Ieshaiahu 22:1
מַשָּׂ֖א גֵּ֣יא חִזָּי֑וֹן מַה־לָּ֣ךְ אֵפ֔וֹא כִּי־עָלִ֥ית כֻּלָּ֖ךְ לַגַּגּֽוֹת׃
Profecía acerca del valle de la visión: ¿qué te sucede ahora, que todos tus habitantes han subido a las terrazas?
מַשָּׂ֖א גֵּ֣יא חִזָּי֑וֹן מַה־לָּ֣ךְ אֵפ֔וֹא כִּי־עָלִ֥ית כֻּלָּ֖ךְ לַגַּגּֽוֹת׃
Profecía acerca del valle de la visión: ¿qué te sucede ahora, que todos tus habitantes han subido a las terrazas?
תְּשֻׁא֣וֹת ׀ מְלֵאָ֗ה עִ֚יר הֽוֹמִיָּ֔ה קִרְיָ֖ה עַלִּיזָ֑ה חֲלָלַ֙יִךְ֙ לֹ֣א חַלְלֵי־חֶ֔רֶב וְלֹ֖א מֵתֵ֥י מִלְחָמָֽה׃
Tú, llena de estruendo, ciudad bulliciosa y alegre. Tus muertos no fueron muertos a espada ni murieron en batalla.
כׇּל־קְצִינַ֥יִךְ נָֽדְדוּ־יַ֖חַד מִקֶּ֣שֶׁת אֻסָּ֑רוּ כׇּל־נִמְצָאַ֙יִךְ֙ אֻסְּר֣וּ יַחְדָּ֔ו מֵרָח֖וֹק בָּרָֽחוּ׃
Todos tus gobernantes huyeron juntos y fueron capturados sin necesidad de arco. Todos los que fueron encontrados fueron apresados juntos, aunque habían huido lejos.
עַל־כֵּ֥ן אָמַ֛רְתִּי שְׁע֥וּ מִנִּ֖י אֲמָרֵ֣ר בַּבֶּ֑כִי אַל־תָּאִ֣יצוּ לְנַֽחֲמֵ֔נִי עַל־שֹׁ֖ד בַּת־עַמִּֽי׃
Por eso dije: «Apartad vuestra mirada de mí; lloraré amargamente. No insistáis en consolarme por la destrucción de la hija de mi pueblo».
כִּ֣י יוֹם֩ מְהוּמָ֨ה וּמְבוּסָ֜ה וּמְבוּכָ֗ה לַֽאדֹנָ֧י יֱהֹוִ֛ה צְבָא֖וֹת בְּגֵ֣י חִזָּי֑וֹן מְקַרְקַ֥ר קִ֖ר וְשׁ֥וֹעַ אֶל־הָהָֽר׃
Porque es un día de confusión, pisoteo y desconcierto enviado por el Señor, el Eterno de los Ejércitos, en el valle de la visión. Se derriban los muros y el clamor llega hasta el monte.
וְעֵילָם֙ נָשָׂ֣א אַשְׁפָּ֔ה בְּרֶ֥כֶב אָדָ֖ם פָּרָשִׁ֑ים וְקִ֥יר עֵרָ֖ה מָגֵֽן׃
Elam tomó la aljaba, con carros de hombres y jinetes, y Kir descubrió el escudo.
וַיְהִ֥י מִבְחַר־עֲמָקַ֖יִךְ מָ֣לְאוּ רָ֑כֶב וְהַפָּ֣רָשִׁ֔ים שֹׁ֖ת שָׁ֥תוּ הַשָּֽׁעְרָה׃
Tus mejores valles se llenaron de carros, y los jinetes tomaron posiciones frente a la puerta.
וַיְגַ֕ל אֵ֖ת מָסַ֣ךְ יְהוּדָ֑ה וַתַּבֵּט֙ בַּיּ֣וֹם הַה֔וּא אֶל־נֶ֖שֶׁק בֵּ֥ית הַיָּֽעַר׃
Fue retirada la protección de Yehudá, y en aquel día dirigiste tu mirada hacia las armas de la Casa del Bosque.
וְאֵ֨ת בְּקִיעֵ֧י עִיר־דָּוִ֛ד רְאִיתֶ֖ם כִּי־רָ֑בּוּ וַֽתְּקַבְּצ֔וּ אֶת־מֵ֥י הַבְּרֵכָ֖ה הַתַּחְתּוֹנָֽה׃
Visteis que eran muchas las brechas de la Ciudad de David y reunisteis las aguas del estanque inferior.
