Rut 3:1
וַתֹּ֥אמֶר לָ֖הּ נׇעֳמִ֣י חֲמוֹתָ֑הּ בִּתִּ֕י הֲלֹ֧א אֲבַקֶּשׁ־לָ֛ךְ מָנ֖וֹחַ אֲשֶׁ֥ר יִֽיטַב־לָֽךְ׃
Noemí, su suegra, le dijo: «Hija mía, ¿acaso no debo buscar para ti un lugar de descanso donde puedas estar bien?
וַתֹּ֥אמֶר לָ֖הּ נׇעֳמִ֣י חֲמוֹתָ֑הּ בִּתִּ֕י הֲלֹ֧א אֲבַקֶּשׁ־לָ֛ךְ מָנ֖וֹחַ אֲשֶׁ֥ר יִֽיטַב־לָֽךְ׃
Noemí, su suegra, le dijo: «Hija mía, ¿acaso no debo buscar para ti un lugar de descanso donde puedas estar bien?
וְעַתָּ֗ה הֲלֹ֥א בֹ֙עַז֙ מֹֽדַעְתָּ֔נוּ אֲשֶׁ֥ר הָיִ֖ית אֶת־נַעֲרוֹתָ֑יו הִנֵּה־ה֗וּא זֹרֶ֛ה אֶת־גֹּ֥רֶן הַשְּׂעֹרִ֖ים הַלָּֽיְלָה׃
Ahora bien, ¿no es Bóaz nuestro pariente, aquel con cuyas jóvenes estuviste? Esta noche estará aventando la cebada en la era.
וְרָחַ֣צְתְּ ׀ וָסַ֗כְתְּ וְשַׂ֧מְתְּ (שמלתך) עָלַ֖יִךְ (וירדתי) הַגֹּ֑רֶן אַל־תִּוָּדְעִ֣י לָאִ֔ישׁ עַ֥ד כַּלֹּת֖וֹ לֶאֱכֹ֥ל וְלִשְׁתּֽוֹת׃
Báñate, perfúmate, ponte tu manto y baja a la era. No permitas que el hombre te reconozca hasta que haya terminado de comer y beber.
וִיהִ֣י בְשׇׁכְב֗וֹ וְיָדַ֙עַתְּ֙ אֶת־הַמָּקוֹם֙ אֲשֶׁ֣ר יִשְׁכַּב־שָׁ֔ם וּבָ֛את וְגִלִּ֥ית מַרְגְּלֹתָ֖יו (ושכבתי) וְהוּא֙ יַגִּ֣יד לָ֔ךְ אֵ֖ת אֲשֶׁ֥ר תַּעֲשִֽׂין׃
Cuando él se acueste, observa el lugar donde lo haga. Después ve, descubre el lugar de sus pies y acuéstate. Él te indicará lo que debes hacer».
וַתֹּ֖אמֶר אֵלֶ֑יהָ כֹּ֛ל אֲשֶׁר־תֹּאמְרִ֥י אֶעֱשֶֽׂה׃
Rut le respondió: «Haré todo lo que me dices».
וַתֵּ֖רֶד הַגֹּ֑רֶן וַתַּ֕עַשׂ כְּכֹ֥ל אֲשֶׁר־צִוַּ֖תָּה חֲמוֹתָֽהּ׃
Descendió a la era e hizo exactamente como su suegra le había ordenado.
וַיֹּ֨אכַל בֹּ֤עַז וַיֵּשְׁתְּ֙ וַיִּיטַ֣ב לִבּ֔וֹ וַיָּבֹ֕א לִשְׁכַּ֖ב בִּקְצֵ֣ה הָעֲרֵמָ֑ה וַתָּבֹ֣א בַלָּ֔ט וַתְּגַ֥ל מַרְגְּלֹתָ֖יו וַתִּשְׁכָּֽב׃
Bóaz comió, bebió y su corazón se alegró. Luego fue a acostarse al extremo del montón de grano. Rut se acercó silenciosamente, descubrió el lugar de sus pies y se acostó.
וַֽיְהִי֙ בַּחֲצִ֣י הַלַּ֔יְלָה וַיֶּחֱרַ֥ד הָאִ֖ישׁ וַיִּלָּפֵ֑ת וְהִנֵּ֣ה אִשָּׁ֔ה שֹׁכֶ֖בֶת מַרְגְּלֹתָֽיו׃
A medianoche el hombre se estremeció y se volvió, y vio que una mujer estaba acostada a sus pies.
וַיֹּ֖אמֶר מִי־אָ֑תְּ וַתֹּ֗אמֶר אָֽנֹכִי֙ ר֣וּת אֲמָתֶ֔ךָ וּפָרַשְׂתָּ֤ כְנָפֶ֙ךָ֙ עַל־אֲמָ֣תְךָ֔ כִּ֥י גֹאֵ֖ל אָֽתָּה׃
Él preguntó: «¿Quién eres?». Ella respondió: «Soy Rut, tu sierva. Extiende el borde de tu manto sobre tu sierva, porque tú eres un redentor».
