Siete prodigios se realizaron en el mundo que jamás habían sido vistos antes.
El primer prodigio: Desde el día en que fueron creados los cielos y la tierra, ningún hombre había sido salvado del fuego hasta que vino nuestro padre Avraham y fue salvado del horno ardiente.
Todos los reyes de la tierra lo escucharon y quedaron maravillados, porque nunca habían visto algo semejante desde la creación del mundo.
¿Y de dónde sabemos que fue salvado del horno ardiente?
Porque está dicho:
«Yo soy Hashem, que te saqué de Ur Kasdim».
Y otro versículo dice:
«Tú eres Hashem, el Dios que escogió a Avram y lo sacó de Ur Kasdim».
El segundo prodigio: Desde el día en que fueron creados los cielos y la tierra, ninguna mujer había dado a luz a los noventa años hasta que vino Sará y dio a luz a los noventa años, con excepción de Javá.
Todos los reyes de la tierra lo escucharon y no lo creyeron.
¿Qué hizo el Santo, bendito sea?
Secó los pechos de sus mujeres, como está dicho (Ezequiel 17:24):
«Y sabrán todos los árboles del campo que Yo soy Hashem, que he humillado al árbol alto, he elevado al árbol bajo, he secado al árbol verde y he hecho florecer al árbol seco».
«Y sabrán todos los árboles del campo»: estas son las naciones del mundo.
«Yo soy Hashem, que he humillado al árbol alto»: este es Nimrod.
«He elevado al árbol bajo»: este es nuestro padre Avraham.
«He secado al árbol verde»: estos son los pechos de las mujeres de las naciones del mundo.
«He hecho florecer al árbol seco»: estos son los pechos de Sará.
Las mujeres traían a sus hijos ante Sará, y ella los amamantaba en paz, como está dicho:
«Sará ha amamantado hijos».
El tercer prodigio: Desde el día en que fueron creados los cielos y la tierra, ningún hombre había mostrado canas hasta que vino nuestro padre Avraham.
Todo el mundo quedó maravillado, porque nunca habían visto algo semejante desde la creación del mundo.
¿Y de dónde sabemos que aparecieron las canas?
Porque está dicho:
«Y Avraham era anciano, avanzado en días».
Rabí Levitas, hombre de Yavne, dice: Así como una corona es el honor de la cabeza del rey, así también las canas son honor y esplendor para los ancianos, como está dicho:
«Y el esplendor de los ancianos son las canas».
El cuarto prodigio: Desde el día en que fue creado el mundo, ningún hombre enfermaba.
En cualquier lugar donde se encontrara una persona, ya fuera en el camino o en el mercado, si estornudaba, su alma salía por sus fosas nasales y moría.
Así fue hasta que vino nuestro padre Yaakov y pidió misericordia por esto.
Dijo ante el Santo, bendito sea:
«Soberano del mundo, no tomes mi alma de mí hasta que haya dado mis últimas instrucciones a mis hijos y a los miembros de mi casa».
Él escuchó su súplica, como está dicho:
«Y sucedió después de estas cosas que dijeron a Yosef: He aquí que tu padre está enfermo».
Todos los reyes de la tierra lo escucharon y quedaron maravillados, porque nunca había sucedido algo semejante desde que fueron creados los cielos y la tierra.
Por eso una persona está obligada a decir a su compañero cuando estornuda:
«¡Vida!».
Porque la muerte del mundo se transformó en luz, como está dicho (Job 41:10):
«Sus estornudos hacen resplandecer la luz».
El quinto prodigio: Desde el día en que fueron creados los cielos y la tierra, nunca las aguas del mar se habían transformado en tierra seca, hasta que Israel salió de Egipto y atravesó el mar caminando sobre tierra seca, como está dicho:
«Y los hijos de Israel caminaron por tierra seca en medio del mar».
Todos los reyes de la tierra se estremecieron, porque nunca había sucedido algo semejante desde la creación del mundo, como está dicho:
«Los pueblos escucharon y temblaron».
El sexto prodigio: Desde el día en que fueron creados los cielos y la tierra, el sol, la luna, las estrellas y todas las constelaciones ascendían para iluminar la tierra sin interferir unos con otros.
Así fue hasta que vino Yehoshúa y dirigió la guerra de Israel.
Llegó la víspera de Shabat y vio la angustia de Israel, pues temía que profanaran el Shabat.
