Mishná Meguilá 3
Mishná Meguilá 3:1
בְּנֵי הָעִיר שֶׁמָּכְרוּ רְחוֹבָהּ שֶׁל עִיר, לוֹקְחִין בְּדָמָיו בֵּית הַכְּנֶסֶת. בֵּית הַכְּנֶסֶת, לוֹקְחִין תֵּבָה. תֵּבָה, לוֹקְחִין מִטְפָּחוֹת. מִטְפָּחוֹת, לוֹקְחִין סְפָרִים. סְפָרִים, לוֹקְחִין תּוֹרָה. אֲבָל אִם מָכְרוּ תוֹרָה, לֹא יִקְחוּ סְפָרִים. סְפָרִים, לֹא יִקְחוּ מִטְפָּחוֹת. מִטְפָּחוֹת, לֹא יִקְחוּ תֵבָה. תֵּבָה, לֹא יִקְחוּ בֵית הַכְּנֶסֶת. בֵּית הַכְּנֶסֶת, לֹא יִקְחוּ אֶת הָרְחוֹב. וְכֵן בְּמוֹתְרֵיהֶן. אֵין מוֹכְרִין אֶת שֶׁל רַבִּים לְיָחִיד, מִפְּנֵי שֶׁמּוֹרִידִין אוֹתוֹ מִקְּדֻשָּׁתוֹ, דִּבְרֵי רַבִּי יְהוּדָה. אָמְרוּ לוֹ, אִם כֵּן, אַף לֹא מֵעִיר גְּדוֹלָה לְעִיר קְטַנָּה:
Si los habitantes de una ciudad vendieron la plaza pública de la ciudad, deben comprar con el dinero una sinagoga. Si vendieron una sinagoga, deben comprar un arca para los rollos de la Torá. Si vendieron un arca, deben comprar envolturas para los rollos. Si vendieron las envolturas, deben comprar libros de las Escrituras. Si vendieron libros de las Escrituras, deben comprar un rollo de la Torá. Sin embargo, si vendieron un rollo de la Torá, no deben comprar libros de menor santidad; si vendieron libros, no deben comprar envolturas; si vendieron envolturas, no deben comprar un arca; si vendieron un arca, no deben comprar una sinagoga; y si vendieron una sinagoga, no deben comprar una plaza pública. La misma regla se aplica al dinero sobrante. No se vende un bien perteneciente a la comunidad a un individuo, porque con ello se rebaja su santidad; estas son las palabras de Rabí Yehudá. Le dijeron: Si fuera así, tampoco podría venderse un bien de una ciudad grande a una ciudad pequeña:
Mishná Meguilá 3:2
אֵין מוֹכְרִין בֵּית הַכְּנֶסֶת, אֶלָּא עַל תְּנַאי שֶׁאִם יִרְצוּ יַחֲזִירוּהוּ, דִּבְרֵי רַבִּי מֵאִיר. וַחֲכָמִים אוֹמְרִים, מוֹכְרִים אוֹתוֹ מִמְכַּר עוֹלָם, חוּץ מֵאַרְבָּעָה דְּבָרִים, לְמֶרְחָץ וּלְבֻרְסְקִי וְלִטְבִילָה וּלְבֵית הַמָּיִם. רַבִּי יְהוּדָה אוֹמֵר, מוֹכְרִין אוֹתוֹ לְשֵׁם חָצֵר, וְהַלּוֹקֵחַ מַה שֶּׁיִּרְצֶה יַעֲשֶׂה:
Una sinagoga solamente puede venderse con la condición de que, si los vendedores lo desean, puedan recuperarla; estas son las palabras de Rabí Meír. Los sabios dicen: Puede venderse de manera permanente, excepto para cuatro usos: como casa de baños, curtiduría, lugar de inmersión o lavadero. Rabí Yehudá dice: Se vende con la designación de patio, y posteriormente el comprador puede hacer con ella lo que desee:
Mishná Meguilá 3:3
וְעוֹד אָמַר רַבִּי יְהוּדָה, בֵּית הַכְּנֶסֶת שֶׁחָרַב, אֵין מַסְפִּידִין בְּתוֹכוֹ, וְאֵין מַפְשִׁילִין בְּתוֹכוֹ חֲבָלִים, וְאֵין פּוֹרְשִׂין לְתוֹכוֹ מְצוּדוֹת, וְאֵין שׁוֹטְחִין עַל גַּגּוֹ פֵרוֹת, וְאֵין עוֹשִׂין אוֹתוֹ קַפַּנְדַּרְיָא, שֶׁנֶּאֱמַר (ויקרא כו), וַהֲשִׁמּוֹתִי אֶת מִקְדְּשֵׁיכֶם, קְדֻשָּׁתָן אַף כְּשֶׁהֵן שׁוֹמֵמִין. עָלוּ בוֹ עֲשָׂבִים, לֹא יִתְלֹשׁ, מִפְּנֵי עָגְמַת נָפֶשׁ:
Rabí Yehudá dijo además: En una sinagoga destruida no se pronuncian discursos fúnebres, no se trenzan cuerdas, no se extienden redes, no se ponen frutos a secar sobre su techo ni se utiliza como atajo, como está dicho: «Dejaré desolados vuestros santuarios» (Vayikrá 26); conservan su santidad incluso cuando están desolados. Si crecieron hierbas en ella, no deben arrancarse, para que su aspecto cause dolor y recuerde su destrucción:
Mishná Meguilá 3:4