וַיֹּ֗אמֶר בְּרוּכָ֨ה אַ֤תְּ לַֽיהֹוָה֙ בִּתִּ֔י הֵיטַ֛בְתְּ חַסְדֵּ֥ךְ הָאַחֲר֖וֹן מִן־הָרִאשׁ֑וֹן לְבִלְתִּי־לֶ֗כֶת אַֽחֲרֵי֙ הַבַּ֣חוּרִ֔ים אִם־דַּ֖ל וְאִם־עָשִֽׁיר׃
Él dijo: «Bendita seas ante el Eterno, hija mía. Has demostrado que tu última bondad es mayor que la primera, pues no fuiste detrás de los jóvenes, ni pobres ni ricos.
וְעַתָּ֗ה בִּתִּי֙ אַל־תִּ֣ירְאִ֔י כֹּ֥ל אֲשֶׁר־תֹּאמְרִ֖י אֶעֱשֶׂה־לָּ֑ךְ כִּ֤י יוֹדֵ֙עַ֙ כׇּל־שַׁ֣עַר עַמִּ֔י כִּ֛י אֵ֥שֶׁת חַ֖יִל אָֽתְּ׃
Ahora, hija mía, no temas. Haré por ti todo lo que me pidas, porque todos los habitantes de la ciudad saben que eres una mujer virtuosa.
וְעַתָּה֙ כִּ֣י אׇמְנָ֔ם כִּ֥י (אם) גֹאֵ֖ל אָנֹ֑כִי וְגַ֛ם יֵ֥שׁ גֹּאֵ֖ל קָר֥וֹב מִמֶּֽנִּי׃
Es verdad que yo soy un redentor; sin embargo, existe otro redentor más cercano que yo.
לִ֣ינִי ׀ הַלַּ֗יְלָה וְהָיָ֤ה בַבֹּ֙קֶר֙ אִם־יִגְאָלֵ֥ךְ טוֹב֙ יִגְאָ֔ל וְאִם־לֹ֨א יַחְפֹּ֧ץ לְגׇאֳלֵ֛ךְ וּגְאַלְתִּ֥יךְ אָנֹ֖כִי חַי־יְהֹוָ֑ה שִׁכְבִ֖י עַד־הַבֹּֽקֶר׃
Pasa aquí esta noche. Por la mañana, si él desea redimirte, está bien: que te redima. Pero si no desea hacerlo, yo te redimiré, tan cierto como que el Eterno vive. Acuéstate hasta la mañana».
וַתִּשְׁכַּ֤ב מַרְגְּלוֹתָו֙ עַד־הַבֹּ֔קֶר וַתָּ֕קׇם (בטרום) יַכִּ֥יר אִ֖ישׁ אֶת־רֵעֵ֑הוּ וַיֹּ֙אמֶר֙ אַל־יִוָּדַ֔ע כִּי־בָ֥אָה הָאִשָּׁ֖ה הַגֹּֽרֶן׃
Ella permaneció acostada a sus pies hasta la mañana y se levantó antes de que una persona pudiera reconocer a otra. Bóaz dijo: «Que no se sepa que una mujer vino a la era».
וַיֹּ֗אמֶר הָ֠בִ֠י הַמִּטְפַּ֧חַת אֲשֶׁר־עָלַ֛יִךְ וְאֶחֳזִי־בָ֖הּ וַתֹּ֣אחֶז בָּ֑הּ וַיָּ֤מׇד שֵׁשׁ־שְׂעֹרִים֙ וַיָּ֣שֶׁת עָלֶ֔יהָ וַיָּבֹ֖א הָעִֽיר׃
Luego le dijo: «Trae el manto que llevas puesto y sostenlo». Ella lo sostuvo, y él midió seis medidas de cebada, las colocó sobre ella y entró en la ciudad.
וַתָּבוֹא֙ אֶל־חֲמוֹתָ֔הּ וַתֹּ֖אמֶר מִי־אַ֣תְּ בִּתִּ֑י וַתַּ֨גֶּד־לָ֔הּ אֵ֛ת כׇּל־אֲשֶׁ֥ר עָשָׂה־לָ֖הּ הָאִֽישׁ׃
Rut llegó hasta su suegra, quien le preguntó: «¿Cómo te fue, hija mía?». Entonces le contó todo lo que el hombre había hecho por ella.
וַתֹּ֕אמֶר שֵׁשׁ־הַשְּׂעֹרִ֥ים הָאֵ֖לֶּה נָ֣תַן לִ֑י כִּ֚י אָמַ֣ר אַל־תָּב֥וֹאִי רֵיקָ֖ם אֶל־חֲמוֹתֵֽךְ׃
Y añadió: «Me dio estas seis medidas de cebada, porque me dijo: “No regreses con las manos vacías a donde tu suegra”».
וַתֹּ֙אמֶר֙ שְׁבִ֣י בִתִּ֔י עַ֚ד אֲשֶׁ֣ר תֵּֽדְעִ֔ין אֵ֖יךְ יִפֹּ֣ל דָּבָ֑ר כִּ֣י לֹ֤א יִשְׁקֹט֙ הָאִ֔ישׁ כִּֽי־אִם־כִּלָּ֥ה הַדָּבָ֖ר הַיּֽוֹם׃
Noemí respondió: «Espera, hija mía, hasta que sepas cómo resultará el asunto, porque ese hombre no descansará hasta resolverlo hoy mismo».
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רות ג׳
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Texto hebreo: Miqra according to the Masorah — licencia CC BY-SA
Fuente hebrea: Miqra according to the Masorah.
Estado de la traducción: Traducción española revisada y publicada.
Última revisión editorial: 16 de julio de 2026.