Además, vio a los hechiceros de las naciones intentando dominar las constelaciones para atacar a Israel.
¿Qué hizo Yehoshúa?
Extendió su mano hacia la luz del sol y la luz de la luna, y pronunció sobre ellos el Nombre.
Cada uno permaneció inmóvil en su lugar durante treinta y seis horas, hasta la salida de Shabat, como está dicho:
«Y se detuvo el sol y la luna permaneció inmóvil hasta que el pueblo se vengó de sus enemigos. Y el sol permaneció en medio del cielo y no se apresuró a ponerse durante casi un día entero».
Todos los reyes de la tierra lo vieron y quedaron maravillados, porque nunca había sucedido algo semejante desde la creación del mundo, como está dicho:
«Y no hubo día como aquel, ni antes ni después, en que Hashem escuchara la voz de un hombre, porque Hashem combatía por Israel».
El séptimo prodigio: Desde el día en que fueron creados los cielos y la tierra, ningún hombre había enfermado y después sobrevivido y se había levantado de su enfermedad, hasta que vino Jizkiyahu, rey de Yehudá, quien enfermó y después se recuperó de su enfermedad.
Comenzó a orar ante el Santo, bendito sea, diciendo:
«Te ruego, Hashem, recuerda, por favor, que he caminado delante de Ti con verdad, con justicia y con corazón íntegro, y que he hecho lo que es bueno ante Tus ojos».
Él escuchó su súplica, como está dicho:
«He aquí que añadiré quince años a tus días».
Jizkiyahu dijo ante el Santo, bendito sea:
«Soberano de todos los mundos, dame una señal de que subiré a la Casa de Hashem».
Él le respondió:
«Tu padre Ajaz practicaba la astrología y se postraba ante el sol. El sol huía delante de él y descendía diez grados en sus escalones.
Si quieres, hará descender diez grados o subir diez grados».
Jizkiyahu respondió ante Él:
«Soberano de todos los mundos, que aquellos grados que descendió regresen y permanezcan en su lugar», como está dicho:
«Porque no volverá la sombra hacia atrás en los grados que ha descendido».
El Santo, bendito sea, escuchó su súplica, como está dicho:
«He aquí que haré regresar la sombra de los grados que había descendido».
Todos los reyes de la tierra lo vieron y quedaron maravillados, porque nunca había sucedido algo semejante desde la creación del mundo.
Enviaron mensajeros para contemplar aquel prodigio, como está dicho:
«Y así también en lo referente a los enviados de los príncipes del rey de Babilonia, enviados a él para investigar el prodigio que había sucedido en la tierra».
Jizkiyahu vio a los mensajeros y su corazón se llenó de orgullo.
Les mostró los tesoros de los reyes de Yehudá y los tesoros del Santo de los Santos.
Además, abrió el Arca del Pacto y les mostró las Tablas.
Les dijo:
«Con esto hacemos la guerra y vencemos», como está dicho:
«Y Jizkiyahu se alegró con ellos y les mostró toda la casa de sus tesoros, la plata, el oro, las especias, el aceite precioso, y no hubo cosa alguna que Jizkiyahu no les mostrara en su casa y en todos sus dominios».
El Santo, bendito sea, se enfureció contra él y le dijo:
«¿No te bastó con mostrarles todos los tesoros de los reyes de Yehudá y todos los tesoros del Santo de los Santos, sino que también abriste el Arca y les mostraste las Tablas, obra de Mis manos?
Por tu vida, ellos subirán y se llevarán todos los tesoros de los reyes de Yehudá y todos los tesoros del Santo de los Santos», como está dicho:
«He aquí que vendrán días, dice Hashem, en que todo cuanto hay en tu casa y cuanto tus padres han atesorado hasta este día será llevado a Babilonia; no quedará nada».
Y a cambio de las Tablas, tus hijos serán eunucos en el palacio del rey de Babilonia, como está dicho:
«Y de tus hijos que saldrán de ti, que engendrarás, tomarán algunos y serán eunucos en el palacio del rey de Babilonia».
Estos son Jananiá, Mishael y Azariá, que se convirtieron en eunucos en el palacio del rey de Babilonia y no engendraron hijos.
Sobre ellos dice la Escritura:
«Así ha dicho Hashem a los eunucos que guardan Mis Shabatot y escogen lo que Yo deseo».
Capítulo 52
Pirkei de Rabí Eliezer 52
פרקי דרבי אליעזר נ״ב
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1Siete prodigios se realizaron en el mundo que jamás habían sido vistos antes.