וְאֶת־בָּתֵּ֥י יְרוּשָׁלַ֖͏ִם סְפַרְתֶּ֑ם וַתִּתְצוּ֙ הַבָּ֣תִּ֔ים לְבַצֵּ֖ר הַחוֹמָֽה׃
Contasteis las casas de Yerushaláim y derribasteis casas para fortificar la muralla.
וּמִקְוָ֣ה ׀ עֲשִׂיתֶ֗ם בֵּ֚ין הַחֹ֣מֹתַ֔יִם לְמֵ֖י הַבְּרֵכָ֣ה הַיְשָׁנָ֑ה וְלֹ֤א הִבַּטְתֶּם֙ אֶל־עֹשֶׂ֔יהָ וְיֹצְרָ֥הּ מֵרָח֖וֹק לֹ֥א רְאִיתֶֽם׃
Construisteis un depósito entre las dos murallas para las aguas del estanque antiguo; pero no dirigisteis vuestra mirada hacia Quien lo hizo ni contemplasteis a Quien lo formó desde mucho tiempo atrás.
וַיִּקְרָ֗א אֲדֹנָ֧י יֱהֹוִ֛ה צְבָא֖וֹת בַּיּ֣וֹם הַה֑וּא לִבְכִי֙ וּלְמִסְפֵּ֔ד וּלְקׇרְחָ֖ה וְלַחֲגֹ֥ר שָֽׂק׃
En aquel día, el Señor, el Eterno de los Ejércitos, llamó al llanto, al lamento, a raparse la cabeza y a vestirse con tela de saco.
וְהִנֵּ֣ה ׀ שָׂשׂ֣וֹן וְשִׂמְחָ֗ה הָרֹ֤ג ׀ בָּקָר֙ וְשָׁחֹ֣ט צֹ֔אן אָכֹ֥ל בָּשָׂ֖ר וְשָׁת֣וֹת יָ֑יִן אָכ֣וֹל וְשָׁת֔וֹ כִּ֥י מָחָ֖ר נָמֽוּת׃
Pero hubo alegría y regocijo, matanza de ganado y degüello de ovejas, consumo de carne y bebida de vino: «Comamos y bebamos, porque mañana moriremos».
וְנִגְלָ֥ה בְאׇזְנָ֖י יְהֹוָ֣ה צְבָא֑וֹת אִם־יְ֠כֻפַּ֠ר הֶעָוֺ֨ן הַזֶּ֤ה לָכֶם֙ עַד־תְּמֻת֔וּן אָמַ֛ר אֲדֹנָ֥י יֱהֹוִ֖ה צְבָאֽוֹת׃
El Eterno de los Ejércitos reveló a mis oídos: «Esta iniquidad no será expiada para vosotros hasta que muráis», dijo el Señor, el Eterno de los Ejércitos.
כֹּ֥ה אָמַ֛ר אֲדֹנָ֥י יֱהֹוִ֖ה צְבָא֑וֹת לֶךְ־בֹּא֙ אֶל־הַסֹּכֵ֣ן הַזֶּ֔ה עַל־שֶׁבְנָ֖א אֲשֶׁ֥ר עַל־הַבָּֽיִת׃
Así dijo el Señor, el Eterno de los Ejércitos: «Ve y entra ante ese administrador, ante Shevná, que está encargado de la casa.
מַה־לְּךָ֥ פֹה֙ וּמִ֣י לְךָ֣ פֹ֔ה כִּֽי־חָצַ֧בְתָּ לְּךָ֛ פֹּ֖ה קָ֑בֶר חֹצְבִ֤י מָרוֹם֙ קִבְר֔וֹ חֹקְקִ֥י בַסֶּ֖לַע מִשְׁכָּ֥ן לֽוֹ׃
¿Qué tienes aquí y a quién tienes aquí, para haberte excavado aquí un sepulcro? Tú que excavas tu sepulcro en lo alto y tallas en la roca una morada para ti.
הִנֵּ֤ה יְהֹוָה֙ מְטַלְטֶלְךָ֔ טַלְטֵלָ֖ה גָּ֑בֶר וְעֹטְךָ֖ עָטֹֽה׃
He aquí, el Eterno te arrojará con un poderoso lanzamiento, hombre, y te envolverá completamente.
