Zejaria 11:1
פְּתַ֥ח לְבָנ֖וֹן דְּלָתֶ֑יךָ וְתֹאכַ֥ל אֵ֖שׁ בַּאֲרָזֶֽיךָ׃
Abre tus puertas, Líbano, para que el fuego consuma tus cedros.
פְּתַ֥ח לְבָנ֖וֹן דְּלָתֶ֑יךָ וְתֹאכַ֥ל אֵ֖שׁ בַּאֲרָזֶֽיךָ׃
Abre tus puertas, Líbano, para que el fuego consuma tus cedros.
הֵילֵ֤ל בְּרוֹשׁ֙ כִּֽי־נָ֣פַל אֶ֔רֶז אֲשֶׁ֥ר אַדִּרִ֖ים שֻׁדָּ֑דוּ הֵילִ֙ילוּ֙ אַלּוֹנֵ֣י בָשָׁ֔ן כִּ֥י יָרַ֖ד יַ֥עַר (הבצור) [הַבָּצִֽיר]׃
¡Lamentaos, cipreses, porque ha caído el cedro y los árboles majestuosos han sido destruidos! ¡Lamentaos, encinas de Basán, porque ha sido derribado el bosque impenetrable!
ק֚וֹל יִֽלְלַ֣ת הָרֹעִ֔ים כִּ֥י שֻׁדְּדָ֖ה אַדַּרְתָּ֑ם ק֚וֹל שַׁאֲגַ֣ת כְּפִירִ֔ים כִּ֥י שֻׁדַּ֖ד גְּא֥וֹן הַיַּרְדֵּֽן׃ {פ}
Se escucha la voz de los pastores que se lamentan, porque su esplendor ha sido destruido. Se escucha el rugido de los leoncillos, porque ha sido devastada la espesura majestuosa del Jordán.
כֹּ֥ה אָמַ֖ר יְהֹוָ֣ה אֱלֹהָ֑י רְעֵ֖ה אֶת־צֹ֥אן הַהֲרֵגָֽה׃
Así ha dicho el Eterno, mi Dios: Apacienta a las ovejas destinadas al matadero.
אֲשֶׁ֨ר קֹנֵיהֶ֤ן יַֽהַרְגֻן֙ וְלֹ֣א יֶאְשָׁ֔מוּ וּמֹכְרֵיהֶ֣ן יֹאמַ֔ר בָּר֥וּךְ יְהֹוָ֖ה וַאעְשִׁ֑ר וְרֹ֣עֵיהֶ֔ם לֹ֥א יַחְמ֖וֹל עֲלֵיהֶֽן׃
Sus compradores las matan sin sentirse culpables, y quienes las venden dicen: Bendito sea el Eterno, porque me he enriquecido. Sus propios pastores no tienen compasión de ellas.
כִּ֠י לֹ֣א אֶחְמ֥וֹל ע֛וֹד עַל־יֹשְׁבֵ֥י הָאָ֖רֶץ נְאֻם־יְהֹוָ֑ה וְהִנֵּ֨ה אָנֹכִ֜י מַמְצִ֣יא אֶת־הָאָדָ֗ם אִ֤ישׁ בְּיַד־רֵעֵ֙הוּ֙ וּבְיַ֣ד מַלְכּ֔וֹ וְכִתְּתוּ֙ אֶת־הָאָ֔רֶץ וְלֹ֥א אַצִּ֖יל מִיָּדָֽם׃
Porque ya no tendré misericordia de los habitantes de la tierra, declara el Eterno. He aquí que entregaré a cada hombre en manos de su prójimo y de su rey. Ellos devastarán la tierra y Yo no los libraré de sus manos.
וָֽאֶרְעֶה֙ אֶת־צֹ֣אן הַהֲרֵגָ֔ה לָכֵ֖ן עֲנִיֵּ֣י הַצֹּ֑אן וָאֶקַּֽח־לִ֞י שְׁנֵ֣י מַקְל֗וֹת לְאַחַ֞ד קָרָ֤אתִֽי נֹ֙עַם֙ וּלְאַחַד֙ קָרָ֣אתִי חֹֽבְלִ֔ים וָֽאֶרְעֶ֖ה אֶת־הַצֹּֽאן׃
Entonces apacenté a las ovejas destinadas al matadero, especialmente a las más afligidas del rebaño. Tomé para mí dos cayados: a uno lo llamé Gracia y al otro Unión. Y apacenté al rebaño.
וָאַכְחִ֛ד אֶת־שְׁלֹ֥שֶׁת הָרֹעִ֖ים בְּיֶ֣רַח אֶחָ֑ד וַתִּקְצַ֤ר נַפְשִׁי֙ בָּהֶ֔ם וְגַם־נַפְשָׁ֖ם בָּחֲלָ֥ה בִֽי׃
Eliminé a tres pastores en un solo mes. Pero mi paciencia se agotó con ellos, y ellos también llegaron a aborrecerme.
וָאֹמַ֕ר לֹ֥א אֶרְעֶ֖ה אֶתְכֶ֑ם הַמֵּתָ֣ה תָמ֗וּת וְהַנִּכְחֶ֙דֶת֙ תִּכָּחֵ֔ד וְהַ֨נִּשְׁאָר֔וֹת תֹּאכַ֕לְנָה אִשָּׁ֖ה אֶת־בְּשַׂ֥ר רְעוּתָֽהּ׃
Entonces dije: No seguiré apacentándoos. La que haya de morir, que muera; la que haya de perecer, que perezca; y las que queden, que devoren unas la carne de las otras.