El primer prodigio: Desde el día en que fueron creados los cielos y la tierra, ningún hombre había sido salvado del fuego hasta que vino nuestro padre Avraham y fue salvado del horno ardiente.
Todos los reyes de la tierra lo escucharon y quedaron maravillados, porque nunca habían visto algo semejante desde la creación del mundo.
¿Y de dónde sabemos que fue salvado del horno ardiente?
Porque está dicho:
«Yo soy Hashem, que te saqué de Ur Kasdim».
Y otro versículo dice:
«Tú eres Hashem, el Dios que escogió a Avram y lo sacó de Ur Kasdim».1שִׁבְעָה מוֹפְתִים נַעֲשׂוּ בָעוֹלָם שֶׁלֹּא נִרְאוּ כְמוֹתָן. הַמּוֹפֵת הָרִאשׁוֹן, מִיּוֹם שֶׁנִּבְרְאוּ שָׁמַיִם וָאָרֶץ לֹא הָיָה אָדָם נִצַּל מִן הָאֵשׁ עַד שֶׁבָּא אַבְרָהָם אָבִינוּ וְנִצַּל מִכִּבְשַׁן הָאֵשׁ, וְשָׁמְעוּ כָּל מַלְכֵי הָאָרֶץ וְתָמְהוּ שֶׁלֹּא רָאוּ כָּמוֹהוּ עַד שֶׁנִּבְרָא הָעוֹלָם. וּמִנַּיִן שֶׁנִּצַּל מִכִּבְשַׁן הָאֵשׁ? שֶׁנֶּאֱמַר: ״אֲנִי ה' אֲשֶׁר הוֹצֵאתִיךָ מֵאוּר כַּשְׂדִּים״, וְכָתוּב אַחֵר אוֹמֵר: ״אַתָּה הוּא ה' הָאֱלֹהִים אֲשֶׁר בָּחַרְתָּ בְּאַבְרָם וְהוֹצֵאתוֹ מֵאוּר כַּשְׂדִּים״.2El segundo prodigio: Desde el día en que fueron creados los cielos y la tierra, ninguna mujer había dado a luz a los noventa años hasta que vino Sará y dio a luz a los noventa años, con excepción de Javá.
Todos los reyes de la tierra lo escucharon y no lo creyeron.
¿Qué hizo el Santo, bendito sea?
Secó los pechos de sus mujeres, como está dicho (Ezequiel 17:24):
«Y sabrán todos los árboles del campo que Yo soy Hashem, que he humillado al árbol alto, he elevado al árbol bajo, he secado al árbol verde y he hecho florecer al árbol seco».2הַמּוֹפֵת הַשֵּׁנִי, מִיּוֹם שֶׁנִּבְרְאוּ שָׁמַיִם וָאָרֶץ לֹא יָלְדָה אִשָּׁה לְתִשְׁעִים שָׁנָה עַד שֶׁבָּאת שָׂרָה וְיָלְדָה לְתִשְׁעִים שָׁנָה, לְבַד חַוָּה, וְשָׁמְעוּ כָּל מַלְכֵי הָאָרֶץ וְלֹא הֶאֱמִינוּ. מֶה עָשָׂה הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא? הוֹבִישׁ אֶת שְׁדֵי נְשֵׁיהֶן, שֶׁנֶּאֱמַר (יחזקאל יז, כד) ״וְיָדְעוּ כָּל עֲצֵי הַשָּׂדֶה כִּי אֲנִי ה' הִשְׁפַּלְתִּי עֵץ גָּבֹהַּ הִגְבַּהְתִּי עֵץ שָׁפָל הוֹבַשְׁתִּי עֵץ לָח וְהִפְרַחְתִּי עֵץ יָבֵשׁ״.3«Y sabrán todos los árboles del campo»: estas son las naciones del mundo.
«Yo soy Hashem, que he humillado al árbol alto»: este es Nimrod.
«He elevado al árbol bajo»: este es nuestro padre Avraham.
«He secado al árbol verde»: estos son los pechos de las mujeres de las naciones del mundo.
«He hecho florecer al árbol seco»: estos son los pechos de Sará.
