Yoná 3:1
וַיְהִ֧י דְבַר־יְהֹוָ֛ה אֶל־יוֹנָ֖ה שֵׁנִ֥ית לֵאמֹֽר׃
Y vino la palabra del Eterno a Yoná por segunda vez, diciendo:
וַיְהִ֧י דְבַר־יְהֹוָ֛ה אֶל־יוֹנָ֖ה שֵׁנִ֥ית לֵאמֹֽר׃
Y vino la palabra del Eterno a Yoná por segunda vez, diciendo:
ק֛וּם לֵ֥ךְ אֶל־נִֽינְוֵ֖ה הָעִ֣יר הַגְּדוֹלָ֑ה וּקְרָ֤א אֵלֶ֙יהָ֙ אֶת־הַקְּרִיאָ֔ה אֲשֶׁ֥ר אָנֹכִ֖י דֹּבֵ֥ר אֵלֶֽיךָ׃
«Levántate, ve a Nínive, la gran ciudad, y proclama en ella el mensaje que Yo te diga».
וַיָּ֣קׇם יוֹנָ֗ה וַיֵּ֛לֶךְ אֶל־נִֽינְוֵ֖ה כִּדְבַ֣ר יְהֹוָ֑ה וְנִֽינְוֵ֗ה הָיְתָ֤ה עִיר־גְּדוֹלָה֙ לֵֽאלֹהִ֔ים מַהֲלַ֖ךְ שְׁלֹ֥שֶׁת יָמִֽים׃
Yoná se levantó y fue a Nínive, conforme a la palabra del Eterno. Y Nínive era una ciudad extraordinariamente grande, de tres días de recorrido.
וַיָּ֤חֶל יוֹנָה֙ לָב֣וֹא בָעִ֔יר מַהֲלַ֖ךְ י֣וֹם אֶחָ֑ד וַיִּקְרָא֙ וַיֹּאמַ֔ר ע֚וֹד אַרְבָּעִ֣ים י֔וֹם וְנִֽינְוֵ֖ה נֶהְפָּֽכֶת׃
Yoná comenzó a entrar en la ciudad, recorriendo una jornada de camino, y proclamó: «¡Dentro de cuarenta días Nínive será destruida!».
וַֽיַּאֲמִ֛ינוּ אַנְשֵׁ֥י נִֽינְוֵ֖ה בֵּֽאלֹהִ֑ים וַיִּקְרְאוּ־צוֹם֙ וַיִּלְבְּשׁ֣וּ שַׂקִּ֔ים מִגְּדוֹלָ֖ם וְעַד־קְטַנָּֽם׃
Los hombres de Nínive creyeron en Dios, proclamaron un ayuno y se vistieron con ropas de saco, desde el mayor hasta el menor de ellos.
וַיִּגַּ֤ע הַדָּבָר֙ אֶל־מֶ֣לֶךְ נִֽינְוֵ֔ה וַיָּ֙קׇם֙ מִכִּסְא֔וֹ וַיַּעֲבֵ֥ר אַדַּרְתּ֖וֹ מֵֽעָלָ֑יו וַיְכַ֣ס שַׂ֔ק וַיֵּ֖שֶׁב עַל־הָאֵֽפֶר׃
La noticia llegó al rey de Nínive; se levantó de su trono, se quitó el manto, se cubrió con tela de saco y se sentó sobre ceniza.
וַיַּזְעֵ֗ק וַיֹּ֙אמֶר֙ בְּנִֽינְוֵ֔ה מִטַּ֧עַם הַמֶּ֛לֶךְ וּגְדֹלָ֖יו לֵאמֹ֑ר הָאָדָ֨ם וְהַבְּהֵמָ֜ה הַבָּקָ֣ר וְהַצֹּ֗אן אַֽל־יִטְעֲמוּ֙ מְא֔וּמָה אַ֨ל־יִרְע֔וּ וּמַ֖יִם אַל־יִשְׁתּֽוּ׃
E hizo proclamar y anunciar en Nínive, por decreto del rey y de sus nobles: «Ni las personas ni los animales, ni el ganado vacuno ni los rebaños, prueben cosa alguna; no pasten ni beban agua.
וְיִתְכַּסּ֣וּ שַׂקִּ֗ים הָֽאָדָם֙ וְהַבְּהֵמָ֔ה וְיִקְרְא֥וּ אֶל־אֱלֹהִ֖ים בְּחׇזְקָ֑ה וְיָשֻׁ֗בוּ אִ֚ישׁ מִדַּרְכּ֣וֹ הָֽרָעָ֔ה וּמִן־הֶחָמָ֖ס אֲשֶׁ֥ר בְּכַפֵּיהֶֽם׃
Que las personas y los animales se cubran de saco y clamen a Dios con fuerza; que cada uno se aparte de su mal camino y de la violencia que hay en sus manos.
מִֽי־יוֹדֵ֣עַ יָשׁ֔וּב וְנִחַ֖ם הָאֱלֹהִ֑ים וְשָׁ֛ב מֵחֲר֥וֹן אַפּ֖וֹ וְלֹ֥א נֹאבֵֽד׃
¿Quién sabe? Tal vez Dios se vuelva y desista, se aparte del ardor de Su ira y no perezcamos».
וַיַּ֤רְא הָֽאֱלֹהִים֙ אֶת־מַ֣עֲשֵׂיהֶ֔ם כִּי־שָׁ֖בוּ מִדַּרְכָּ֣ם הָרָעָ֑ה וַיִּנָּ֣חֶם הָאֱלֹהִ֗ים עַל־הָרָעָ֛ה אֲשֶׁר־דִּבֶּ֥ר לַעֲשׂוֹת־לָהֶ֖ם וְלֹ֥א עָשָֽׂה׃
Y Dios vio sus obras, que se habían apartado de su mal camino; y Dios desistió del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo.
יונה ג׳
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Texto hebreo: Miqra according to the Masorah — licencia CC BY-SA
Fuente hebrea: Miqra according to the Masorah.
Estado de la traducción: Traducción española revisada y publicada.
Última revisión editorial: 28 de octubre de 2026.
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