וָאֶקַּ֤ח אֶת־מַקְלִי֙ אֶת־נֹ֔עַם וָאֶגְדַּ֖ע אֹת֑וֹ לְהָפֵיר֙ אֶת־בְּרִיתִ֔י אֲשֶׁ֥ר כָּרַ֖תִּי אֶת־כׇּל־הָעַמִּֽים׃
Tomé mi cayado llamado Gracia y lo quebré, para anular el pacto que había establecido con todos los pueblos.
וַתֻּפַ֖ר בַּיּ֣וֹם הַה֑וּא וַיֵּדְע֨וּ כֵ֜ן עֲנִיֵּ֤י הַצֹּאן֙ הַשֹּׁמְרִ֣ים אֹתִ֔י כִּ֥י דְבַר־יְהֹוָ֖ה הֽוּא׃ {ס}
Y aquel pacto quedó anulado ese mismo día. Entonces las ovejas más afligidas del rebaño, que me observaban, comprendieron que aquello era palabra del Eterno.
וָאֹמַ֣ר אֲלֵיהֶ֗ם אִם־ט֧וֹב בְּעֵינֵיכֶ֛ם הָב֥וּ שְׂכָרִ֖י וְאִם־לֹ֣א ׀ חֲדָ֑לוּ וַיִּשְׁקְל֥וּ אֶת־שְׂכָרִ֖י שְׁלֹשִׁ֥ים כָּֽסֶף׃
Entonces les dije: Si os parece bien, dadme mi salario; y si no, absteneos. Entonces pesaron como salario para mí treinta piezas de plata.
וַיֹּ֨אמֶר יְהֹוָ֜ה אֵלַ֗י הַשְׁלִיכֵ֙הוּ֙ אֶל־הַיּוֹצֵ֔ר אֶ֣דֶר הַיְקָ֔ר אֲשֶׁ֥ר יָקַ֖רְתִּי מֵעֲלֵיהֶ֑ם וָֽאֶקְחָה֙ שְׁלֹשִׁ֣ים הַכֶּ֔סֶף וָאַשְׁלִ֥יךְ אֹת֛וֹ בֵּ֥ית יְהֹוָ֖ה אֶל־הַיּוֹצֵֽר׃
Y el Eterno me dijo: Arrójalas al alfarero, ese magnífico precio en que me han valorado. Entonces tomé las treinta piezas de plata y las arrojé en la Casa del Eterno, al alfarero.
וָֽאֶגְדַּע֙ אֶת־מַקְלִ֣י הַשֵּׁנִ֔י אֵ֖ת הַחֹֽבְלִ֑ים לְהָפֵר֙ אֶת־הָאַֽחֲוָ֔ה בֵּ֥ין יְהוּדָ֖ה וּבֵ֥ין יִשְׂרָאֵֽל׃ {פ}
Después quebré mi segundo cayado, llamado Unión, para romper la hermandad entre Judá e Israel.
וַיֹּ֥אמֶר יְהֹוָ֖ה אֵלָ֑י ע֣וֹד קַח־לְךָ֔ כְּלִ֖י רֹעֶ֥ה אֱוִלִֽי׃
Entonces el Eterno me dijo: Toma nuevamente para ti los instrumentos de un pastor insensato.
כִּ֣י הִנֵּֽה־אָנֹכִי֩ מֵקִ֨ים רֹעֶ֜ה בָּאָ֗רֶץ הַנִּכְחָד֤וֹת לֹֽא־יִפְקֹד֙ הַנַּ֣עַר לֹֽא־יְבַקֵּ֔שׁ וְהַנִּשְׁבֶּ֖רֶת לֹ֣א יְרַפֵּ֑א הַנִּצָּבָה֙ לֹ֣א יְכַלְכֵּ֔ל וּבְשַׂ֤ר הַבְּרִיאָה֙ יֹאכַ֔ל וּפַרְסֵיהֶ֖ן יְפָרֵֽק׃
Porque he aquí que Yo levantaré en la tierra a un pastor que no se preocupará por las ovejas que desaparecen, no buscará a las jóvenes, no curará a las heridas ni alimentará a las que permanecen sanas. En cambio, devorará la carne de las ovejas engordadas y les arrancará las pezuñas.
ה֣וֹי רֹעִ֤י הָאֱלִיל֙ עֹזְבִ֣י הַצֹּ֔אן חֶ֥רֶב עַל־זְרוֹע֖וֹ וְעַל־עֵ֣ין יְמִינ֑וֹ זְרֹעוֹ֙ יָב֣וֹשׁ תִּיבָ֔שׁ וְעֵ֥ין יְמִינ֖וֹ כָּהֹ֥ה תִכְהֶֽה׃ {פ}
¡Ay del pastor inútil que abandona el rebaño! Que la espada caiga sobre su brazo y sobre su ojo derecho. Que su brazo se seque por completo y que su ojo derecho quede totalmente oscurecido.
זכריה י״א
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Texto hebreo: Miqra according to the Masorah — licencia CC BY-SA
Fuente hebrea: Miqra according to the Masorah.
Estado de la traducción: Traducción española revisada y publicada.
Última revisión editorial: 18 de octubre de 2026.
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