Las mujeres traían a sus hijos ante Sará, y ella los amamantaba en paz, como está dicho:
«Sará ha amamantado hijos».3״וְיָדְעוּ כָּל עֲצֵי הַשָּׂדֶה״, אֵלּוּ אֻמּוֹת הָעוֹלָם. ״אֲנִי ה' הִשְׁפַּלְתִּי עֵץ גָּבֹהַּ״, זֶה נִמְרוֹד. ״הִגְבַּהְתִּי עֵץ שָׁפָל״, זֶה אַבְרָהָם אָבִינוּ. ״הוֹבַשְׁתִּי עֵץ לָח״, אֵלּוּ שְׁדֵי נְשֵׁי אֻמּוֹת הָעוֹלָם. ״וְהִפְרַחְתִּי עֵץ יָבֵשׁ״, אֵלּוּ שְׁדֵי שָׂרָה. וְהָיוּ מְבִיאִין אֶת בְּנֵיהֶם אֵצֶל שָׂרָה וּמֵנִיקָה אוֹתָם בְּשָׁלוֹם, שֶׁנֶּאֱמַר: ״הֵינִיקָה בָנִים שָׂרָה״.4El tercer prodigio: Desde el día en que fueron creados los cielos y la tierra, ningún hombre había mostrado canas hasta que vino nuestro padre Avraham.
Todo el mundo quedó maravillado, porque nunca habían visto algo semejante desde la creación del mundo.
¿Y de dónde sabemos que aparecieron las canas?
Porque está dicho:
«Y Avraham era anciano, avanzado en días».4הַמּוֹפֵת הַשְּׁלִישִׁי, מִיּוֹם שֶׁנִּבְרְאוּ שָׁמַיִם וָאָרֶץ לֹא הָיָה אָדָם שֶׁנִּזְרְקָה בּוֹ שֵׂיבָה, עַד שֶׁבָּא אַבְרָהָם אָבִינוּ, וְתָמְהוּ כָּל הָעוֹלָם שֶׁלֹּא רָאוּ כְּמוֹתוֹ מִיּוֹם שֶׁנִּבְרָא הָעוֹלָם. וּמִנַּיִן שֶׁנִּזְרְקָה שֵׂיבָה, שֶׁנֶּאֱמַר ״וְאַבְרָהָם זָקֵן בָּא בַּיָּמִים״.5Rabí Levitas, hombre de Yavne, dice: Así como una corona es el honor de la cabeza del rey, así también las canas son honor y esplendor para los ancianos, como está dicho:
«Y el esplendor de los ancianos son las canas».5רַבִּי לְוִיטָס אִישׁ יַבְנֶה אוֹמֵר: כְּכָלִיל שֶׁהוּא כָּבוֹד רֹאשׁ הַמֶּלֶךְ, כָּךְ הַשֵּׂיבָה כָּבוֹד וְהָדָר לַזְּקֵנִים, שֶׁנֶּאֱמַר: ״וַהֲדַר זְקֵנִים שֵׂיבָה״.6El cuarto prodigio: Desde el día en que fue creado el mundo, ningún hombre enfermaba.
En cualquier lugar donde se encontrara una persona, ya fuera en el camino o en el mercado, si estornudaba, su alma salía por sus fosas nasales y moría.
Así fue hasta que vino nuestro padre Yaakov y pidió misericordia por esto.
Dijo ante el Santo, bendito sea:
«Soberano del mundo, no tomes mi alma de mí hasta que haya dado mis últimas instrucciones a mis hijos y a los miembros de mi casa».
Él escuchó su súplica, como está dicho:
«Y sucedió después de estas cosas que dijeron a Yosef: He aquí que tu padre está enfermo».
Todos los reyes de la tierra lo escucharon y quedaron maravillados, porque nunca había sucedido algo semejante desde que fueron creados los cielos y la tierra.
Por eso una persona está obligada a decir a su compañero cuando estornuda:
«¡Vida!».