צָנ֤וֹף יִצְנׇפְךָ֙ צְנֵפָ֔ה כַּדּ֕וּר אֶל־אֶ֖רֶץ רַחֲבַ֣ת יָדָ֑יִם שָׁ֣מָּה תָמ֗וּת וְשָׁ֙מָּה֙ מַרְכְּב֣וֹת כְּבוֹדֶ֔ךָ קְל֖וֹן בֵּ֥ית אֲדֹנֶֽיךָ׃
Te enrollará como una pelota y te arrojará hacia una tierra extensa. Allí morirás y allí quedarán tus carros gloriosos, vergüenza de la casa de tu señor.
וַהֲדַפְתִּ֖יךָ מִמַּצָּבֶ֑ךָ וּמִמַּעֲמָֽדְךָ֖ יֶהֶרְסֶֽךָ׃
Te expulsaré de tu puesto y Él te derribará de tu posición.
וְהָיָ֖ה בַּיּ֣וֹם הַה֑וּא וְקָרָ֣אתִי לְעַבְדִּ֔י לְאֶלְיָקִ֖ים בֶּן־חִלְקִיָּֽהוּ׃
En aquel día llamaré a Mi siervo Elyakim, hijo de Jilkiyahu.
וְהִלְבַּשְׁתִּ֣יו כֻּתׇּנְתֶּ֗ךָ וְאַבְנֵֽטְךָ֙ אֲחַזְּקֶ֔נּוּ וּמֶֽמְשַׁלְתְּךָ֖ אֶתֵּ֣ן בְּיָד֑וֹ וְהָיָ֥ה לְאָ֛ב לְיוֹשֵׁ֥ב יְרוּשָׁלַ֖͏ִם וּלְבֵ֥ית יְהוּדָֽה׃
Lo vestiré con tu túnica, lo fortaleceré con tu cinturón y pondré tu autoridad en su mano. Será como un padre para los habitantes de Yerushaláim y para la Casa de Yehudá.
וְנָתַתִּ֛י מַפְתֵּ֥חַ בֵּית־דָּוִ֖ד עַל־שִׁכְמ֑וֹ וּפָתַח֙ וְאֵ֣ין סֹגֵ֔ר וְסָגַ֖ר וְאֵ֥ין פֹּתֵֽחַ׃
Pondré sobre su hombro la llave de la Casa de David. Cuando él abra, nadie cerrará; y cuando él cierre, nadie abrirá.
וּתְקַעְתִּ֥יו יָתֵ֖ד בְּמָק֣וֹם נֶאֱמָ֑ן וְהָיָ֛ה לְכִסֵּ֥א כָב֖וֹד לְבֵ֥ית אָבִֽיו׃
Lo fijaré como una estaca en un lugar firme, y será un trono de honor para la casa de su padre.
וְתָל֨וּ עָלָ֜יו כֹּ֣ל ׀ כְּב֣וֹד בֵּית־אָבִ֗יו הַצֶּֽאֱצָאִים֙ וְהַצְּפִע֔וֹת כֹּ֖ל כְּלֵ֣י הַקָּטָ֑ן מִכְּלֵי֙ הָאַגָּנ֔וֹת וְעַ֖ד כׇּל־כְּלֵ֥י הַנְּבָלִֽים׃
Sobre él colgarán toda la gloria de la casa de su padre: sus descendientes y sus ramas, todos los utensilios pequeños, desde las copas hasta todas las vasijas grandes.
בַּיּ֣וֹם הַה֗וּא נְאֻם֙ יְהֹוָ֣ה צְבָא֔וֹת תָּמוּשׁ֙ הַיָּתֵ֔ד הַתְּקוּעָ֖ה בְּמָק֣וֹם נֶאֱמָ֑ן וְנִגְדְּעָ֣ה וְנָפְלָ֗ה וְנִכְרַת֙ הַמַּשָּׂ֣א אֲשֶׁר־עָלֶ֔יהָ כִּ֥י יְהֹוָ֖ה דִּבֵּֽר׃
En aquel día —declara el Eterno de los Ejércitos— será retirada la estaca que estaba fijada en un lugar firme. Será cortada y caerá, y la carga que estaba sobre ella será destruida, porque el Eterno ha hablado».
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ישעיהו כ״ב
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Texto hebreo: Miqra according to the Masorah — licencia CC BY-SA
Fuente hebrea: Miqra according to the Masorah.
Estado de la traducción: Traducción española revisada y publicada.
Última revisión editorial: 17 de julio de 2026.