנָהּ לְאָדָם. אֶלָּא אָנֹכִי גּוֹרֶמֶת לוֹ שֶׁיֹּאכַל עִמִּי. אִם אָמוּת – נָמוּת שְׁנֵינוּ, וְאִם אֶחְיֶה – נִחְיֶה שְׁנֵינוּ״. וְלָקְחָה מִפֵּרוֹת הָאִילָן וְאָכְלָה וְנָתְנָה לְאִישָׁהּ. כֵּיוָן שֶׁאָכַל אָדָם מִפֵּרוֹת הָאִילָן, רָאָה אֶת עַצְמוֹ עֵרוֹם וְנִפְקְחוּ עֵינָיו וְקָהוּ שִׁנָּיו. אָמַר לָהּ: ״מַהוּ שֶׁהֶאֱכַלְתִּנִי שֶׁעֵינַי נִפְקְחוּ וְקָהוּ שִׁנַּי עָלַי? כְּשֵׁם שֶׁקָּהוּ שִׁנַּי, כֵּן יִקְהוּ שִׁנֵּי כָּל הַדּוֹרוֹת״.
Ficha editorial de este texto
Estado de la traducción: Traducción española revisada y publicada.
Última revisión editorial: 8 de noviembre de 2026.