Porque la muerte del mundo se transformó en luz, como está dicho (Iov 41:10):
«Sus estornudos hacen resplandecer la luz».6הַמּוֹפֵת הָרְבִיעִי, מִיּוֹם שֶׁנִּבְרָא הָעוֹלָם לֹא הָיָה אָדָם חוֹלֶה, אֶלָּא בְּכָל מָקוֹם שֶׁהָיָה אָדָם, אִם בַּדֶּרֶךְ אִם בַּשּׁוּק, וְעָטַשׁ — הָיְתָה נַפְשׁוֹ יוֹצֵאת מִנְּחִירָיו וּמֵת, עַד שֶׁבָּא יַעֲקֹב אָבִינוּ וּבִקֵּשׁ רַחֲמִים עַל זֹאת וְאָמַר לִפְנֵי הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא: ״רִבּוֹנוֹ שֶׁל עוֹלָם, אַל תִּקַּח אֶת נַפְשִׁי מִמֶּנִּי עַד אֲשֶׁר אֲנִי מְצַוֶּה אֶת בָּנַי וּבְנֵי בֵיתִי״. וְנֶעְתַּר לוֹ, שֶׁנֶּאֱמַר: ״וַיְהִי אַחֲרֵי הַדְּבָרִים הָאֵלֶּה וַיֹּאמֶר לְיוֹסֵף הִנֵּה אָבִיךָ חוֹלֶה״. וְשָׁמְעוּ כָּל מַלְכֵי הָאָרֶץ וְתָמְהוּ, שֶׁלֹּא הָיָה כָּמוֹהוּ מִיּוֹם שֶׁנִּבְרְאוּ שָׁמַיִם וָאָרֶץ. לְפִיכָךְ חַיָּב אָדָם לוֹמַר לַחֲבֵרוֹ בִּשְׁעַת עֲטִישׁוֹתָיו: ״חַיִּים!״ שֶׁנֶּהְפַּךְ מָוֶת הָעוֹלָם לְאוֹר, שֶׁנֶּאֱמַר (איוב מא, י): ״עֲטִישׁוֹתָיו תָּהֶל אוֹר״.7El quinto prodigio: Desde el día en que fueron creados los cielos y la tierra, nunca las aguas del mar se habían transformado en tierra seca, hasta que Israel salió de Egipto y atravesó el mar caminando sobre tierra seca, como está dicho:
«Y los hijos de Israel caminaron por tierra seca en medio del mar».
Todos los reyes de la tierra se estremecieron, porque nunca había sucedido algo semejante desde la creación del mundo, como está dicho:
«Los pueblos escucharon y temblaron».7הַמּוֹפֵת הַחֲמִישִׁי, מִיּוֹם שֶׁנִּבְרְאוּ שָׁמַיִם וָאָרֶץ לֹא נֶהֶפְכוּ מֵי הַיָּם לְיַבָּשָׁה עַד שֶׁיָּצְאוּ יִשְׂרָאֵל מִמִּצְרַיִם וְעָבְרוּ בְתוֹךְ הַיָּם בַּיַּבָּשָׁה, שֶׁנֶּאֱמַר: ״וּבְנֵי יִשְׂרָאֵל הָלְכוּ בַיַּבָּשָׁה בְּתוֹךְ הַיָּם״. וְרָגְזוּ כָּל מַלְכֵי הָאָרֶץ שֶׁלֹּא הָיָה כָּמוֹהוּ מִיּוֹם שֶׁנִּבְרָא הָעוֹלָם, שֶׁנֶּאֱמַר: ״שָׁמְעוּ עַמִּים יִרְגָּזוּן״.8El sexto prodigio: Desde el día en que fueron creados los cielos y la tierra, el sol, la luna, las estrellas y todas las constelaciones ascendían para iluminar la tierra sin interferir unos con otros.
Así fue hasta que vino Yehoshúa y dirigió la guerra de Israel.
Llegó la víspera de Shabat y vio la angustia de Israel, pues temía que profanaran el Shabat.
Además, vio a los hechiceros de las naciones intentando dominar las constelaciones para atacar a Israel.
¿Qué hizo Yehoshúa?
Extendió su mano hacia la luz del sol y la luz de la luna, y pronunció sobre ellos el Nombre.
Cada uno permaneció inmóvil en su lugar durante treinta y seis horas, hasta la salida de Shabat, como está dicho:
«Y se detuvo el sol y la luna permaneció inmóvil hasta que el pueblo se vengó de sus enemigos. Y el sol permaneció en medio del cielo y no se apresuró a ponerse durante casi un día entero».