רֹאשׁ חֹדֶשׁ אֲדָר שֶׁחָל לִהְיוֹת בְּשַׁבָּת, קוֹרִין בְּפָרָשַׁת שְׁקָלִים (שמות ל). חָל לִהְיוֹת בְּתוֹךְ הַשַּׁבָּת, מַקְדִּימִין לְשֶׁעָבַר וּמַפְסִיקִין לְשַׁבָּת אַחֶרֶת. בַּשְּׁנִיָּה, זָכוֹר (דברים כה). בַּשְּׁלִישִׁית, פָּרָה אֲדֻמָּה (במדבר י״ט:ב׳). בָּרְבִיעִית, הַחֹדֶשׁ הַזֶּה לָכֶם (שמות יב). בָּחֲמִישִׁית, חוֹזְרִין לִכְסִדְרָן. לַכֹּל מַפְסִיקִין, בְּרָאשֵׁי חֳדָשִׁים, בַּחֲנֻכָּה וּבְפוּרִים, בַּתַּעֲנִיּוֹת וּבַמַּעֲמָדוֹת וּבְיוֹם הַכִּפּוּרִים:
Si Rosh Jódesh Adar cae en Shabat, se lee la sección de Shekalim (Shemot 30). Si cae durante la semana, se adelanta la lectura al Shabat anterior y se hace una interrupción en el Shabat siguiente. En el segundo Shabat se lee «Recuerda» (Devarim 25); en el tercero, la sección de la vaca roja (Bamidbar 19:2); en el cuarto, «Este mes será para vosotros» (Shemot 12); y en el quinto se regresa al orden habitual. El orden habitual de lectura se interrumpe por todas estas ocasiones: Rosh Jódesh, Janucá, Purim, los ayunos, los turnos de las delegaciones y Yom Kipur:
Mishná Meguilá 3:5
בְּפֶסַח קוֹרִין בְּפָרָשַׁת מוֹעֲדוֹת שֶׁל תּוֹרַת כֹּהֲנִים (ויקרא כב). בַּעֲצֶרֶת, שִׁבְעָה שָׁבֻעוֹת (דברים טז). בְּרֹאשׁ הַשָּׁנָה, בַּחֹדֶשׁ הַשְּׁבִיעִי בְּאֶחָד לַחֹדֶשׁ (ויקרא כג). בְּיוֹם הַכִּפּוּרִים, אַחֲרֵי מוֹת (שם טז). בְּיוֹם טוֹב הָרִאשׁוֹן שֶׁל חָג קוֹרִין בְּפָרָשַׁת מוֹעֲדוֹת שֶׁבְּתוֹרַת כֹּהֲנִים (ויקרא כג), וּבִשְׁאָר כָּל יְמוֹת הֶחָג בְּקָרְבְּנוֹת הֶחָג (במדבר כט):
En Pésaj se lee la sección de las festividades contenida en Torat Kohanim (Vayikrá 22). En Shavuot se lee «Siete semanas» (Devarim 16). En Rosh Hashaná se lee «En el mes séptimo, el primer día del mes» (Vayikrá 23). En Yom Kipur se lee «Después de la muerte» (Vayikrá 16). Durante el primer día de Sucot se lee la sección de las festividades contenida en Torat Kohanim (Vayikrá 23), y durante los demás días de la festividad se leen las ofrendas de Sucot (Bamidbar 29):
Mishná Meguilá 3:6
בַּחֲנֻכָּה, בַּנְּשִׂיאִים (שם ז). בְּפוּרִים, וַיָּבֹא עֲמָלֵק (שמות יז). בְּרָאשֵׁי חֳדָשִׁים, וּבְרָאשֵׁי חָדְשֵׁיכֶם (במדבר כח). בַּמַּעֲמָדוֹת, בְּמַעֲשֵׂה בְּרֵאשִׁית (בראשית א). בַּתַּעֲנִיּוֹת, בְּרָכוֹת וּקְלָלוֹת (ויקרא כו). אֵין מַפְסִיקִין בַּקְּלָלוֹת, אֶלָּא אֶחָד קוֹרֵא אֶת כֻּלָּן. בַּשֵּׁנִי וּבַחֲמִישִׁי וּבְשַׁבָּת בַּמִּנְחָה, קוֹרִין כְּסִדְרָן, וְאֵין עוֹלִין לָהֶם מִן הַחֶשְׁבּוֹן, שֶׁנֶּאֱמַר (ויקרא כג), וַיְדַבֵּר מֹשֶׁה אֶת מֹעֲדֵי יְיָ אֶל בְּנֵי יִשְׂרָאֵל, מִצְוָתָן שֶׁיְּהוּ קוֹרִין כָּל אֶחָד וְאֶחָד בִּזְמַנּוֹ:
En Janucá se lee la sección de las ofrendas de los príncipes (Bamidbar 7). En Purim se lee «Y vino Amalek» (Shemot 17). En Rosh Jódesh se lee «Y en vuestros comienzos de mes» (Bamidbar 28). Durante los turnos de las delegaciones se lee el relato de la Creación (Bereshit 1). Durante los ayunos se leen las bendiciones y las maldiciones (Vayikrá 26). La lectura de las maldiciones no se divide, sino que una sola persona lee toda la sección. Los lunes, los jueves y durante Minjá de Shabat se lee siguiendo el orden regular, pero esas lecturas no se cuentan para completar el ciclo semanal, como está dicho: «Moshé declaró las festividades de Hashem a los hijos de Israel» (Vayikrá 23); la mitzvá es que cada sección festiva sea leída en su tiempo correspondiente:
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