Todos los reyes de la tierra lo vieron y quedaron maravillados, porque nunca había sucedido algo semejante desde la creación del mundo, como está dicho:
«Y no hubo día como aquel, ni antes ni después, en que Hashem escuchara la voz de un hombre, porque Hashem combatía por Israel».8הַמּוֹפֵת הַשִּׁשִּׁי, מִיּוֹם שֶׁנִּבְרְאוּ שָׁמַיִם וָאָרֶץ הַשֶּׁמֶשׁ וְהַיָּרֵחַ וְהַכּוֹכָבִים וְכָל הַמַּזָּלוֹת הָיוּ עוֹלִין לְהָאִיר עַל הָאָרֶץ וְאֵינָן מְעַרְעֲרִין זֶה עִם זֶה, עַד שֶׁבָּא יְהוֹשֻׁעַ וְעָשָׂה מִלְחַמְתָּן שֶׁל יִשְׂרָאֵל, וְהִגִּיעַ עֶרֶב שַׁבָּת וְרָאָה בְּצָרָתָן שֶׁל יִשְׂרָאֵל שֶׁלֹּא יְחַלְּלוּ אֶת הַשַּׁבָּת, וְעוֹד שֶׁרָאוּ חַרְטוּמֵי גּוֹיִם כּוֹבְשִׁים בַּמַּזָּלוֹת לָבֹא עַל יִשְׂרָאֵל. מֶה עָשָׂה יְהוֹשֻׁעַ? פָּשַׁט יָדוֹ לְאוֹר הַשֶּׁמֶשׁ וּלְאוֹר הַיָּרֵחַ וְהִזְכִּיר עֲלֵיהֶם אֶת הַשֵּׁם וְעָמַד כָּל אֶחָד בִּמְקוֹמוֹ שִׁשָּׁה וּשְׁלֹשִׁים שָׁעוֹת עַד מוֹצָאֵי שַׁבָּת, שֶׁנֶּאֱמַר ״וַיִּדֹּם הַשֶּׁמֶשׁ וְיָרֵחַ עָמָד עַד יִקֹּם גּוֹי אוֹיְבָיו וַיַּעֲמֹד הַשֶּׁמֶשׁ בַּחֲצִי הַשָּׁמַיִם וְלֹא אָץ לָבוֹא כְּיוֹם תָּמִים״. וְרָאוּ כָּל מַלְכֵי הָאָרֶץ וְתָמְהוּ שֶׁלֹּא הָיָה כָּמֹהוּ מִיּוֹם שֶׁנִּבְרָא הָעוֹלָם, שֶׁנֶּאֱמַר: ״וְלֹא הָיָה כַּיּוֹם הַהוּא לְפָנָיו וְאַחֲרָיו לֹא יִהְיֶה כֵּן לִשְׁמֹעַ ה' בְּקוֹל אִישׁ כִּי ה' נִלְחָם לְיִשְׂרָאֵל״.9El séptimo prodigio: Desde el día en que fueron creados los cielos y la tierra, ningún hombre había enfermado y después sobrevivido y se había levantado de su enfermedad, hasta que vino Jizkiyahu, rey de Yehudá, quien enfermó y después se recuperó de su enfermedad.
Comenzó a orar ante el Santo, bendito sea, diciendo:
«Te ruego, Hashem, recuerda, por favor, que he caminado delante de Ti con verdad, con justicia y con corazón íntegro, y que he hecho lo que es bueno ante Tus ojos».
Él escuchó su súplica, como está dicho:
«He aquí que añadiré quince años a tus días».
Jizkiyahu dijo ante el Santo, bendito sea:
«Soberano de todos los mundos, dame una señal de que subiré a la Casa de Hashem».
Él le respondió:
«Tu padre Ajaz practicaba la astrología y se postraba ante el sol. El sol huía delante de él y descendía diez grados en sus escalones.
Si quieres, hará descender diez grados o subir diez grados».
Jizkiyahu respondió ante Él:
«Soberano de todos los mundos, que aquellos grados que descendió regresen y permanezcan en su lugar», como está dicho:
«Porque no volverá la sombra hacia atrás en los grados que ha descendido».
El Santo, bendito sea, escuchó su súplica, como está dicho:
«He aquí que haré regresar la sombra de los grados que había descendido».
Todos los reyes de la tierra lo vieron y quedaron maravillados, porque nunca había sucedido algo semejante desde la creación del mundo.
Enviaron mensajeros para contemplar aquel prodigio, como está dicho:
«Y así también en lo referente a los enviados de los príncipes del rey de Babilonia, enviados a él para investigar el prodigio que había sucedido en la tierra».9הַמּוֹפֵת הַשְּׁבִיעִי, מִיּוֹם שֶׁנִּבְרְאוּ שָׁמַיִם וָאָרֶץ לֹא הָיָה אָדָם חוֹלֶה וְיִחְיֶה וְיַעֲמֹד מֵחָלְיוֹ, עַד שֶׁבָּא חִזְקִיָּהוּ מֶלֶךְ יְהוּדָה בַּחֲלוֹתוֹ וַיְחִי מֵחָלְיוֹ. הִתְחִיל מִתְפַּלֵּל לִפְנֵי הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא וְאָמַר: ״אָנָּא ה' זְכָר נָא אֵת אֲשֶׁר הִתְהַלַּכְתִּי לְפָנֶיךָ בֶּאֱמֶת וּבְצִדְקָה וּבְלֵבָב שָׁלֵם וְהַטּוֹב בְּעֵינֶיךָ עָשִׂיתִי״. וְנֶעְתַּר לוֹ, שֶׁנֶּאֱמַר: ״הִנְנִי מוֹסִיף עַל יָמֶיךָ חֲמֵשׁ עֶשְׂרֵה שָׁנָה״. אָמַר לִפְנֵי הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא: ״רִבּוֹן כָּל הָעוֹלָמִים, תֵּן לִי אוֹת כִּי אֶעֱלֶה בֵּית ה'״. אָמַר לוֹ: ״אָחָז אָבִיךָ כּוֹבֵשׁ בַּמַּזָּלוֹת הָיָה וְהָיָה מִשְׁתַּחֲוֶה לַשֶּׁמֶשׁ וְהַשֶּׁמֶשׁ הָיָה בּוֹרֵחַ מִלְּפָנָיו וְיָרַד בְּמַעֲלָיו עֶשֶׂר מַעֲלוֹת, אִם רוֹצֶה אַתָּה יֵרֵד עֶשֶׂר מַעֲלוֹת אוֹ יַעֲלֶה עֶשֶׂר מַעֲלוֹת״. אָמַר לְפָנָיו: ״רִבּוֹן כָּל הָעוֹלָמִים לֹא אוֹתָן הַמַּעֲלוֹת שֶׁיָּרַד יַחֲזֹר וְיַעֲמֹד בִּמְקוֹמוֹ״, שֶׁנֶּאֱמַר: ״כִּי לֹא יָשׁוּב הַצֵּל אֲחוֹרַנִּית בַּמַּעֲלוֹת אֲשֶׁר יָרְדָה״. וְנֶעְתַּר לוֹ הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא, שֶׁנֶּאֱמַר: ״הִנְנִי מֵשִׁיב אֶת צֵל הַמַּעֲלוֹת אֲשֶׁר יָרְדָה״. וְרָאוּ כָּל מַלְכֵי אֶרֶץ וְתָמְהוּ שֶׁלֹּא הָיָה כָּמוֹהוּ מִיּוֹם שֶׁנִּבְרָא הָעוֹלָם, וְשָׁלְחוּ לִרְאוֹת אֶת הַמּוֹפֵת, שֶׁנֶּאֱמַר: ״וְכֵן בִּמְלִיצֵי שָׂרֵי מֶלֶךְ בָּבֶל הַמְּשֻׁלָּחִים עָלָיו לִדְרֹשׁ אֶת הַמּוֹפֵת אֲשֶׁר הָיָה בָאָרֶץ״.10Jizkiyahu vio a los mensajeros y su corazón se llenó de orgullo.
Les mostró los tesoros de los reyes de Yehudá y los tesoros del Santo de los Santos.
Además, abrió el Arca del Pacto y les mostró las Tablas.
Les dijo:
«Con esto hacemos la guerra y vencemos», como está dicho:
«Y Jizkiyahu se alegró con ellos y les mostró toda la casa de sus tesoros, la plata, el oro, las especias, el aceite precioso, y no hubo cosa alguna que Jizkiyahu no les mostrara en su casa y en todos sus dominios».
El Santo, bendito sea, se enfureció contra él y le dijo:
«¿No te bastó con mostrarles todos los tesoros de los reyes de Yehudá y todos los tesoros del Santo de los Santos, sino que también abriste el Arca y les mostraste las Tablas, obra de Mis manos?
Por tu vida, ellos subirán y se llevarán todos los tesoros de los reyes de Yehudá y todos los tesoros del Santo de los Santos», como está dicho:
«He aquí que vendrán días, dice Hashem, en que todo cuanto hay en tu casa y cuanto tus padres han atesorado hasta este día será llevado a Babilonia; no quedará nada».
Y a cambio de las Tablas, tus hijos serán eunucos en el palacio del rey de Babilonia, como está dicho:
«Y de tus hijos que saldrán de ti, que engendrarás, tomarán algunos y serán eunucos en el palacio del rey de Babilonia».
Estos son Jananiá, Mishael y Azariá, que se convirtieron en eunucos en el palacio del rey de Babilonia y no engendraron hijos.
Sobre ellos dice la Escritura:
«Así ha dicho Hashem a los eunucos que guardan Mis Shabatot y escogen lo que Yo deseo».10וְרָאָה אֶת הַמַּלְאָכִים וְנִתְגָּאָה לִבּוֹ וְהֶרְאָה לָהֶם אֶת אוֹצְרוֹת שֶׁל מַלְכֵי יְהוּדָה וְאֶת אוֹצְרוֹת שֶׁל בֵּית קָדְשֵׁי הַקֳּדָשִׁים, וְעוֹד שֶׁפָּתַח אֶת אֲרוֹן הַבְּרִית וְהֶרְאָה לָהֶם אֶת הַלּוּחוֹת וְאָמַר לָהֶם: ״בָּזֶה אָנוּ עוֹשִׂים מִלְחָמָה וְנוֹצְחִין״, שֶׁנֶּאֱמַר: ״וַיִּשְׂמַח עֲלֵיהֶם חִזְקִיָּהוּ וַיַּרְאֵם אֶת כָּל בֵּית נְכֹתֹה אֶת הַכֶּסֶף וְאֶת הַזָּהָב וְאֶת הַבְּשָׂמִים וְאֵת שֶׁמֶן הַטּוֹב וְלֹא הָיָה דָבָר אֲשֶׁר לֹא הֶרְאָם חִזְקִיָּהוּ בְּבֵיתוֹ וּבְכָל מֶמְשַׁלְתּוֹ״. וְכָעַס הַקָּדוֹשׁ בָּרוּךְ הוּא עָלָיו וְאָמַר לוֹ: ״לֹא דַּיֶּךָ שֶׁהֶרְאֵיתָ לָהֶם אֶת כָּל אוֹצְרוֹת מַלְכֵי יְהוּדָה וְאֶת כָּל אוֹצְרוֹת בֵּית קָדְשֵׁי הַקֳּדָשִׁים אֶלָּא שֶׁפָּתַחְתָּ לָהֶם אֶת הָאָרוֹן וְהֶרְאֵיתָ לָהֶם אֶת הַלּוּחוֹת מַעֲשֵׂה יָדַי, חַיֶּיךָ הֵם יַעֲלוּ וְיִקְחוּ אֶת כָּל אוֹצְרוֹת מַלְכֵי יְהוּדָה וְאֶת כָּל אוֹצְרוֹת בֵּית קָדְשֵׁי הַקֳּדָשִׁים״, שֶׁנֶּאֱמַר: ״הִנֵּה יָמִים בָּאִים נְאֻם ה' וְנִשָּׂא אֵת כָּל אֲשֶׁר בְּבֵיתֶךָ וַאֲשֶׁר אָצְרוּ אֲבֹתֶיךָ עַד הַיּוֹם הַזֶּה בָּבֶלָה יוּבָאוּ לֹא יִוָּתֵר דָּבָר״. וְתַחַת הַלּוּחוֹת יִהְיוּ בָנֶיךָ סָרִיסִים בְּהֵיכַל מֶלֶךְ בָּבֶל, שֶׁנֶּאֱמַר: ״וּמִבָּנֶיךָ אֲשֶׁר יֵצְאוּ מִמְּךָ אֲשֶׁר תּוֹלִיד יִקָּחוּ וְהָיוּ סָרִיסִים בְּהֵיכַל מֶלֶךְ בָּבֶל״. אֵלּוּ הֵם חֲנַנְיָה מִישָׁאֵל וַעֲזַרְיָה שֶׁנַּעֲשׂוּ סָרִיסִים בְּהֵיכַל מֶלֶךְ בָּבֶל וְלֹא הוֹלִידוּ בָנִים, וַעֲלֵיהֶם הַכָּתוּב אוֹמֵר: ״כֹּה אָמַר ה' לַסָּרִיסִים אֲשֶׁר יִשְׁמְרוּ אֶת שַׁבְּתוֹתַי וּבָחֲרוּ בַּאֲשֶׁר חָפָצְתִּי״.
Ficha editorial de este texto
Estado de la traducción: Traducción española revisada y publicada.
Última revisión editorial: 8 de noviembre de 2026.